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A veces me da por pensar que soy un antisocial y como excusa me pongo que soy una persona tímida. Otras veces, en cambio, me veo en situaciones en las que me siento exageradamente sociable, y la excusa que me pongo esta vez suele ser que me encuentro de muy buen humor y este buen humor eclipsa la timidez.
¿Qué pasa entonces cuando me siento tímido y de buen humor?
Pues que espero. Observo como si de un ave de presa se tratara a ver si la situación es apropiada para encerrarme en mi mismo y balbucear un seco “hola” o bien para sacar el alma extrovertida y buenrollosa que llevo dentro, y comportarme cual concursante de Allá Tú que está crecido porque le toca abrir las cajas.
En torno a este asunto, podría decir que hay una situación que odio sobremanera y que popularmente se conoce como: La Presentación.
Hablo sobre todo de las presentaciones en masa que me resultan lógicas y estúpidas a la vez.
Lógicas porque...
Bueno, mejor empiezo con lo de estúpidas.
Estúpidas porque se supone que este tipo de cosas se hace para dar pie a como se llama cada persona, pero a quien cojones queremos engañar, cuando nos presentan a alguien jamás nos quedamos con el nombre de esa persona, a no ser que sea un tanto peculiar (tanto el nombre como la persona). Yo esto lo justifico porque cuando me presentan a una chica, en lo que me centro es en como dar los dos besos: que si no tengo que chocar muy fuerte con la cara, que si hay que mantener la distancia adecuada a la comisura del labio ajeno, que si hay que tener cuidado en el momento en el que se pasa de un lado del moflete al otro… (una vez llegué a tener un choque de narices, joder), y en el caso de cuando me presentan a un chico, la razón por la que después no recuerdo el nombre es porque al no tener ninguna intención sexual con esta persona , su nombre me la suda. (es broma, pero tampoco mucho). Y eso, que sea por la razón que sea, el recordatorio del nombre resulta, de primeras, un proceso complicado y que solo recordaremos, en la mayoría de los casos, preguntando posteriormente.
Y bueno, lógicas porque es el protocolo a seguir y empezar a transgredirlo por el hecho de que resulte estúpido conllevaría a dar una explicación que sería tan absurda como la propia presentación. Y no sé muy bien ni que coño he dicho, pero aun así, me ha gustado.
Otro momento de este estilo y que no tiene que ver con mi estado de ánimo, es mi odio hacia las despedidas… también en masa, porque no decirlo.
Encontrarte de pronto con un grupo de amigos que ha ido aumentando de personas por la llegada de amigos de amigos, y del que finalmente conoces a tres personas de quince, (entendiendo por conocer a esas personas que realmente te apetece decir Adiós, y no a ese tío de tu barrio que te has cruzado ochocientas mil veces y te has hecho el loco haciendo como que no le has visto), y toca despedirte una por una. Incontables han sido las veces que me he escaqueado de este tipo de situaciones diciendo a uno de ellos que me voy, y proponiéndole que se lo diga a los demás de mi parte… “que tengo mucha prisa” (prfff).
A veces me da por pensar que soy una persona a la que le encanta tomarse un bol de cereales acompañado de unos de esos teletienda de cuchillos y me pongo como excusa que soy un tipo algo excéntrico (joder, ¿he dicho tipo?). Otras veces, en cambio, lo que me encanta es descansar a ciertas horas de la madrugada a oscuras y con algo de música de fondo, y como excusa me pongo que soy una persona normal y que esta normalidad eclipsa a la excentricidad.
¿Qué pasa entonces cuando me apetece descansar viendo un teletienda, con un bol de cereales en la mano y algo de música de fondo?
Mierda, se me ha vuelto a hacer tarde…
Suena: Saian Supa Crew – Rouge Sang
lunes, abril 24, 2006
domingo, abril 16, 2006
Desgraciadamente...
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5 minutos.
Siendo la hora que era, no sabía si debía molestarme por que quedaba demasiado o alegrarme porque quedaba poco. Fuera como fuese, no me inmuté.
Había entrado en el andén sin hacer caso a nada ni a nadie, ni siquiera a mis propios pasos que una vez más caminaron solos hacia el mismo sitio de siempre guiados por la consciencia de que una vez saliera de ese vagón, la puerta por la que entraría estando allí sería la que más cerca me dejaría de la salida.
Me apoyé en el cartel de Reebok en el cual salía Lobezno y una frase suya entrecomillada que decía algo así como “¿Qué es exactamente ser normal?”. Pues no lo sé, pero que un personaje de comic publicite una marca de zapatillas no lo es mucho.
Con mi cabeza apoyada en el trozo de metal de la marquesina del anuncio miré hacia la izquierda. Volví a mirar al marcador, seguían quedando 5 minutos. Bajé la mirada y ví como una niña correteaba hacia la máquina de golosinas con un euro en la mano. Me refiero a esa máquina de caramelos que siempre hay en el metro y cuyo reloj rojo SIEMPRE está equivocado.
“Esa pobre niña va camino a la perdición”
Y es que siempre imaginé que esa máquina sería igual de defectuosa que su reloj y que el euro de aquel que se atreviera a introducirlo en la máquina, se quedaría allí para siempre mientras el resto del andén piensa como alguien es capaz de desperdiciar el dinero de esa forma. Para mi sorpresa la niña salió corriendo feliz a los brazos de su padre con los caramelos en la mano.
Vuelvo a mirar el marcador.
4 minutos.
Ya iba tocando.
3 minutos.
Sin tiempo de apartar la mirada del marcador, vi como este bajaba a los 3 minutos. Pobre 4.
Por el acceso al andén entró una chica cuya espalda me recordaba a la de una amiga. Sin ánimo de gritar para encima equivocarme seguí apoyado en la marquesina esperando a que esa chica se diera la vuelta y así caer en la cuenta si era quien yo creía que era, pero la chica siguió andando y siguió andando justo hasta la otra punta del andén, donde ni siquiera se puso de frente sino que se situo de lateral por lo que me fue imposible reconocerla.
“Tampoco tenía nada que contarle”
Una vez desistí en la operación "reconoce-a-tu-amiga", miré para adelante, y posteriormente dejé caer mi cabeza hasta apoyarla en una posición bastante incomoda que poco futuro iba a tener. Anyway, cerré los ojos.
Volví entonces a mirar el marcador.
2 minutos.
Minutos antes ya me había molestado, y como si a intervalos le diera por aparecer esa molestia, cuando el marcador se puso en 2, volví a caer en la cuenta de que alli estaba:
La puta etiqueta de mis gallumbos.
Una gota de sudor se deslizó por mi frente y es que intentar colocar esa etiqueta para que deje de molestar(guión)picar, resulta bastante inquietante sobre todo cuando el andén empieza a llenarse y notas que cientos de miradas te están observando esperando como te metes la mano en el culo.
Hice un esfuerzo como cuando tengo el mando de la play en la mano y paso de darle al pause para rascarme, y opté por usar la mano para secar esa gota de sudor.
Queda menos y cambio mi posición de estar apoyado en el anuncio a ponerme erguido y de pie acercándome a las vías dejando, eso sí, una distancia prudencial.
1 minuto.
Miro a la vía y empiezo a imaginar. Imagino que pasaría si justo en ese momento se me cayera el móvil o la cartera, y me empiezo a hacer preguntas:
¿Me tiraría rápidamente a recogerlo y de un salto me incorporaría de nuevo al andén? Seguro que tardaría mucho menos de un minuto en hacerlo, es más creo que con cinco segundos serían suficientes.
¿Que pensarían las personas que están alrededor si hiciera algo así? ¿Me tacharían de loco o por el contrario ellos habrían hecho lo mismo? ¿O me tacharían de loco a pesar de que ellos hubieran hecho lo mismo?
¿Y si se me quedara un pie enganchado en un rail justo cuando va a llegar el tren? ¡En muchas películas pasa!, en películas malas, vale, ¡pero pasa!.
Todas estas preguntas se interrumpieron por la violenta llegada del tren a la estación, lo cual me produjo un sobresalto por estar pensando eso en ese momento.
Doy entonces un paso atrás.
Tras quitar por fin la cara de extreñido que me había provocado el intenso viento que había producido el tren, entro al mismo.
Y entonces cambio de lugar, pero seguir, sigo pensando… desgraciadamente.
Suena: Muthemat – Without It

5 minutos.
Siendo la hora que era, no sabía si debía molestarme por que quedaba demasiado o alegrarme porque quedaba poco. Fuera como fuese, no me inmuté.
Había entrado en el andén sin hacer caso a nada ni a nadie, ni siquiera a mis propios pasos que una vez más caminaron solos hacia el mismo sitio de siempre guiados por la consciencia de que una vez saliera de ese vagón, la puerta por la que entraría estando allí sería la que más cerca me dejaría de la salida.
Me apoyé en el cartel de Reebok en el cual salía Lobezno y una frase suya entrecomillada que decía algo así como “¿Qué es exactamente ser normal?”. Pues no lo sé, pero que un personaje de comic publicite una marca de zapatillas no lo es mucho.
Con mi cabeza apoyada en el trozo de metal de la marquesina del anuncio miré hacia la izquierda. Volví a mirar al marcador, seguían quedando 5 minutos. Bajé la mirada y ví como una niña correteaba hacia la máquina de golosinas con un euro en la mano. Me refiero a esa máquina de caramelos que siempre hay en el metro y cuyo reloj rojo SIEMPRE está equivocado.
“Esa pobre niña va camino a la perdición”
Y es que siempre imaginé que esa máquina sería igual de defectuosa que su reloj y que el euro de aquel que se atreviera a introducirlo en la máquina, se quedaría allí para siempre mientras el resto del andén piensa como alguien es capaz de desperdiciar el dinero de esa forma. Para mi sorpresa la niña salió corriendo feliz a los brazos de su padre con los caramelos en la mano.
Vuelvo a mirar el marcador.
4 minutos.
Ya iba tocando.
3 minutos.
Sin tiempo de apartar la mirada del marcador, vi como este bajaba a los 3 minutos. Pobre 4.
Por el acceso al andén entró una chica cuya espalda me recordaba a la de una amiga. Sin ánimo de gritar para encima equivocarme seguí apoyado en la marquesina esperando a que esa chica se diera la vuelta y así caer en la cuenta si era quien yo creía que era, pero la chica siguió andando y siguió andando justo hasta la otra punta del andén, donde ni siquiera se puso de frente sino que se situo de lateral por lo que me fue imposible reconocerla.
“Tampoco tenía nada que contarle”
Una vez desistí en la operación "reconoce-a-tu-amiga", miré para adelante, y posteriormente dejé caer mi cabeza hasta apoyarla en una posición bastante incomoda que poco futuro iba a tener. Anyway, cerré los ojos.
Volví entonces a mirar el marcador.
2 minutos.
Minutos antes ya me había molestado, y como si a intervalos le diera por aparecer esa molestia, cuando el marcador se puso en 2, volví a caer en la cuenta de que alli estaba:
La puta etiqueta de mis gallumbos.
Una gota de sudor se deslizó por mi frente y es que intentar colocar esa etiqueta para que deje de molestar(guión)picar, resulta bastante inquietante sobre todo cuando el andén empieza a llenarse y notas que cientos de miradas te están observando esperando como te metes la mano en el culo.
Hice un esfuerzo como cuando tengo el mando de la play en la mano y paso de darle al pause para rascarme, y opté por usar la mano para secar esa gota de sudor.
Queda menos y cambio mi posición de estar apoyado en el anuncio a ponerme erguido y de pie acercándome a las vías dejando, eso sí, una distancia prudencial.
1 minuto.
Miro a la vía y empiezo a imaginar. Imagino que pasaría si justo en ese momento se me cayera el móvil o la cartera, y me empiezo a hacer preguntas:
¿Me tiraría rápidamente a recogerlo y de un salto me incorporaría de nuevo al andén? Seguro que tardaría mucho menos de un minuto en hacerlo, es más creo que con cinco segundos serían suficientes.
¿Que pensarían las personas que están alrededor si hiciera algo así? ¿Me tacharían de loco o por el contrario ellos habrían hecho lo mismo? ¿O me tacharían de loco a pesar de que ellos hubieran hecho lo mismo?
¿Y si se me quedara un pie enganchado en un rail justo cuando va a llegar el tren? ¡En muchas películas pasa!, en películas malas, vale, ¡pero pasa!.
Todas estas preguntas se interrumpieron por la violenta llegada del tren a la estación, lo cual me produjo un sobresalto por estar pensando eso en ese momento.
Doy entonces un paso atrás.
Tras quitar por fin la cara de extreñido que me había provocado el intenso viento que había producido el tren, entro al mismo.
Y entonces cambio de lugar, pero seguir, sigo pensando… desgraciadamente.
Suena: Muthemat – Without It
jueves, abril 13, 2006
¿A qué huele, Fary?
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Muchas veces lo que me hace caer en la cuenta de que estoy en algún sitio es el olor tan característico que este desprende. Como cuando voy al mercado de mi barrio (supongo que en realidad pasa en cualquiera) y se mezcla ese montón de olores como entre embutido, pechuga de pollo y mármol.
Estaba ayer en Callao a eso de las siete menos diez. Había quedado a las siete pero como salí de trabajar a eso de las seis y media pues tuve que aguantarme y esperar más de lo debido. Me senté entonces en una barandilla justo delante de la salida del metro de Callao, esa que da al quiosco famoso y pude darme cuenta que quedar allí es tan original como rimar “por el culo te la hinco” con cinco.
Llevaba el discman puesto y estaba tan a mi bola que no podía evitar balancear levemente la cabeza a ritmo de Born From Pain. Iba a empezar la segunda canción y las pilas se acabaron. Como alternativa empecé entonces a fijarme en la gente que tenía a mi alrededor. Todos esperaban a alguien, algunos solos, algunos acompañados. Se podía intuir quienes de esas personas habían quedado ya hacía un buen rato por pequeños detalles como dar vueltas en un espacio de cinco metros cuadrados, o mirar el móvil cada quince segundos. Al acercarse las siete en punto, la afluencia de gente empezaba a ser mayor. Se notaba de entre las parejas que se encontraban, cuales eran las que llevaban más tiempo saliendo, por si la respuesta a la frase “perdón por el retraso, cariño” era un, “no te preocupes” o un “joder, ya te vale”.
Apretones de manos, abrazos y besos por doquier.
Eran las siete y diez, llevaba allí cerca de veinte minutos y entonces pasé a ser yo uno de esos que miraban el móvil cada cinco segundos y daba vueltas en un espacio de quince metros cuadrados. O algo así. A nadie le importa como de puntual sea la persona con la que ha quedado, lo que a la gente le importa es el tiempo que va a esperar mirando al vacío… o a la gente de alrededor.
Emplee la tarde en intentar comprarme unos pantalones, y digo intentar porque tras un par de horas dando vueltas no pude encontrar nada porque o bien lo que veía era muy caro, o no había de mi talla o no me gustaba una mierda. Ni que decir tiene que estas tres posibilidades se combinaban bastante a menudo.
En un momento dado de la tarde miré mis vaqueros azules y me pregunte: Joder, ¿tan difícil es? Me refiero a encontrar unos jodidos vaqueros normales en una tienda sin que tengan desteñidos bisbaleros, campanas horteras, purpurinas de colorines o rotos en los lugares más recónditos. Pues se ve que sí, que es muy difícil. Y es que ir de compras me resulta a veces tan necesario como asqueroso.
Era el cumpleaños de una amiga ayer y lo celebramos yendo a una cervecería. Era una de esas cervecerías de jubilados cuyo olor era tan peculiar como el del mercado de mi barrio. Nada más entrar, ese olor a fritanga y esos entonados gritos de los camareros, me trasladaron a cuando siendo pequeño, me encontraba allí en contra de mi voluntad esperando a que mis padres me llevaran ya a casa. Y tirándoles de la camisa yo les increpaba para ver si nos quedaba mucho, y ellos me decían que esperase a que se acabaran la cerveza. Yo me preguntaba que porque bebían tan despacio cuando yo los vasos de leche me los bebía de un sorbo y del tirón, nunca llegué a entenderlo, de hecho, hoy por hoy tampoco lo entiendo mucho. Y cuando veía que mis padres se acababan esa cerveza entre aceituna y aceituna, entonces, solo entonces…se pedían otra. Y tocaba resignarse mientras me comía una de esas aceitunas negras que tan poco me gustaban.
Una vez hube regresado del flashback me bebí esa cerveza, y me volví a sentir mayor.
Mayor, y sin pantalones.
Suena: Neurosis - The Tide
Muchas veces lo que me hace caer en la cuenta de que estoy en algún sitio es el olor tan característico que este desprende. Como cuando voy al mercado de mi barrio (supongo que en realidad pasa en cualquiera) y se mezcla ese montón de olores como entre embutido, pechuga de pollo y mármol.
Estaba ayer en Callao a eso de las siete menos diez. Había quedado a las siete pero como salí de trabajar a eso de las seis y media pues tuve que aguantarme y esperar más de lo debido. Me senté entonces en una barandilla justo delante de la salida del metro de Callao, esa que da al quiosco famoso y pude darme cuenta que quedar allí es tan original como rimar “por el culo te la hinco” con cinco.
Llevaba el discman puesto y estaba tan a mi bola que no podía evitar balancear levemente la cabeza a ritmo de Born From Pain. Iba a empezar la segunda canción y las pilas se acabaron. Como alternativa empecé entonces a fijarme en la gente que tenía a mi alrededor. Todos esperaban a alguien, algunos solos, algunos acompañados. Se podía intuir quienes de esas personas habían quedado ya hacía un buen rato por pequeños detalles como dar vueltas en un espacio de cinco metros cuadrados, o mirar el móvil cada quince segundos. Al acercarse las siete en punto, la afluencia de gente empezaba a ser mayor. Se notaba de entre las parejas que se encontraban, cuales eran las que llevaban más tiempo saliendo, por si la respuesta a la frase “perdón por el retraso, cariño” era un, “no te preocupes” o un “joder, ya te vale”.
Apretones de manos, abrazos y besos por doquier.
Eran las siete y diez, llevaba allí cerca de veinte minutos y entonces pasé a ser yo uno de esos que miraban el móvil cada cinco segundos y daba vueltas en un espacio de quince metros cuadrados. O algo así. A nadie le importa como de puntual sea la persona con la que ha quedado, lo que a la gente le importa es el tiempo que va a esperar mirando al vacío… o a la gente de alrededor.
Emplee la tarde en intentar comprarme unos pantalones, y digo intentar porque tras un par de horas dando vueltas no pude encontrar nada porque o bien lo que veía era muy caro, o no había de mi talla o no me gustaba una mierda. Ni que decir tiene que estas tres posibilidades se combinaban bastante a menudo.
En un momento dado de la tarde miré mis vaqueros azules y me pregunte: Joder, ¿tan difícil es? Me refiero a encontrar unos jodidos vaqueros normales en una tienda sin que tengan desteñidos bisbaleros, campanas horteras, purpurinas de colorines o rotos en los lugares más recónditos. Pues se ve que sí, que es muy difícil. Y es que ir de compras me resulta a veces tan necesario como asqueroso.
Era el cumpleaños de una amiga ayer y lo celebramos yendo a una cervecería. Era una de esas cervecerías de jubilados cuyo olor era tan peculiar como el del mercado de mi barrio. Nada más entrar, ese olor a fritanga y esos entonados gritos de los camareros, me trasladaron a cuando siendo pequeño, me encontraba allí en contra de mi voluntad esperando a que mis padres me llevaran ya a casa. Y tirándoles de la camisa yo les increpaba para ver si nos quedaba mucho, y ellos me decían que esperase a que se acabaran la cerveza. Yo me preguntaba que porque bebían tan despacio cuando yo los vasos de leche me los bebía de un sorbo y del tirón, nunca llegué a entenderlo, de hecho, hoy por hoy tampoco lo entiendo mucho. Y cuando veía que mis padres se acababan esa cerveza entre aceituna y aceituna, entonces, solo entonces…se pedían otra. Y tocaba resignarse mientras me comía una de esas aceitunas negras que tan poco me gustaban.
Una vez hube regresado del flashback me bebí esa cerveza, y me volví a sentir mayor.
Mayor, y sin pantalones.
Suena: Neurosis - The Tide
lunes, abril 10, 2006
El primo del colega de un colega, es tatuador de los Deftones.
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Siempre me ha parecido algo arriesgado poner la hora en un post, por aquello de darme cuenta del excesivo tiempo que empleo en escribir. Hoy me arriesgo:
1.57 a.m. Sigo de resaca y me apetece un zumo de naranja.
La señora de la limpieza de mi portal es una gorda maleducada.
Me levanto por las mañanas con gran esfuerzo, por pasos y empleando un cierto tiempo en cada uno de ellos, como si levantarme de la cama fuera algo similar a una competición de halterofilia en la que una pesa de 300 kilos cuelga de los brazos de ese hombre, después de los brazos pasa al cuello, y con un golpe seco la pesa de desplaza del cuello hasta arriba, mientras los brazos del levantador tiemblan bruscamente.
Suena el despertador, estiro la mano pero no llego a por él. Ya lo había pensado la noche anterior, como lo deje demasiado cerca lo apagaré medio zombi y seguiré durmiendo como si nada hubiera pasado… no sería la primera vez. Así que reptando por mi cama me acerco al filo de esta, estiro el brazo y consigo alcanzar el botón de Off. Enciendo entonces la luz de la lamparita que tengo justo encima de mi cabeza con cuidado de no mirarla fijamente y llevarme un deslumbrón de buenos días. Tampoco, tampoco sería la primera vez. Tengo mucho sueño. Este momento es el clave, aquí es cuando pienso si lo que tengo que hacer durante el día es verdaderamente tan importante como para no seguir durmiendo en esa cómoda cama. En mi cama. El tiempo que empleo fomentando mi indecisión es suficiente como para pensar que ya que llevo un rato despierto, así que le echo cojones y me levanto. O mejor dicho, paso de estar tumbado, a estar sentado.Otros tantos minutos me paso sentado. La idea de tumbarme en la cama y volverme a dormir vuelve a aparecer esta vez con menos fuerza que la vez anterior. Este pensamiento me anima a seguir con mi lucha y ponerme definitivamente de pie.
Con dos cojones.
Voy a mear. Me lavo las manos y voy a desayunar. Mi padre me saluda siempre enérgicamente, para joderme porque sabe que no soy capaz de decir más de dos palabras seguidas en ese estado:
- Buenos días hijo, ¿Qué tal has dormido?
- Mrfff.
- ¡Que hablador te veo esta mañana! ¿Tienes que ir al colegio?
- Mrfff.
- Y dime una cosa, ¿tu cuando seas mayor que quieres ser?
Y me doy prisa en desayunar. Estoy cabreado todas las mañanas a esa hora, lo estoy. Me lavo la cara, me pongo las lentillas, hago un par de cosas más, y me voy.
Nada más salir por la puerta me doy de bruces con la señora de la limpieza. La gorda. La maleducada. El 90% de las veces que paso le piso el suelo recién fregado. ¿Casualidad o es que friega el suelo diez veces por minuto?. No puedo evitar sentirme mal. Haciendo un esfuerzo sobrehumano, y como ya he hecho otras veces, de mi interior regurjito un “Hola”, del que no hay respuesta alguna. La primera vez pensé:
Con lo que me ha costao soltar el hola y ni siquiera me oye, ¿se habrá picao porque le he pisao el suelo?. Me informaré sobre algún cursillo para levitar, para la próxima.
Pero cuando los “hola” por mi parte se repiten a distintas modulaciones por eso del “por si acaso no lo ha oido” y sigue sin haber respuesta, entonces lo que pienso es que:
La señora de la limpieza de mi portal es una gorda maleducada.
Son las 2.28 a.m.
Tengo menos resaca y en mi casa no hay ni zumo de naranja, ni naranjas.
Ayer perdí un pendiente, pero en realidad creo que me lo ha robado Zoe porque le encantó (con acento en la última o).
Suena: Explosions in the Sky – You Hand in Mine.
Siempre me ha parecido algo arriesgado poner la hora en un post, por aquello de darme cuenta del excesivo tiempo que empleo en escribir. Hoy me arriesgo:
1.57 a.m. Sigo de resaca y me apetece un zumo de naranja.
La señora de la limpieza de mi portal es una gorda maleducada.
Me levanto por las mañanas con gran esfuerzo, por pasos y empleando un cierto tiempo en cada uno de ellos, como si levantarme de la cama fuera algo similar a una competición de halterofilia en la que una pesa de 300 kilos cuelga de los brazos de ese hombre, después de los brazos pasa al cuello, y con un golpe seco la pesa de desplaza del cuello hasta arriba, mientras los brazos del levantador tiemblan bruscamente.
Suena el despertador, estiro la mano pero no llego a por él. Ya lo había pensado la noche anterior, como lo deje demasiado cerca lo apagaré medio zombi y seguiré durmiendo como si nada hubiera pasado… no sería la primera vez. Así que reptando por mi cama me acerco al filo de esta, estiro el brazo y consigo alcanzar el botón de Off. Enciendo entonces la luz de la lamparita que tengo justo encima de mi cabeza con cuidado de no mirarla fijamente y llevarme un deslumbrón de buenos días. Tampoco, tampoco sería la primera vez. Tengo mucho sueño. Este momento es el clave, aquí es cuando pienso si lo que tengo que hacer durante el día es verdaderamente tan importante como para no seguir durmiendo en esa cómoda cama. En mi cama. El tiempo que empleo fomentando mi indecisión es suficiente como para pensar que ya que llevo un rato despierto, así que le echo cojones y me levanto. O mejor dicho, paso de estar tumbado, a estar sentado.Otros tantos minutos me paso sentado. La idea de tumbarme en la cama y volverme a dormir vuelve a aparecer esta vez con menos fuerza que la vez anterior. Este pensamiento me anima a seguir con mi lucha y ponerme definitivamente de pie.
Con dos cojones.
Voy a mear. Me lavo las manos y voy a desayunar. Mi padre me saluda siempre enérgicamente, para joderme porque sabe que no soy capaz de decir más de dos palabras seguidas en ese estado:
- Buenos días hijo, ¿Qué tal has dormido?
- Mrfff.
- ¡Que hablador te veo esta mañana! ¿Tienes que ir al colegio?
- Mrfff.
- Y dime una cosa, ¿tu cuando seas mayor que quieres ser?
Y me doy prisa en desayunar. Estoy cabreado todas las mañanas a esa hora, lo estoy. Me lavo la cara, me pongo las lentillas, hago un par de cosas más, y me voy.
Nada más salir por la puerta me doy de bruces con la señora de la limpieza. La gorda. La maleducada. El 90% de las veces que paso le piso el suelo recién fregado. ¿Casualidad o es que friega el suelo diez veces por minuto?. No puedo evitar sentirme mal. Haciendo un esfuerzo sobrehumano, y como ya he hecho otras veces, de mi interior regurjito un “Hola”, del que no hay respuesta alguna. La primera vez pensé:
Con lo que me ha costao soltar el hola y ni siquiera me oye, ¿se habrá picao porque le he pisao el suelo?. Me informaré sobre algún cursillo para levitar, para la próxima.
Pero cuando los “hola” por mi parte se repiten a distintas modulaciones por eso del “por si acaso no lo ha oido” y sigue sin haber respuesta, entonces lo que pienso es que:
La señora de la limpieza de mi portal es una gorda maleducada.
Son las 2.28 a.m.
Tengo menos resaca y en mi casa no hay ni zumo de naranja, ni naranjas.
Ayer perdí un pendiente, pero en realidad creo que me lo ha robado Zoe porque le encantó (con acento en la última o).
Suena: Explosions in the Sky – You Hand in Mine.
miércoles, abril 05, 2006
Gente fea
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Había quedado en una hora. Ya estaba de camino y llegaba bastante sobrado de tiempo, por lo que mis pasos se hicieron más cortos y lentos que de costumbre. Casi los podía oír arrastrándose por el suelo a pesar de llevar la música en los oídos.
Novedoso era quedar con aquellas personas, al igual que novedoso era el sitio donde nos encontraríamos.
- Buéh, el metro te lleva a tós laos.
Cierto.
Llego a la linea 6 de Metro, la circular… la gris. En un andén doble cojo el el primer metro que veo dejandome guiar por mi instinto, ya que justo se cerraban las puertas. Una vez dentro del vagón miro el plano y compruebo si voy en la dirección correcta.
Mierda pa mi.
Llego a la siguiente parada, me bajo, y me dispongo a deshacer el trayecto recorrido para llegar a mi verdadero destino.
Tres personas bajan al lado mío:
1) El primer tipo que ví, era ese que me dio tanta grima nada más entrar. Llevaba una camisa rosa y un peinado a lo mullet, aderezado con un teñido rubio que al verlo contrastado con su camisa, me dio ganas de sacarme los ojos con una cucharilla para el café.
2) Detrás de él se encontraba una chica. Discretamente guapa. Llevaba unas converse moradas, unos vaqueros y una camiseta a rayas. Tenía los cascos puestos, intuí que estaría escuchando Platero y Tú. Se le veía en la cara que se llamaba Sandra.
3) Por último observé a aquel hombre de cara distraída, corpulento y que llamaba la atención por las espectaculares bolsas que colgaban de sus ojos. Casi se podía percibir el tambaleo de estas por cada paso que daba. Su traje era demasiado normal, su corbata demasiado fea.
Ellos tres saldrían a la calle, yo por el contrario me cambiaba de andén.
Al escoger esta opción, dejé evidente que me había equivocado de caminoy que la había cagado cual turista que acaba de descubrir la ciudad.
Sentí entonces como se me clavaban como finacas… digo, como estacas, las miradas de esas tres personas, e incluso pude sentir sus propios pensamientos:
1) Prfffffff… JAJAJAJA. Se ha equivocado… pero que tonnnnnto
2) Uy pobre, se ha colmao.
3) ¿Eh?
Y yo fuí el que se sintió observado.
Suena: Isis - Backlit
Había quedado en una hora. Ya estaba de camino y llegaba bastante sobrado de tiempo, por lo que mis pasos se hicieron más cortos y lentos que de costumbre. Casi los podía oír arrastrándose por el suelo a pesar de llevar la música en los oídos.
Novedoso era quedar con aquellas personas, al igual que novedoso era el sitio donde nos encontraríamos.
- Buéh, el metro te lleva a tós laos.
Cierto.
Llego a la linea 6 de Metro, la circular… la gris. En un andén doble cojo el el primer metro que veo dejandome guiar por mi instinto, ya que justo se cerraban las puertas. Una vez dentro del vagón miro el plano y compruebo si voy en la dirección correcta.
Mierda pa mi.
Llego a la siguiente parada, me bajo, y me dispongo a deshacer el trayecto recorrido para llegar a mi verdadero destino.
Tres personas bajan al lado mío:
1) El primer tipo que ví, era ese que me dio tanta grima nada más entrar. Llevaba una camisa rosa y un peinado a lo mullet, aderezado con un teñido rubio que al verlo contrastado con su camisa, me dio ganas de sacarme los ojos con una cucharilla para el café.
2) Detrás de él se encontraba una chica. Discretamente guapa. Llevaba unas converse moradas, unos vaqueros y una camiseta a rayas. Tenía los cascos puestos, intuí que estaría escuchando Platero y Tú. Se le veía en la cara que se llamaba Sandra.
3) Por último observé a aquel hombre de cara distraída, corpulento y que llamaba la atención por las espectaculares bolsas que colgaban de sus ojos. Casi se podía percibir el tambaleo de estas por cada paso que daba. Su traje era demasiado normal, su corbata demasiado fea.
Ellos tres saldrían a la calle, yo por el contrario me cambiaba de andén.
Al escoger esta opción, dejé evidente que me había equivocado de caminoy que la había cagado cual turista que acaba de descubrir la ciudad.
Sentí entonces como se me clavaban como finacas… digo, como estacas, las miradas de esas tres personas, e incluso pude sentir sus propios pensamientos:
1) Prfffffff… JAJAJAJA. Se ha equivocado… pero que tonnnnnto
2) Uy pobre, se ha colmao.
3) ¿Eh?
Y yo fuí el que se sintió observado.
Suena: Isis - Backlit
lunes, abril 03, 2006
Mi tiempo lo mido en canciones
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Alguien me dijo una vez que escuchar, no es lo mismo que oir, y tenía mucha razón.
Tras mucho tiempo viendo los dibujos de Lupin, un día me dio por escuchar la canción que daba entrada a la serie, ya que hasta entonces solo la había oido:
Un ladrón de guante blanco, que se burla de la ley, siempre el listo de Basilio, va tras el,
pero no consigue pruebas que le valgan de una vez, es un juego divertido de ganar y de perder.
Ohhh Lupin, Lupin, Luuuupiiiin.

Y a pesar de lo evidente que lo dejaba todo los propios dibujos, lo que me hizo abrir los ojos fue prestarle atención a la letra. En esos dibujos… el bueno era el ladrón y el malo era el policía. Asi lo querían los dibujantes y así lo interpretaba yo.
Así que Lupin era con el que ibas, y ya podía atracar bancos, robar a ancianas o violar a adolescentes, que tu seguirías yendo con Lupin y desearías con todas tus fuerzas que cuando Basilio (el poli) lo persiguiera, jamás lo alcanzara ya fuera resbalándose con la cáscara de algún plátano o estrellándose con el coche en una farola estratégicamente colocada.
El caso es que algo parecido me viene sucediendo últimamente con las personas, con mi interpretación sobra cada una de ellas y con todo el rollo que separa lo subjetivo de lo objetivo.
Y que veas a una tía en un bar y te parezca lo más cercano a la perfección que has visto jamás y que cuando lo vayas a comentar con el colega de turno este te suelte:
Alaaaa, que diceeees…
O que alguna persona con la que congenias, tenga una amistad cojonuda con una persona que tú detestas.
Y entonces te das cuenta de que algunas veces las cosas no son como son, sino que son como a ti te parecen que son. En la cabeza de cada uno esta la respuesta a la pregunta sobre lo que es bueno y lo que es malo, y la capacidad de elegir es lo que hace realmente divertido todo esta serie…
…porque creo que en ningun momento he dejado de hablar de Lupin.
Suena: The Cooper Temple Clause - Blind Pilots
Alguien me dijo una vez que escuchar, no es lo mismo que oir, y tenía mucha razón.
Tras mucho tiempo viendo los dibujos de Lupin, un día me dio por escuchar la canción que daba entrada a la serie, ya que hasta entonces solo la había oido:
Un ladrón de guante blanco, que se burla de la ley, siempre el listo de Basilio, va tras el,
pero no consigue pruebas que le valgan de una vez, es un juego divertido de ganar y de perder.
Ohhh Lupin, Lupin, Luuuupiiiin.

Y a pesar de lo evidente que lo dejaba todo los propios dibujos, lo que me hizo abrir los ojos fue prestarle atención a la letra. En esos dibujos… el bueno era el ladrón y el malo era el policía. Asi lo querían los dibujantes y así lo interpretaba yo.
Así que Lupin era con el que ibas, y ya podía atracar bancos, robar a ancianas o violar a adolescentes, que tu seguirías yendo con Lupin y desearías con todas tus fuerzas que cuando Basilio (el poli) lo persiguiera, jamás lo alcanzara ya fuera resbalándose con la cáscara de algún plátano o estrellándose con el coche en una farola estratégicamente colocada.
El caso es que algo parecido me viene sucediendo últimamente con las personas, con mi interpretación sobra cada una de ellas y con todo el rollo que separa lo subjetivo de lo objetivo.
Y que veas a una tía en un bar y te parezca lo más cercano a la perfección que has visto jamás y que cuando lo vayas a comentar con el colega de turno este te suelte:
Alaaaa, que diceeees…
O que alguna persona con la que congenias, tenga una amistad cojonuda con una persona que tú detestas.
Y entonces te das cuenta de que algunas veces las cosas no son como son, sino que son como a ti te parecen que son. En la cabeza de cada uno esta la respuesta a la pregunta sobre lo que es bueno y lo que es malo, y la capacidad de elegir es lo que hace realmente divertido todo esta serie…
…porque creo que en ningun momento he dejado de hablar de Lupin.
Suena: The Cooper Temple Clause - Blind Pilots
viernes, marzo 31, 2006
Más fácil que un domingo por la mañana
___________________________________________________________
Hace unos cuantos años mi hermano Rafa, tuvo la oportunidad de entrevistar a Cesar Strawberry, (cantante de Def con Dos) para publicar esta en una página güeb que tenía y sobre la que dar datos supondría meterme en un terreno farragoso que me costaría bastante explicar.
El caso es que en pleno auge de adolescencia, yo le pedí a Rafa que me consiguiera un autógrafo del Strawberry para colgarlo en el corcho de la habitación y sobre todo para contarlo al día siguiente en clase. Mi hermano Alex, le sugirió lo mismo.
Rafa accedió con la única condición de que pudiera elegir él mismo la dedicatoria del autógrafo en cuestión.
En el autógrafo de mi hermano Alex decía algo así como:
"Para Pajalex de Strawberry."
Pajalex. ¿Lo pllais? Por un lado Paja y por otro Alex, lo juntas y… ¿que sale?:
PAJALEX.
Y que viva el ingenio.
Y en mi autografo… ¿cuál era la dedicatoria de mi autógrafo?:
"Para Curro y su desayuno… GUARRO!. Strawberry."
Y ahora es cuando me toca explicar la historia.
Hace muchos años, en algún desayuno que yo no consigo recordar y en el que estábamos en la mesa Alex, Rafa y yo, resultó que hice más ruido del debido para desayunar, sorbí la leche, algún trozo de galleta se tiró de bomba dentro del vaso, me tiré un pedo… ¡yo que sé!, el caso es que hice ruido y mis hermanos decidieron hacer suyo el mito de que yo era un guarro desayunando y que siempre hacía mucho ruido.
A base de esta coña consiguieron tocarme los cojones sobremanera cuando luego había que verles a ellos, metiendo los dedazos en la leche para coger alguna galleta que buceaba con tal de no coger una cuchara, o derramándoseles la leche a través de dos canales por cada uno de los carrillos de la cara. Pero claro, eso daba igual, porque el mito era mío y porque yo era EL GUARRO, la cuestión es… ¿a quien me iba a quejar?, ¿sería lógico chivarse a “mamá” de que mis hermanos me llamaban guarro?, ¿tenía sentido que yo me picara de esa forma por esta gilipollez?.
Pues no, pero creedme que lo hacía. Y al recordar esto me he dicho a mi mismo:
Tronco, llevas meses con tu propio tablón de protesta y aún no has hecho buen uso de el! ¡¡Aprovechalo!!
Y eso voy a hacer… asi que allá vá:
¡¡¡GUARROS!!!
Se consumó la venganza.
Y es que cuando me pongo a recordar, me doy cuerda y me entra tolbajón de abuelo cebolleta.
Recuerdo la primera vez que sentí que me iba haciendo mayor. Fue en las fiestas de Barajas, una de esas fiestas en las que hasta el más apestado se encuentra con diez conocidos por minuto. En una de esas pude ver al hijo del portero de mi portal. El era el típico chaval al que le quitaban el bocadillo en la hora del recreo, tenía voz de pito y de la parte superior de su labio asomaba el clásico mostacho sombreado de la que hacen gala los más adelantados de 5º de primaria.
El caso es que le ví, aparté la mirada, volví a mirar y entonces lo ví. Entre sus brazos tenía a una rubia de tetas desproporcionadas y el, en la que se descuidó, le arreó un muerdo de esos que te sientes incomodo de ver por si alguno de los dos tiene los ojos abiertos…
Mierda, ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?...
Pues el tiempo, joder… el tiempo.
Y bueno, para cerrar os tengo a bien enlazaros el nuevo blog de Jorge. Antes era My Little House On The Prairie, el que era mi blog favorito. Ahora es:
Cascante.
Suerte, colega.
“I don't step aside. I STEP UP.”
Suena: Eraso – Kontra
Hace unos cuantos años mi hermano Rafa, tuvo la oportunidad de entrevistar a Cesar Strawberry, (cantante de Def con Dos) para publicar esta en una página güeb que tenía y sobre la que dar datos supondría meterme en un terreno farragoso que me costaría bastante explicar.
El caso es que en pleno auge de adolescencia, yo le pedí a Rafa que me consiguiera un autógrafo del Strawberry para colgarlo en el corcho de la habitación y sobre todo para contarlo al día siguiente en clase. Mi hermano Alex, le sugirió lo mismo.
Rafa accedió con la única condición de que pudiera elegir él mismo la dedicatoria del autógrafo en cuestión.
En el autógrafo de mi hermano Alex decía algo así como:
"Para Pajalex de Strawberry."
Pajalex. ¿Lo pllais? Por un lado Paja y por otro Alex, lo juntas y… ¿que sale?:
PAJALEX.
Y que viva el ingenio.
Y en mi autografo… ¿cuál era la dedicatoria de mi autógrafo?:
"Para Curro y su desayuno… GUARRO!. Strawberry."
Y ahora es cuando me toca explicar la historia.
Hace muchos años, en algún desayuno que yo no consigo recordar y en el que estábamos en la mesa Alex, Rafa y yo, resultó que hice más ruido del debido para desayunar, sorbí la leche, algún trozo de galleta se tiró de bomba dentro del vaso, me tiré un pedo… ¡yo que sé!, el caso es que hice ruido y mis hermanos decidieron hacer suyo el mito de que yo era un guarro desayunando y que siempre hacía mucho ruido.
A base de esta coña consiguieron tocarme los cojones sobremanera cuando luego había que verles a ellos, metiendo los dedazos en la leche para coger alguna galleta que buceaba con tal de no coger una cuchara, o derramándoseles la leche a través de dos canales por cada uno de los carrillos de la cara. Pero claro, eso daba igual, porque el mito era mío y porque yo era EL GUARRO, la cuestión es… ¿a quien me iba a quejar?, ¿sería lógico chivarse a “mamá” de que mis hermanos me llamaban guarro?, ¿tenía sentido que yo me picara de esa forma por esta gilipollez?.
Pues no, pero creedme que lo hacía. Y al recordar esto me he dicho a mi mismo:
Tronco, llevas meses con tu propio tablón de protesta y aún no has hecho buen uso de el! ¡¡Aprovechalo!!
Y eso voy a hacer… asi que allá vá:
¡¡¡GUARROS!!!
Se consumó la venganza.
Y es que cuando me pongo a recordar, me doy cuerda y me entra tolbajón de abuelo cebolleta.
Recuerdo la primera vez que sentí que me iba haciendo mayor. Fue en las fiestas de Barajas, una de esas fiestas en las que hasta el más apestado se encuentra con diez conocidos por minuto. En una de esas pude ver al hijo del portero de mi portal. El era el típico chaval al que le quitaban el bocadillo en la hora del recreo, tenía voz de pito y de la parte superior de su labio asomaba el clásico mostacho sombreado de la que hacen gala los más adelantados de 5º de primaria.
El caso es que le ví, aparté la mirada, volví a mirar y entonces lo ví. Entre sus brazos tenía a una rubia de tetas desproporcionadas y el, en la que se descuidó, le arreó un muerdo de esos que te sientes incomodo de ver por si alguno de los dos tiene los ojos abiertos…
Mierda, ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?...
Pues el tiempo, joder… el tiempo.
Y bueno, para cerrar os tengo a bien enlazaros el nuevo blog de Jorge. Antes era My Little House On The Prairie, el que era mi blog favorito. Ahora es:
Cascante.
Suerte, colega.
“I don't step aside. I STEP UP.”
Suena: Eraso – Kontra
lunes, marzo 27, 2006
Nuevo Documento de Microsoft Word
___________________________________________________________
He llegado hoy del partido con ganas de escribir algo para después colgarlo en el blog, y eso estoy haciendo. El caso es que llevo cinco minutos mirando la hoja en blanco que el Word te muestra nada más abrirlo, y lo que se me va ocurriendo lo borro o porque no me convence o bien porque no va a dar de sí mas que dos líneas mal
escritas.
¿Alguna persona a la que dedicar un post?
Dentro de poco alguien se llevará una sorpresa, pero ese dentro de poco, no es hoy.
¿Hablo sobre la muerte de Rocío Dúrcal o sobre la tregua que ha anunciado E.T.A.?
Demasiado trascendental para este blog que bien se podría titular “oda a lo intrascendente”.
¿Alguna historia curiosa que te haya ocurrido durante la semana?.
Curioso, puff… a ver que piense…
Madrugada del Sábado, toca cambiar el reloj de hora:
- ¿Qué mas da?, mañana es Domingo y ya me puedo poner el horario de Nueva Zelanda que seguiré dejando el despertador apagado. (Arriba el Off, Abajo el Snooze).
Me despierto y me encuentro con mis hermanos viendo las diez mejores jugadas de la NBA en una habitación. Me uno a ellos. Solo me había perdido las tres primeras. Me froto los ojos para quitarme las legañas y poder ver las jugadas que me faltan. Me doy cuenta de que el problema no son las legañas, si no que no me había puesto las gafas. Ir a por ellas supondría perderse una o dos jugadas, así que opto por ponerme a quince centímetros de la tele (aproximadamente). Se acaban las jugadas. Me voy a mear. Si llego a ir antes de ver las jugadas no pillo ni una:
- Joder, no acabo nunca, me estoy hasta aburriendo. ¿Tanto tiempo he estado durmiendo?
Si.
Como. Gañaneo un rato más por casa y me voy a jugar un partido. Cruzo el parque y me pregunto que hace ese niño jugando solo sin amigos ni padres y balanceándose en el columpio tan fuerte que casi da un giro de 360º
- ¿Un solitario?
No, no juego a las cartas.
16.30 de la tarde, las calles tan vacías dan al barrio aspecto de pueblucho en Agosto. En todo el camino de mi casa al instituto no veo más que una pareja. Ella parece estar buena. El tam…poco. Odio esas parejas en las que el tío, mientras pasean, posa la palma de la mano en las posaderas de la parienta y empieza a frotar como si de una bola de cristal se tratara.
- ¿Envidia?
No, no fumo.
El partido empieza a las seis. Ganamos. Llego a casa a las ocho y media y domingueo el tiempo que va desde ese momento hasta el momento en el que escribo este post...
Exacto, tampoco había nada curioso que contar. Por lo tanto la idea es esta:
Si piensas y no sabes lo que contar, ve contando sin pensar.
Menuda full de eslogan.
Y por último felicitar a mi madre y a mi padre desde aquí que fue su cumpleaños el otro día. Ya de paso relato una conversación que tuve con este último hace unos meses:
- Bueno Papá, me habrás traído algo de Suiza, ¿no?
- Ah si sí, claro.
- ¿Si? Casi que lo estaba diciendo de coña. ¿Y que me has traído?
- Te he traído un cinzeño
- Un cinzeño… ¿que es eso?
- Una polla como un leño.
Suena: Men Women and Children – Dance in the Blood
He llegado hoy del partido con ganas de escribir algo para después colgarlo en el blog, y eso estoy haciendo. El caso es que llevo cinco minutos mirando la hoja en blanco que el Word te muestra nada más abrirlo, y lo que se me va ocurriendo lo borro o porque no me convence o bien porque no va a dar de sí mas que dos líneas mal
escritas.
¿Alguna persona a la que dedicar un post?
Dentro de poco alguien se llevará una sorpresa, pero ese dentro de poco, no es hoy.
¿Hablo sobre la muerte de Rocío Dúrcal o sobre la tregua que ha anunciado E.T.A.?
Demasiado trascendental para este blog que bien se podría titular “oda a lo intrascendente”.
¿Alguna historia curiosa que te haya ocurrido durante la semana?.
Curioso, puff… a ver que piense…
Madrugada del Sábado, toca cambiar el reloj de hora:
- ¿Qué mas da?, mañana es Domingo y ya me puedo poner el horario de Nueva Zelanda que seguiré dejando el despertador apagado. (Arriba el Off, Abajo el Snooze).
Me despierto y me encuentro con mis hermanos viendo las diez mejores jugadas de la NBA en una habitación. Me uno a ellos. Solo me había perdido las tres primeras. Me froto los ojos para quitarme las legañas y poder ver las jugadas que me faltan. Me doy cuenta de que el problema no son las legañas, si no que no me había puesto las gafas. Ir a por ellas supondría perderse una o dos jugadas, así que opto por ponerme a quince centímetros de la tele (aproximadamente). Se acaban las jugadas. Me voy a mear. Si llego a ir antes de ver las jugadas no pillo ni una:
- Joder, no acabo nunca, me estoy hasta aburriendo. ¿Tanto tiempo he estado durmiendo?
Si.
Como. Gañaneo un rato más por casa y me voy a jugar un partido. Cruzo el parque y me pregunto que hace ese niño jugando solo sin amigos ni padres y balanceándose en el columpio tan fuerte que casi da un giro de 360º
- ¿Un solitario?
No, no juego a las cartas.
16.30 de la tarde, las calles tan vacías dan al barrio aspecto de pueblucho en Agosto. En todo el camino de mi casa al instituto no veo más que una pareja. Ella parece estar buena. El tam…poco. Odio esas parejas en las que el tío, mientras pasean, posa la palma de la mano en las posaderas de la parienta y empieza a frotar como si de una bola de cristal se tratara.
- ¿Envidia?
No, no fumo.
El partido empieza a las seis. Ganamos. Llego a casa a las ocho y media y domingueo el tiempo que va desde ese momento hasta el momento en el que escribo este post...
Exacto, tampoco había nada curioso que contar. Por lo tanto la idea es esta:
Si piensas y no sabes lo que contar, ve contando sin pensar.
Menuda full de eslogan.
Y por último felicitar a mi madre y a mi padre desde aquí que fue su cumpleaños el otro día. Ya de paso relato una conversación que tuve con este último hace unos meses:
- Bueno Papá, me habrás traído algo de Suiza, ¿no?
- Ah si sí, claro.
- ¿Si? Casi que lo estaba diciendo de coña. ¿Y que me has traído?
- Te he traído un cinzeño
- Un cinzeño… ¿que es eso?
- Una polla como un leño.
Suena: Men Women and Children – Dance in the Blood
lunes, marzo 20, 2006
¿Alguna vez has visto una pelea de gladiadores?
___________________________________________________________
Abandonado tengo el blog últimamente oiga, y es que vuelve a aparecer el motivo principal por el que los post se hacen esperar y es que cuando hay tiempo, no hay ganas y cuando hay ganas, no hay tiempo.
Por si no me había quedado claro durante toda mi vida, conductas cotidianas del día a día me demuestran sin miedo a equivocarme algo cada vez más evidente:
Soy Gilipollas.
Lo que me genera más dudas es la razón de porque esto es así, y un par de conductas que se sucedieron la semana pasada me ayudaron a encontrar un buen motivo, o una cabeza de turco, aun no lo se. ¿Qué cual es esta? Mi estúpida conciencia.
A medida que he ido avanzando cursos en mi carrera, me he ido dando cuenta de que hay ciertas asignaturas en las que ir a clase, resulta completamente inútil. Una de estas asignaturas es Política Social. Y es que resulta un mal presagio el hecho de que el profesor sea igual que el Señor Burns, pero de joven. Este hombre habla, habla y habla, y coger algún tipo de apunte es un infierno, ya que si alguna vez lo intentas, el resultado es un montón de frases sueltas e inconexas y aquello queda como si fuera un ejercicio de Lengua de análisis sintáctico. Lo mismo para el próximo día me llevo un boli azul y otro rojo para subrayar el sujeto y el predicado.
El tiempo se ralentiza de una forma acojonante y a los quince minutos de estar ahí dentro ya surgen las preguntas:¿para qué cojones he entrado?¿por qué no me he quedado en el césped con el buen tiempo que hace hoy?¿por qué si habían insistido en que no fuera, finalmente he ido?. La respuesta la tienes un par de párrafos más arriba.
Alguna vez he oido eso de “bueno, pero si vas a clase por lo menos algo te suena después para el examen” y esta frase yo la atribuyo a dos cosas:
a) A que es verdad.
b) A querer sentirse mejor con uno mismo y justificar la estupidez que ha cometido de alguna manera.
¿Hace falta que responda cual elegiría yo?
Lo chungo de esto es que no es un hecho aislado, sino que lo repita una y otra vez…
(La b).
Recibí una llamada el Jueves por la tarde de una mujer de aproximadamente 30 años. Tenía voz de tía buena, ¿y como es la voz de una tía buena?, pues no lo se muy bien, supongo que una voz parecida a la suya.
Esta mujer me comentaba que yo había recibido una beca para poder entrar a su prestigiosa academia de informática y que me servirían para complementar mi carrera: Trabajo Social.
- Así que si puedes venirte un día de estos y te explico en que consiste…
- Vale, de acuerdo (¿?¿?¿?¿?)
- ¿Mañana te vendría bien?
- Si, mañana tengo un rato después de trabajar (¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?)
- Vale, pues hasta mañana.
Y una cosa resulta clara, me cuesta la vida decir que no a este tipo de cosas, (yo soy el típico que cuando ven en el metro a uno de los del círculo de lectores, les evito escondiéndome detrás de alguien con traje y corbata o simplemente me voy corriendo como un cabrón) pero si encima la que me pregunta tiene voz de tia buena…
Llegué al dia siguiente a la cita, y me encontré con Eva, la mujer con la que había hablado la tarde anterior. ¿Qué si estaba buena?

Tras diez minutos intentando convencerme en que la ofimática sería de vital importancia para mi futura profesión, me enseñó a cuanto ascendía la suma de aquel curso:
- 1600 euros pero con la beca que te hemos dado se queda en unos 1100 euros…
- Ajá.
Ahora se supone que me estoy pensando si decirle que si o que no. En eso quedé con ella, y me llamará esta semana que viene para preguntarme. La realidad es que desde el momento en que llamó no he pensado en otra cosa que en como decirle que no.
Me supongo que de excusas sabrá un rato y tendrá respuestas que intenten demostrarme que mi excusa no se tiene en pie, asi que iré directamente al pilar no solo de esta absurda historia, sino del jodido mundo:
- Bueno, ¿ya has tomado una decisión?
- Esto… si, mira, verás… No tengo un duro.Me parece muy interesante esto de la ofimática (pfffff), pero es que ahora mismo no me lo puedo permitir, lo siento.
Y supongo que bastará con esto.
Bastará para salvar la situación, no para dejar de ser un gilipollas.
Suena: Gojira – The Link
Abandonado tengo el blog últimamente oiga, y es que vuelve a aparecer el motivo principal por el que los post se hacen esperar y es que cuando hay tiempo, no hay ganas y cuando hay ganas, no hay tiempo.
Por si no me había quedado claro durante toda mi vida, conductas cotidianas del día a día me demuestran sin miedo a equivocarme algo cada vez más evidente:
Soy Gilipollas.
Lo que me genera más dudas es la razón de porque esto es así, y un par de conductas que se sucedieron la semana pasada me ayudaron a encontrar un buen motivo, o una cabeza de turco, aun no lo se. ¿Qué cual es esta? Mi estúpida conciencia.
A medida que he ido avanzando cursos en mi carrera, me he ido dando cuenta de que hay ciertas asignaturas en las que ir a clase, resulta completamente inútil. Una de estas asignaturas es Política Social. Y es que resulta un mal presagio el hecho de que el profesor sea igual que el Señor Burns, pero de joven. Este hombre habla, habla y habla, y coger algún tipo de apunte es un infierno, ya que si alguna vez lo intentas, el resultado es un montón de frases sueltas e inconexas y aquello queda como si fuera un ejercicio de Lengua de análisis sintáctico. Lo mismo para el próximo día me llevo un boli azul y otro rojo para subrayar el sujeto y el predicado.
El tiempo se ralentiza de una forma acojonante y a los quince minutos de estar ahí dentro ya surgen las preguntas:¿para qué cojones he entrado?¿por qué no me he quedado en el césped con el buen tiempo que hace hoy?¿por qué si habían insistido en que no fuera, finalmente he ido?. La respuesta la tienes un par de párrafos más arriba.
Alguna vez he oido eso de “bueno, pero si vas a clase por lo menos algo te suena después para el examen” y esta frase yo la atribuyo a dos cosas:
a) A que es verdad.
b) A querer sentirse mejor con uno mismo y justificar la estupidez que ha cometido de alguna manera.
¿Hace falta que responda cual elegiría yo?
Lo chungo de esto es que no es un hecho aislado, sino que lo repita una y otra vez…
(La b).
Recibí una llamada el Jueves por la tarde de una mujer de aproximadamente 30 años. Tenía voz de tía buena, ¿y como es la voz de una tía buena?, pues no lo se muy bien, supongo que una voz parecida a la suya.
Esta mujer me comentaba que yo había recibido una beca para poder entrar a su prestigiosa academia de informática y que me servirían para complementar mi carrera: Trabajo Social.
- Así que si puedes venirte un día de estos y te explico en que consiste…
- Vale, de acuerdo (¿?¿?¿?¿?)
- ¿Mañana te vendría bien?
- Si, mañana tengo un rato después de trabajar (¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?)
- Vale, pues hasta mañana.
Y una cosa resulta clara, me cuesta la vida decir que no a este tipo de cosas, (yo soy el típico que cuando ven en el metro a uno de los del círculo de lectores, les evito escondiéndome detrás de alguien con traje y corbata o simplemente me voy corriendo como un cabrón) pero si encima la que me pregunta tiene voz de tia buena…
Llegué al dia siguiente a la cita, y me encontré con Eva, la mujer con la que había hablado la tarde anterior. ¿Qué si estaba buena?

Tras diez minutos intentando convencerme en que la ofimática sería de vital importancia para mi futura profesión, me enseñó a cuanto ascendía la suma de aquel curso:
- 1600 euros pero con la beca que te hemos dado se queda en unos 1100 euros…
- Ajá.
Ahora se supone que me estoy pensando si decirle que si o que no. En eso quedé con ella, y me llamará esta semana que viene para preguntarme. La realidad es que desde el momento en que llamó no he pensado en otra cosa que en como decirle que no.
Me supongo que de excusas sabrá un rato y tendrá respuestas que intenten demostrarme que mi excusa no se tiene en pie, asi que iré directamente al pilar no solo de esta absurda historia, sino del jodido mundo:
- Bueno, ¿ya has tomado una decisión?
- Esto… si, mira, verás… No tengo un duro.Me parece muy interesante esto de la ofimática (pfffff), pero es que ahora mismo no me lo puedo permitir, lo siento.
Y supongo que bastará con esto.
Bastará para salvar la situación, no para dejar de ser un gilipollas.
Suena: Gojira – The Link
lunes, marzo 13, 2006
Spit my rage
___________________________________________________________
A veces me gusta tener la sensación de que soy la única persona en el mundo que estoy haciendo una determinada acción en un determinado momento. El Jueves pasado a eso de las 3 de la madrugada siendo víctima de uno de mis incontables insomnios, hice doble clic en el icono del emule y pude comprobar que ya se había descargado la mejor película de artes marciales de todos los tiempos.

“Las Tortugas Ninja”
(seguida de cerca de “Tres pequeños Ninja” Rocky quiere a Emily…)
Y logicamente me puse a verla.
Una frase visionaria de esas que cuando empieza, ya sabes como va a acabar, dijo el maestro Splinter a las tortugas:
“El dominio más absoluto, no proviene del cuerpo, sino de la mente”
Viernes noche.
Un compañero de clase celebraba un cumpleaños por las calles de Tribunal, callejeando nos apalancamos un buen numero de personas en una zona más bien transitada de gente.
Llevábamos un buen rato allí cuando vino un chaval a pedirnos un cigarro. Un coleguilla se ofreció a dárselo, al irse este chaval sin decir palabra, mi amigo dijo algo asi como “Anda que va a decir Gracias”. El chaval escuchó este comentario y entonces fue cuando empezó a mostrar su gorileo máximo. Se fue donde estaban sus amigos, se quitó la chaqueta, le dijo a mi colega que hiciera lo propio para irse a pegar, pero este no cedió. Cogió el gorila entonces una botella de cristal y amenazó con tirársela, algunos de sus “amigos” le frenaron, otros en cambio le incitaban a que le pegara y se metieron a meter más bulla. Hubo algún escupitajo por su parte e incluso una patada, pero la cosa no fue a más…
Finalmente todos los que allí estábamos cogimos nuestras cosas y nos cambiamos de sitio.
El tema puede resumirse en que nosotros no queríamos ningún tipo de bronca y ellos esperaban la mínima excusa para empezarla… pero no se la dimos, y yo personalmente estoy orgullo de eso, y de nuestra forma de actuar, aunque más de alguno se quedara con ganas de desahogar tanto chuleo con un par de mamporros.
¿He dicho mamporros?.
Sábado noche.
Andábamos por las calles de Tribunal (de nuevo) de vuelta a casa, cuando vimos enzarzarse a una distancia moderada de nosotros a dos personas. Uno de ellos se llevó el gato al agua y dejó en el suelo cual Michelangelo al tío con el que estaba enzarzado. Un amigo del derrotado al verlo corrió a dar una patada voladora al chaval, y lejos de darle cayó en un poste de esos que hay entre la acera y la carretera y que tanto mal han hecho a nuestras piernas. Se quedó justo con este poste en el estomago y con la cara echada para adelante, momento el cual aprovechó el otro para darle una patada en la cara la cual tendré grabada en mi mente durante mucho tiempo de lo impactante que fue. El chaval se quedó inconsciente.
En ese momento alguien echó un gas extraño muy cerca de mi. Se me irritaron los ojos, me costaba respirar y no podía parar de estornudar y toser…
Salimos rápido de allí y la tontería se me pasó. Un rato después pudimos ver como una ambulancia salía del lugar donde había pasado todo.
Domingo por la tarde.
Partido de liga en el que me encontraba defendiendo en el poste bajo a un maromo importante. Queriendo imponerme le pegué un pequeño empujón al que este respondió con otro empujón y con un posterior:
“Verás que ostia te voy a dar, hijo de puta”
La jugada seguía, tiraron a canasta, fallaron, cogí el rebote y este mismo maromo me dio un buen empujón del que los árbitros se encargaron de pitar falta. Después de pitarla el maromo se me encaró a lo que yo le solté un sutil: “Hay que saber perder”.
Mi madre, muy sabia ella siempre que era pequeño y discutía con alguno de mis hermanos decía una frase tan profética como la del maestro Splinter y que viene como anillo el dedo y era algo asi como que “dos no pelean, si uno no quiere”.
Supongo que mi condición de empanao me hace saber dominarme y utilizar la cabeza antes que la adrenalina en ciertas ocasiones… hasta ahora me ha ido bien, y solo espero una cosa del día que le tenga que dar un buen puñetazo a alguien:
No arrepentirme.
Suena: Mogwai - Moses?
A veces me gusta tener la sensación de que soy la única persona en el mundo que estoy haciendo una determinada acción en un determinado momento. El Jueves pasado a eso de las 3 de la madrugada siendo víctima de uno de mis incontables insomnios, hice doble clic en el icono del emule y pude comprobar que ya se había descargado la mejor película de artes marciales de todos los tiempos.

“Las Tortugas Ninja”
(seguida de cerca de “Tres pequeños Ninja” Rocky quiere a Emily…)
Y logicamente me puse a verla.
Una frase visionaria de esas que cuando empieza, ya sabes como va a acabar, dijo el maestro Splinter a las tortugas:
“El dominio más absoluto, no proviene del cuerpo, sino de la mente”
Viernes noche.
Un compañero de clase celebraba un cumpleaños por las calles de Tribunal, callejeando nos apalancamos un buen numero de personas en una zona más bien transitada de gente.
Llevábamos un buen rato allí cuando vino un chaval a pedirnos un cigarro. Un coleguilla se ofreció a dárselo, al irse este chaval sin decir palabra, mi amigo dijo algo asi como “Anda que va a decir Gracias”. El chaval escuchó este comentario y entonces fue cuando empezó a mostrar su gorileo máximo. Se fue donde estaban sus amigos, se quitó la chaqueta, le dijo a mi colega que hiciera lo propio para irse a pegar, pero este no cedió. Cogió el gorila entonces una botella de cristal y amenazó con tirársela, algunos de sus “amigos” le frenaron, otros en cambio le incitaban a que le pegara y se metieron a meter más bulla. Hubo algún escupitajo por su parte e incluso una patada, pero la cosa no fue a más…
Finalmente todos los que allí estábamos cogimos nuestras cosas y nos cambiamos de sitio.
El tema puede resumirse en que nosotros no queríamos ningún tipo de bronca y ellos esperaban la mínima excusa para empezarla… pero no se la dimos, y yo personalmente estoy orgullo de eso, y de nuestra forma de actuar, aunque más de alguno se quedara con ganas de desahogar tanto chuleo con un par de mamporros.
¿He dicho mamporros?.
Sábado noche.
Andábamos por las calles de Tribunal (de nuevo) de vuelta a casa, cuando vimos enzarzarse a una distancia moderada de nosotros a dos personas. Uno de ellos se llevó el gato al agua y dejó en el suelo cual Michelangelo al tío con el que estaba enzarzado. Un amigo del derrotado al verlo corrió a dar una patada voladora al chaval, y lejos de darle cayó en un poste de esos que hay entre la acera y la carretera y que tanto mal han hecho a nuestras piernas. Se quedó justo con este poste en el estomago y con la cara echada para adelante, momento el cual aprovechó el otro para darle una patada en la cara la cual tendré grabada en mi mente durante mucho tiempo de lo impactante que fue. El chaval se quedó inconsciente.
En ese momento alguien echó un gas extraño muy cerca de mi. Se me irritaron los ojos, me costaba respirar y no podía parar de estornudar y toser…
Salimos rápido de allí y la tontería se me pasó. Un rato después pudimos ver como una ambulancia salía del lugar donde había pasado todo.
Domingo por la tarde.
Partido de liga en el que me encontraba defendiendo en el poste bajo a un maromo importante. Queriendo imponerme le pegué un pequeño empujón al que este respondió con otro empujón y con un posterior:
“Verás que ostia te voy a dar, hijo de puta”
La jugada seguía, tiraron a canasta, fallaron, cogí el rebote y este mismo maromo me dio un buen empujón del que los árbitros se encargaron de pitar falta. Después de pitarla el maromo se me encaró a lo que yo le solté un sutil: “Hay que saber perder”.
Mi madre, muy sabia ella siempre que era pequeño y discutía con alguno de mis hermanos decía una frase tan profética como la del maestro Splinter y que viene como anillo el dedo y era algo asi como que “dos no pelean, si uno no quiere”.
Supongo que mi condición de empanao me hace saber dominarme y utilizar la cabeza antes que la adrenalina en ciertas ocasiones… hasta ahora me ha ido bien, y solo espero una cosa del día que le tenga que dar un buen puñetazo a alguien:
No arrepentirme.
Suena: Mogwai - Moses?
jueves, marzo 09, 2006
"Matando Güeros"
___________________________________________________________
Vovía de clase como cualquier otro día en el autobús cuando ya entrado en mi barrio se subió una mujer en silla de ruedas por la típica rampa para minusvalidos. El autobús estaba lleno de gente, por lo que no pudo llegar hasta la máquina donde se pica el billete. Segundos después de que esto pasara se pudo escuchar en todo el bus esa voz ronca de ultratumba del conductor:
- ¿La de la silla!¡Haga el favor de picar el billete!
- Lo siento es que estaba el autobús lleno y no he podido llegar
- ¡Pues que le pique alguien por usted!
Entonces un chaval que había por allí cogió el abono de la mujer y le picó donde correspondía, y entonces, volvió a aparecer de nuevo la voz del cantante de Brujería:
- ¡Aqui solo está el cupón! Necesito también la tarjeta, señora...
- Es que la tengo en casa, normalmente nunca me la piden.
- Pues lo siento pero sin tarjeta no puede permanecer en el autobús.
Acto seguido, el mismo chaval que antes le había picado, le ofreció un viaje de metrobús que le sobraba, pero la mujer se negó ya que tenía un euro suelto con el que podía pagar el viaje.
Por lo que yo ya había visto alguna otra vez, esta mujer acostumbraba a hacer siempre el mismo viaje que iba desde una punta del barrio a la otra, cuatro o cinco paradas como mucho. Cuando el conductor recibió su (puto) euro por el viaje, a la mujer le tocaba bajarse.
A aquel show que se había encargado de protagonizar el conductor, habíamos asistido todos los que ibamos en ese bus y en las caras y comentarios de todos se reflejaba un mismo sentimiento, algo así como "menudo hijo de puta".
Pero a pesar de todo, ¿no había cumplido con su obligación el conductor?. Siguiendo una doctrina matemática (por decirlo de alguna forma) si [La persona que no lleve la tarjeta de su aobono acompañada del respectivo cupón deberá bajar automáticamente del autobús. Art. 147.5 de la EMT(por ejemplo)]
Las cosas no deberían de funcioanr así, y es que esa mujer antes que usuaria de transporte público es una persona con una minusvalía (al contrario que el hombre que iba al volante que antes que conductor, es un jodido animal). Lo más lógico hubiera sido pasar el hecho por alto y decir en todo caso algo asi como "bueno, pues el próximo día que no se le olvide llevarlo" y no mandar a tomar por culo a una señora que está en silla de ruedas y que seguramente las pasará bastante putas para desplazarse por el barrio con ese peso a sus espaldas.
Discutí hace tiempo con alguien sobre si la discriminación positiva está bien o está mal. Ese alguien decía algo así como que la discriminación positiva seguía siendo discriminación y que por eso lo veía mal, ya que todas las personas debemos movernos por los mismos valores (o algo asin).
Me pregunto que hubiera pensado si ese día hubiera visto lo que yo ví en aquel autobús.
Que hayais tenido un buen día de la mujer trabajadora.
Nota: El propietario de este blog sigo siendo yo, y no una lesbiana malhumorada, con pelo corto y camisa a cuadros.
Suena: Symphony in Peril - Stiletto
Vovía de clase como cualquier otro día en el autobús cuando ya entrado en mi barrio se subió una mujer en silla de ruedas por la típica rampa para minusvalidos. El autobús estaba lleno de gente, por lo que no pudo llegar hasta la máquina donde se pica el billete. Segundos después de que esto pasara se pudo escuchar en todo el bus esa voz ronca de ultratumba del conductor:
- ¿La de la silla!¡Haga el favor de picar el billete!
- Lo siento es que estaba el autobús lleno y no he podido llegar
- ¡Pues que le pique alguien por usted!
Entonces un chaval que había por allí cogió el abono de la mujer y le picó donde correspondía, y entonces, volvió a aparecer de nuevo la voz del cantante de Brujería:
- ¡Aqui solo está el cupón! Necesito también la tarjeta, señora...
- Es que la tengo en casa, normalmente nunca me la piden.
- Pues lo siento pero sin tarjeta no puede permanecer en el autobús.
Acto seguido, el mismo chaval que antes le había picado, le ofreció un viaje de metrobús que le sobraba, pero la mujer se negó ya que tenía un euro suelto con el que podía pagar el viaje.
Por lo que yo ya había visto alguna otra vez, esta mujer acostumbraba a hacer siempre el mismo viaje que iba desde una punta del barrio a la otra, cuatro o cinco paradas como mucho. Cuando el conductor recibió su (puto) euro por el viaje, a la mujer le tocaba bajarse.
A aquel show que se había encargado de protagonizar el conductor, habíamos asistido todos los que ibamos en ese bus y en las caras y comentarios de todos se reflejaba un mismo sentimiento, algo así como "menudo hijo de puta".
Pero a pesar de todo, ¿no había cumplido con su obligación el conductor?. Siguiendo una doctrina matemática (por decirlo de alguna forma) si [La persona que no lleve la tarjeta de su aobono acompañada del respectivo cupón deberá bajar automáticamente del autobús. Art. 147.5 de la EMT(por ejemplo)]
Las cosas no deberían de funcioanr así, y es que esa mujer antes que usuaria de transporte público es una persona con una minusvalía (al contrario que el hombre que iba al volante que antes que conductor, es un jodido animal). Lo más lógico hubiera sido pasar el hecho por alto y decir en todo caso algo asi como "bueno, pues el próximo día que no se le olvide llevarlo" y no mandar a tomar por culo a una señora que está en silla de ruedas y que seguramente las pasará bastante putas para desplazarse por el barrio con ese peso a sus espaldas.
Discutí hace tiempo con alguien sobre si la discriminación positiva está bien o está mal. Ese alguien decía algo así como que la discriminación positiva seguía siendo discriminación y que por eso lo veía mal, ya que todas las personas debemos movernos por los mismos valores (o algo asin).
Me pregunto que hubiera pensado si ese día hubiera visto lo que yo ví en aquel autobús.
Que hayais tenido un buen día de la mujer trabajadora.
Nota: El propietario de este blog sigo siendo yo, y no una lesbiana malhumorada, con pelo corto y camisa a cuadros.
Suena: Symphony in Peril - Stiletto
miércoles, marzo 01, 2006
¿Qué habrá detrás de esa pared?
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Hacía bastante que no salía a la calle con música en mis oidos, y la verdad es que el reencuentro me ha encantado. Retrasar los placeres sirve para disfrutarlos de mejor gana cuando tienes ese reencuentro con ellos (no es lo mismo beberse un vaso de horchata cada 10 minutos, que hacerlo una vez al día).
Resulta curioso lo diferente que puede llegar a sonar un disco encerrado en tu casa o escuchándolo andando por la calle, por tu barrio o por plena Gran Vía con todo el tumulto de gente de arriba para abajo. Cuando estás en casa poco hay alrededor más que lo que escuchas y tu mismo, por el contrario cuando andas por la calle lo que te rodea se convierte en una parte importante de lo que escuchas, desde la temperatura, hasta la luz del día (o la ausencia de esta), el acordeonista de Avenida de América o esas palomas que no se asustan por muy cerca que pases de ellas.
Yo todo esto lo atribuyo a que cuando andamos por la calle con la música puesta lo hacemos siempre (o casi siempre) con el fin de llegar a algún sitio, y es por eso que de alguna forma la música tiene un papel secundario.
Iba yo en el metro en un tren de la linea 10 que cogí en Gregorio Marañón con destino Tribunal. Solo dos paradas de viaje. Sin proponermelo empecé a escuchar esa canción que como si estuviera en mi casa, como si nada de lo había alrededor existiera. Fue algo así como cuando en algunas películas todo se vuelve oscuro y solo hay un foco iluminando al protagonista, ese protagonista era yo y a mi alrededor solo estaba esa canción. De repente ese foco se encendió un poco más de lo normal y pude descubrir en el reflejo de una ventana mi careto de dormido, no por haber dormido poco, sino por las 12 horas seguidas de sueño de las que aún quedaban evidentes secuelas. Ese reflejo fue de alguna forma el interruptor para que la luz volviera a aparecer. De nuevo me encontraba en el metro rodeado de gente, de prisas y de gente con prisas.
Tin Tun Tin: Próxima estación, Plaza de España...
- Ouch!
Las luces se habían apagado tanto que ni siquiera consiguieron iluminar el letrero donde ponía Tribunal y me salté la parada, lo que me hizo llegar más tarde de lo que ya llegaba. La verdad es que llegar tarde no me importaba una mierda, entraba a currar y con lo que me pagan mi despreocupación hacia este tipo de cosas es como decirlo...

Lo que me jodía es que mi conciencia hiciera que tuviera que salir echando ostias de ahí con lo poco que me apetecía correr, pero bueno había tenido uno de esos "momentazos" asi que el carrerón sería menos sufrido.
Para acabar hago un aviso a todos los usuarios del Abono Transporte:
CUIDAD DE ÉL!.
Es principio de mes, vigiladlo como si se tratara de un jodido diamante. Los muy cabrones tienden a huir de nuestros bolsillos siempre a principios de mes...
Suena: The Boxer Rebelion - We have the place Surrounded
Hacía bastante que no salía a la calle con música en mis oidos, y la verdad es que el reencuentro me ha encantado. Retrasar los placeres sirve para disfrutarlos de mejor gana cuando tienes ese reencuentro con ellos (no es lo mismo beberse un vaso de horchata cada 10 minutos, que hacerlo una vez al día).
Resulta curioso lo diferente que puede llegar a sonar un disco encerrado en tu casa o escuchándolo andando por la calle, por tu barrio o por plena Gran Vía con todo el tumulto de gente de arriba para abajo. Cuando estás en casa poco hay alrededor más que lo que escuchas y tu mismo, por el contrario cuando andas por la calle lo que te rodea se convierte en una parte importante de lo que escuchas, desde la temperatura, hasta la luz del día (o la ausencia de esta), el acordeonista de Avenida de América o esas palomas que no se asustan por muy cerca que pases de ellas.
Yo todo esto lo atribuyo a que cuando andamos por la calle con la música puesta lo hacemos siempre (o casi siempre) con el fin de llegar a algún sitio, y es por eso que de alguna forma la música tiene un papel secundario.
Iba yo en el metro en un tren de la linea 10 que cogí en Gregorio Marañón con destino Tribunal. Solo dos paradas de viaje. Sin proponermelo empecé a escuchar esa canción que como si estuviera en mi casa, como si nada de lo había alrededor existiera. Fue algo así como cuando en algunas películas todo se vuelve oscuro y solo hay un foco iluminando al protagonista, ese protagonista era yo y a mi alrededor solo estaba esa canción. De repente ese foco se encendió un poco más de lo normal y pude descubrir en el reflejo de una ventana mi careto de dormido, no por haber dormido poco, sino por las 12 horas seguidas de sueño de las que aún quedaban evidentes secuelas. Ese reflejo fue de alguna forma el interruptor para que la luz volviera a aparecer. De nuevo me encontraba en el metro rodeado de gente, de prisas y de gente con prisas.
Tin Tun Tin: Próxima estación, Plaza de España...
- Ouch!
Las luces se habían apagado tanto que ni siquiera consiguieron iluminar el letrero donde ponía Tribunal y me salté la parada, lo que me hizo llegar más tarde de lo que ya llegaba. La verdad es que llegar tarde no me importaba una mierda, entraba a currar y con lo que me pagan mi despreocupación hacia este tipo de cosas es como decirlo...

Lo que me jodía es que mi conciencia hiciera que tuviera que salir echando ostias de ahí con lo poco que me apetecía correr, pero bueno había tenido uno de esos "momentazos" asi que el carrerón sería menos sufrido.
Para acabar hago un aviso a todos los usuarios del Abono Transporte:
CUIDAD DE ÉL!.
Es principio de mes, vigiladlo como si se tratara de un jodido diamante. Los muy cabrones tienden a huir de nuestros bolsillos siempre a principios de mes...
Suena: The Boxer Rebelion - We have the place Surrounded
martes, febrero 28, 2006
In Enrique Anaut we trust
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Hace ya casi una semana que volví de viaje. La sensación que tuve durante la semana que duró este fué como si después de estar viendo uno de esos debates de Crónicas Marcianas en los que todos gritan a la vez, hubiese encontrado el botón del mute. Siguiendo con la comparación digamos que tras la vuelta del viaje no solo se ha vuelto a poner el sonido, si no que además ahora esos hijos de puta gritan más que alto que antes.
Se hace duro volver a adaptarse cuando por una parte no estás preparado para ello y por otra tienes más trabas que cuando empezaste. Supongo que es en estas ocasiones cuando uno tiene que empezar a valorar los pequeños detalles y las ventajas que tiene seguir con el ritmo normal de vida, pero la realidad es que eso no me apetece una mierda, de ahí que lo que estoy escribiendo no lo hago con un trasfondo de queja o pataleo de niño pequeño, sino que viene a ser más una expresión de un estado de ánimo con el que no me encuentro nada cómodo.
Haciendo caso al dicho popular que dice "si no puedes con el enemigo, únete a él" intentaré que este estado de ánimo no me coma por dentro y aprenderé de él para que en un futuro no me repatee tanto.
Es posible que una de las cosas que me hayan encabronado de volver a la realidad haya sido que el primer día de facultad me encontrara en la puerta del W.C. una pintada que decía algo así:
"Ya se que es triste pintar en la puerta del báter pero...: ME CAGO EN EL REY, VIVA LA REPÚBLICA"
Si bien es cierto que la mayoría de las veces las pintadas que hay en las puertas de los retretes me entretetienen tanto como si jugara a la Game Boy, con esta pintada mi indignación alcanzó límites insospechados y es que con todo lo sensato que es la primera parte (ya se que es triste escribir en la puerta del báter) ¿a qué cojones viene esa segunda parte cuando toooodaaaa la puerta está pintada con el mismo tipo de revindicaciones calimocheras?. No sé, es como intentar excusarse de que eres tonto argumentando que lo que hacen los demás es una tontería. Sería algo así como decir:
"Ya sé que es triste contar chistes malos pero... COMO SE DICE BOCADILLO DE MARISCO EN AFRICANO? BIMBO GAMBA BIMBO!."
Si todavía la segunda parte fuera poco previsible todavía tendría su aquel, que se yo...
"Ya se que es triste pintar en la puerta del báter pero...: LA A-5 ESTARÁ EN ATASCO RECORD HASTA MAYO POR OBRAS EN LA M 30"
"Ya se que es triste pintar en la puerta del báter pero...: LA NIÑA PASTORI ECHA MUCHO DE MENOS EL CHARLOTEO CON LAS VECINAS"
"Ya se que es triste pintar en la puerta del báter pero...: MARÍA JOSÉ. MARÍA JOSÉ A UN PASO DE TÍ Y TU NO ME VES"
¿Ni puta gracia verdad?.
Lo suponía.
Para cerrar y darle algo de sentido a este post aprovecho para mandar un abrazo a Zoe y Rober, que ha coincidido que a los dos les operan mañana.
Que vaya bien coleguis!
Suena: Karate - Pines
Hace ya casi una semana que volví de viaje. La sensación que tuve durante la semana que duró este fué como si después de estar viendo uno de esos debates de Crónicas Marcianas en los que todos gritan a la vez, hubiese encontrado el botón del mute. Siguiendo con la comparación digamos que tras la vuelta del viaje no solo se ha vuelto a poner el sonido, si no que además ahora esos hijos de puta gritan más que alto que antes.
Se hace duro volver a adaptarse cuando por una parte no estás preparado para ello y por otra tienes más trabas que cuando empezaste. Supongo que es en estas ocasiones cuando uno tiene que empezar a valorar los pequeños detalles y las ventajas que tiene seguir con el ritmo normal de vida, pero la realidad es que eso no me apetece una mierda, de ahí que lo que estoy escribiendo no lo hago con un trasfondo de queja o pataleo de niño pequeño, sino que viene a ser más una expresión de un estado de ánimo con el que no me encuentro nada cómodo.
Haciendo caso al dicho popular que dice "si no puedes con el enemigo, únete a él" intentaré que este estado de ánimo no me coma por dentro y aprenderé de él para que en un futuro no me repatee tanto.
Es posible que una de las cosas que me hayan encabronado de volver a la realidad haya sido que el primer día de facultad me encontrara en la puerta del W.C. una pintada que decía algo así:
"Ya se que es triste pintar en la puerta del báter pero...: ME CAGO EN EL REY, VIVA LA REPÚBLICA"
Si bien es cierto que la mayoría de las veces las pintadas que hay en las puertas de los retretes me entretetienen tanto como si jugara a la Game Boy, con esta pintada mi indignación alcanzó límites insospechados y es que con todo lo sensato que es la primera parte (ya se que es triste escribir en la puerta del báter) ¿a qué cojones viene esa segunda parte cuando toooodaaaa la puerta está pintada con el mismo tipo de revindicaciones calimocheras?. No sé, es como intentar excusarse de que eres tonto argumentando que lo que hacen los demás es una tontería. Sería algo así como decir:
"Ya sé que es triste contar chistes malos pero... COMO SE DICE BOCADILLO DE MARISCO EN AFRICANO? BIMBO GAMBA BIMBO!."
Si todavía la segunda parte fuera poco previsible todavía tendría su aquel, que se yo...
"Ya se que es triste pintar en la puerta del báter pero...: LA A-5 ESTARÁ EN ATASCO RECORD HASTA MAYO POR OBRAS EN LA M 30"
"Ya se que es triste pintar en la puerta del báter pero...: LA NIÑA PASTORI ECHA MUCHO DE MENOS EL CHARLOTEO CON LAS VECINAS"
"Ya se que es triste pintar en la puerta del báter pero...: MARÍA JOSÉ. MARÍA JOSÉ A UN PASO DE TÍ Y TU NO ME VES"
¿Ni puta gracia verdad?.
Lo suponía.
Para cerrar y darle algo de sentido a este post aprovecho para mandar un abrazo a Zoe y Rober, que ha coincidido que a los dos les operan mañana.
Que vaya bien coleguis!
Suena: Karate - Pines
viernes, febrero 24, 2006
Evasión y Victoria
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Resulta curioso que hoy haya sido el peor lunes de mi vida, ya que hoy ni siquiera ha sido lunes. El caso es que no hablo de ese lunes que marca el calendario, si no de ese concepto de lunes de volver al día a día rutinario tras pasar un fin de semana en el que te has dado un respiro de la rutina que te envuelve.
Este viaje ha sido algo así como un fin de semana de seis días pero multiplicado por cien, no solo porque hayan sido seis días, sino porque han sido muy muy intensos y de ahí que este “lunes” haya resultado ser tan jodido y es que ya se sabe que cuanto mayor es el salto, más daño te hace la caída. Pero bueno, este es el precio que hay que pagar al haber vivido lo que he vivido y como lo he vivido, sería algo así como la resaca de una buena borrachera…
El viaje empezó el jueves pasado. Salimos de Madrid en un autobús con destino a Valladolid, donde pillamos un avión que nos dejaba en Charleroi (Bélgica). A partir de ahí, todo fue sobre ruedas y es que sin tener las cosas especialmente organizadas, yendo un poco a la aventura, la suerte se alió con nosotros desde un principio.
Antes de irme mi hermana me preguntó si estaba nervioso, yo le respondí que lo que estaba entre expectante y ansioso ya que no tenía ni una ligera idea de lo que me iba a encontrar, pero aun así sabía que lo iba a disfrutar.
Y no me equivoqué.
Podría ponerme a contar anécdotas, pero han sido tantas y tan distintas que no solo no conseguiría ni por asomo concentrar y expresar lo que significó cada una de ellas, si no que podría tirarme días haciéndolo. A lo que ni mucho menos reniego es intentar explicar lo que el conjunto de estas anécdotas dejó en mí.
Durante ese periodo de tiempo he tenido la increíble sensación de vivir ajeno al resto del mundo, tan solo existíamos nosotros, y lo que ocurría por los lugares que íbamos visitando. Cada uno de los colegas con los que he allí he estado han formado una pieza fundamental de aquel puzzle que representaba un sueño. Un sueño que íbamos construyendo sin tener que hacer nada, simplemente vivir y permanecer juntos. A veces viene bien una llamada de atención para realmente valorar lo que tienes a tu alrededor, y este viaje ha sido el toque de atención en cuanto a estos colegas se refiere.
Este ha sido un factor fundamental para que el viaje haya sido tan grande, el otro ha sido lugares que hemos visitado. La primera ciudad que vimos fue Gante.



La ciudad emanaba encanto por cada una de sus calles ya no solo por sus edificios sino también por la tranquilidad que se respiraba: la gente, los tranvías, las bicis… Aconsejada queda desde aquí esta ciudad para los amantes del buen gusto en general y de la tranquilidad en particular.
Tras Gante llegó Ámsterdam.
El transporte en bicicleta allí es algo así como una religión

Ya lo creo que sí.
Lo que más llama la atención es la cantidad de canales y la fachada de las casas tan características, por encima de lo que se suele destacar (cofeeshops, barrio rojo, etc.). Sencillamente increíble.
También estuvimos en Bruselas y bueno, poco vimos de ella, y lo que vimos no parecía nada del otro mundo, de ese mundo en el que llebabamos inmersos unos días.
Y luego Brujas… aisss… que puedo decir.



Andar por esas calles es lo más parecido a vivir en un cuento. Se me quedan cortas las palabras para expresarlo y de hecho las imágenes también, ya que a pesar de lo bonito de estas, lo genial de esa ciudad es sentir que formas parte de ella.
Y tras seis inexplicables días, ¿que es lo que toca?

Volver a la realidad.
Gonzalo, Álvaro, Tamara, Jesús, Litos, Elena, Perny, Mónica: Grifindorf ganó de paliza.
Suena: Fugees – La
Resulta curioso que hoy haya sido el peor lunes de mi vida, ya que hoy ni siquiera ha sido lunes. El caso es que no hablo de ese lunes que marca el calendario, si no de ese concepto de lunes de volver al día a día rutinario tras pasar un fin de semana en el que te has dado un respiro de la rutina que te envuelve.
Este viaje ha sido algo así como un fin de semana de seis días pero multiplicado por cien, no solo porque hayan sido seis días, sino porque han sido muy muy intensos y de ahí que este “lunes” haya resultado ser tan jodido y es que ya se sabe que cuanto mayor es el salto, más daño te hace la caída. Pero bueno, este es el precio que hay que pagar al haber vivido lo que he vivido y como lo he vivido, sería algo así como la resaca de una buena borrachera…
El viaje empezó el jueves pasado. Salimos de Madrid en un autobús con destino a Valladolid, donde pillamos un avión que nos dejaba en Charleroi (Bélgica). A partir de ahí, todo fue sobre ruedas y es que sin tener las cosas especialmente organizadas, yendo un poco a la aventura, la suerte se alió con nosotros desde un principio.
Antes de irme mi hermana me preguntó si estaba nervioso, yo le respondí que lo que estaba entre expectante y ansioso ya que no tenía ni una ligera idea de lo que me iba a encontrar, pero aun así sabía que lo iba a disfrutar.
Y no me equivoqué.
Podría ponerme a contar anécdotas, pero han sido tantas y tan distintas que no solo no conseguiría ni por asomo concentrar y expresar lo que significó cada una de ellas, si no que podría tirarme días haciéndolo. A lo que ni mucho menos reniego es intentar explicar lo que el conjunto de estas anécdotas dejó en mí.
Durante ese periodo de tiempo he tenido la increíble sensación de vivir ajeno al resto del mundo, tan solo existíamos nosotros, y lo que ocurría por los lugares que íbamos visitando. Cada uno de los colegas con los que he allí he estado han formado una pieza fundamental de aquel puzzle que representaba un sueño. Un sueño que íbamos construyendo sin tener que hacer nada, simplemente vivir y permanecer juntos. A veces viene bien una llamada de atención para realmente valorar lo que tienes a tu alrededor, y este viaje ha sido el toque de atención en cuanto a estos colegas se refiere.
Este ha sido un factor fundamental para que el viaje haya sido tan grande, el otro ha sido lugares que hemos visitado. La primera ciudad que vimos fue Gante.



La ciudad emanaba encanto por cada una de sus calles ya no solo por sus edificios sino también por la tranquilidad que se respiraba: la gente, los tranvías, las bicis… Aconsejada queda desde aquí esta ciudad para los amantes del buen gusto en general y de la tranquilidad en particular.
Tras Gante llegó Ámsterdam.
El transporte en bicicleta allí es algo así como una religión

Ya lo creo que sí.
Lo que más llama la atención es la cantidad de canales y la fachada de las casas tan características, por encima de lo que se suele destacar (cofeeshops, barrio rojo, etc.). Sencillamente increíble.
También estuvimos en Bruselas y bueno, poco vimos de ella, y lo que vimos no parecía nada del otro mundo, de ese mundo en el que llebabamos inmersos unos días.
Y luego Brujas… aisss… que puedo decir.



Andar por esas calles es lo más parecido a vivir en un cuento. Se me quedan cortas las palabras para expresarlo y de hecho las imágenes también, ya que a pesar de lo bonito de estas, lo genial de esa ciudad es sentir que formas parte de ella.
Y tras seis inexplicables días, ¿que es lo que toca?

Volver a la realidad.
Gonzalo, Álvaro, Tamara, Jesús, Litos, Elena, Perny, Mónica: Grifindorf ganó de paliza.
Suena: Fugees – La
miércoles, febrero 15, 2006
San Valentín tuvo sentido
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Hace ya unos cuantos años, en esa etapa que cubre el periodo entre niñez y adolescencia (primeros pelos púbicos), el grupo de amigos con el que me iba (a.k.a. pandilla), teníamos lo que para nosotros era el plan definitivo para pasar las tardes de los viernes.
Este plan consistía en ir al gimnasio de nuestro colegio y darle el máximo rendimiento posible a todo lo que allí había: colchonetas, trampolines, balones, raquetas y volantes de badminton y, a veces, incluso combinábamos unos con otros.
Y si éramos niños...¿cómo es posible que pudiéramos disponer de todos estos accesorios por la cara? La respuesta se hallaba en aquella mujer de aproximadamente cuarenta años que venía a ser la señora de la limpieza de ese mismo gimnasio y que tenía a bien permitirnos todo aquello ya que nos cogió mucho cariño. Este cariño era recíproco y es que a pesar del egoísmo innegable que los niños teníamos a cierta edad, hay veces que incluso el sentido común supera al de la lógica.
Su nombre era Tina y todos los 14 de febrero teníamos a bien comprarle entre toda la pandilla un ramo de flores como agradecimiento y como felicitación de su santo. (Tina de Valentina). Siempre se emocionaba...
Esto era lo único que quería comentar acerca de San Valentín y es que me he visto forzado a hacerlo en cierta medida al recorrer por mi frente goterones de sudor tras leer nicks del tipo: “Feliz San Valentín mi vida… TE QUIERO”, “Feliz San Valentín a todos“ o “feliz día de los enamorados”.
Juro que algún día me crearé una cuenta nueva de Messenger y que esos tres contactos no estarán en ella (si eres uno de esos tres y estas leyendo esto… espero que lo entiendas, tenía que hacerlo).
En otro orden de cosas comentar que este será el último post en un tiempo y es que mañana me voy de viaje de fin de curso a Bélgica. Recorreremos Bruselas, Brujas, Gante y haremos una escapada a Amsterdam…
Este viaje será un tanto peculiar y es que es más un viaje organizado entre nueve amiguetes que no estábamos dispuestos a pagar el dineral que se van a dejar los que hacen el viaje oficial (por llamarlo de alguna manera) a Cuba. Y ha resultado salir redondo ya que la gentuza que nos hemos juntado ha resultado ser lo mejor que he conocido, ya no durante la carrera, sino durante toda mi vida…
Las palabras se me quedan cortas para expresar mis sensaciones ante este viaje y es que a pesar de que no estoy nervioso, la expectación me desborda por ver como de grande vamos a conseguir que sea esto.
Nos vemos a la vuelta.
Suena: Bloc Party – This Modern Love
Hace ya unos cuantos años, en esa etapa que cubre el periodo entre niñez y adolescencia (primeros pelos púbicos), el grupo de amigos con el que me iba (a.k.a. pandilla), teníamos lo que para nosotros era el plan definitivo para pasar las tardes de los viernes.
Este plan consistía en ir al gimnasio de nuestro colegio y darle el máximo rendimiento posible a todo lo que allí había: colchonetas, trampolines, balones, raquetas y volantes de badminton y, a veces, incluso combinábamos unos con otros.
Y si éramos niños...¿cómo es posible que pudiéramos disponer de todos estos accesorios por la cara? La respuesta se hallaba en aquella mujer de aproximadamente cuarenta años que venía a ser la señora de la limpieza de ese mismo gimnasio y que tenía a bien permitirnos todo aquello ya que nos cogió mucho cariño. Este cariño era recíproco y es que a pesar del egoísmo innegable que los niños teníamos a cierta edad, hay veces que incluso el sentido común supera al de la lógica.
Su nombre era Tina y todos los 14 de febrero teníamos a bien comprarle entre toda la pandilla un ramo de flores como agradecimiento y como felicitación de su santo. (Tina de Valentina). Siempre se emocionaba...
Esto era lo único que quería comentar acerca de San Valentín y es que me he visto forzado a hacerlo en cierta medida al recorrer por mi frente goterones de sudor tras leer nicks del tipo: “Feliz San Valentín mi vida… TE QUIERO”, “Feliz San Valentín a todos“ o “feliz día de los enamorados”.
Juro que algún día me crearé una cuenta nueva de Messenger y que esos tres contactos no estarán en ella (si eres uno de esos tres y estas leyendo esto… espero que lo entiendas, tenía que hacerlo).
En otro orden de cosas comentar que este será el último post en un tiempo y es que mañana me voy de viaje de fin de curso a Bélgica. Recorreremos Bruselas, Brujas, Gante y haremos una escapada a Amsterdam…
Este viaje será un tanto peculiar y es que es más un viaje organizado entre nueve amiguetes que no estábamos dispuestos a pagar el dineral que se van a dejar los que hacen el viaje oficial (por llamarlo de alguna manera) a Cuba. Y ha resultado salir redondo ya que la gentuza que nos hemos juntado ha resultado ser lo mejor que he conocido, ya no durante la carrera, sino durante toda mi vida…
Las palabras se me quedan cortas para expresar mis sensaciones ante este viaje y es que a pesar de que no estoy nervioso, la expectación me desborda por ver como de grande vamos a conseguir que sea esto.
Nos vemos a la vuelta.
Suena: Bloc Party – This Modern Love
jueves, febrero 09, 2006
Perdido en la espiral
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Viviendo en un letargo nada me inspiran los días que según van pasando no hacen más que dar vueltas sobre una misma espiral en la que se concentran la nostalgia de echar algo de menos y no poder recuperarlo y la ansiedad de tener ganas de que llegue algo y no poder adelantarlo. Y por una parte debería alegrarme más de esto segundo por la incertidumbre del que me deparará, lo que pasa es que el futuro no se puede recordar, y es que ¿acaso la felicidad no es, no la que se vive, si no la que se recuerda?.
Asi que en esas estamos, colgando de un hilo bastante fino llamado presente que no me aporta más que tiempo por delante que sin duda estaré dispuesto a malgastar, con una fácil solución, pero una difícil predisposición.
Y quizá por esto este blog últimamente no cuente nada interesante (salvo que me cruce un Hare Krisna por la calle dispuesto a solucionarme la papeleta) ya no tanto por el hecho de que no me pase nada, sino por las repercusiones que tienen en mi eso. O más que no me pase nada, que no suceda ningún cambio significativo que me apetezca resaltar o que bien me anime a escribir aunque no sea sobre el cambio si no sobre cualquier otro tema en particular, lo que por cierto haría más sencillo todo esto, y que haré por las razones ya indicadas en lo que queda de post.
Son las 3.22 de la a.m. suena una de esas bandas sonoras de John Williams (música recomendada para leer) y a pesar de que la música tenga sus partes con sobresaltos, de vez en cuando se me olvida el hecho de que hay gente durmiendo en mi casa y que el volumen les podría molestar como ya ha pasado alguna que otra vez.
Es curioso las distintas estrategias que cogen mi padre y mi hermano para echarme la bronca por esto. Por una parte mi padre entra a la habitación abriendo la puerta muy despacio, tan despacio que a veces ni siquiera me entero que está ahí y me sobresalta su débil tono de voz. El hecho de que a pesar de que le haya despertado la música, venga con un tono de voz muy calmado, no es sino una estrategia que lleva siguiendo desde hace tiempo y que consiste en hablar más bajo del volumen de la propía música para que yo, cazurro como soy, baje paulatinamente hasta que pueda escucharle. Hace tiempo que le cogí el truco, por lo que cada vez que veo asomar a mi padre por la puerta a ciertas horas, le doy al “pause” y le preguntó que quiere:
- ¿Puedes bajar la música?
- Si, claro, ahora la bajo.
Entonces se va y vuelvo a darle al “play” y una vez dado entonces bajo la música a un volumen prudente como para que no despierte a mi padre y suficiente como para que no me tenga que poner con la oreja al lado del altavoz para escuahrlo.
Mi hermano Alex, sin embargo, se pasa estas sutilezas por el forro de los cojones (cosa que entiendo), y si le he despertado con la música abre la puerta de mi habitación como si se quemara la casa y me increpa algo asi como: ¡¡¡BAJA, COÑO!!!. Tras esto da un portazo del que todavía me parecen oir algunas reverberaciones.
Gracias a la tecnología ha conseguido pulir su técnica y justo antes de acostarse se conecta al msn para hablar largo y tendido conmigo:
aLeX® - www.notbigdeal.blogspot.com dice:
baja
#12... [www.poluciones.blogspot.com] dice:
ya
Y quizás mañana sea un día diferente, aunque no haga nada para que asi sea...
Suena: John Williams - A Legend is Born
Viviendo en un letargo nada me inspiran los días que según van pasando no hacen más que dar vueltas sobre una misma espiral en la que se concentran la nostalgia de echar algo de menos y no poder recuperarlo y la ansiedad de tener ganas de que llegue algo y no poder adelantarlo. Y por una parte debería alegrarme más de esto segundo por la incertidumbre del que me deparará, lo que pasa es que el futuro no se puede recordar, y es que ¿acaso la felicidad no es, no la que se vive, si no la que se recuerda?.
Asi que en esas estamos, colgando de un hilo bastante fino llamado presente que no me aporta más que tiempo por delante que sin duda estaré dispuesto a malgastar, con una fácil solución, pero una difícil predisposición.
Y quizá por esto este blog últimamente no cuente nada interesante (salvo que me cruce un Hare Krisna por la calle dispuesto a solucionarme la papeleta) ya no tanto por el hecho de que no me pase nada, sino por las repercusiones que tienen en mi eso. O más que no me pase nada, que no suceda ningún cambio significativo que me apetezca resaltar o que bien me anime a escribir aunque no sea sobre el cambio si no sobre cualquier otro tema en particular, lo que por cierto haría más sencillo todo esto, y que haré por las razones ya indicadas en lo que queda de post.
Son las 3.22 de la a.m. suena una de esas bandas sonoras de John Williams (música recomendada para leer) y a pesar de que la música tenga sus partes con sobresaltos, de vez en cuando se me olvida el hecho de que hay gente durmiendo en mi casa y que el volumen les podría molestar como ya ha pasado alguna que otra vez.
Es curioso las distintas estrategias que cogen mi padre y mi hermano para echarme la bronca por esto. Por una parte mi padre entra a la habitación abriendo la puerta muy despacio, tan despacio que a veces ni siquiera me entero que está ahí y me sobresalta su débil tono de voz. El hecho de que a pesar de que le haya despertado la música, venga con un tono de voz muy calmado, no es sino una estrategia que lleva siguiendo desde hace tiempo y que consiste en hablar más bajo del volumen de la propía música para que yo, cazurro como soy, baje paulatinamente hasta que pueda escucharle. Hace tiempo que le cogí el truco, por lo que cada vez que veo asomar a mi padre por la puerta a ciertas horas, le doy al “pause” y le preguntó que quiere:
- ¿Puedes bajar la música?
- Si, claro, ahora la bajo.
Entonces se va y vuelvo a darle al “play” y una vez dado entonces bajo la música a un volumen prudente como para que no despierte a mi padre y suficiente como para que no me tenga que poner con la oreja al lado del altavoz para escuahrlo.
Mi hermano Alex, sin embargo, se pasa estas sutilezas por el forro de los cojones (cosa que entiendo), y si le he despertado con la música abre la puerta de mi habitación como si se quemara la casa y me increpa algo asi como: ¡¡¡BAJA, COÑO!!!. Tras esto da un portazo del que todavía me parecen oir algunas reverberaciones.
Gracias a la tecnología ha conseguido pulir su técnica y justo antes de acostarse se conecta al msn para hablar largo y tendido conmigo:
aLeX® - www.notbigdeal.blogspot.com dice:
baja
#12... [www.poluciones.blogspot.com] dice:
ya
Y quizás mañana sea un día diferente, aunque no haga nada para que asi sea...
Suena: John Williams - A Legend is Born
martes, febrero 07, 2006
El telefono móvil al que llama está apagado, o fuera de cobertura...
___________________________________________________________
Sentado en mi silla y leyendo atentamente aquel libro me encontraba una tarde más cumpliendo con mis obligaciones laborales, cuando entonces entro el hijo del jefe a llevarse una alfombra que hacía unos días había encargado para su casa, y que por razones que desconozco (y que tampoco me importan), estaba en la recepción.
Entró animoso a por la alfombra con una botella de medio litro de Fanta de naranja en la mano. No sé si sería su color llamativo, las pequeñas gotas de agua que se deslizaban por ella o esa especie de vaho que empañaba la botella lo que hizo que me entraran unas ganas brutales de beberme una Fanta en ese mismo instante.
Nada más salir fui directo a unos chinos que habían por allí cerca para comprarme una botella similar a la que hace tan solo unos minutos me había hecho saltar un lagrimón de esos gordos como los que salían en Chicho Terremoto, pero me tropecé con el obstáculo de que no tenía un solo euro en el bolsillo, asi que tocaba pasarme por un cajero a sacar pasta para comprarme esa jodida botella. La necesitaba, maldita sea.
Crecido al comprobar que ya había cobrado el mes de Enero, saque 20 euros, me acerqué a unos chinos y no solo me compré ese medio litro de Fanta de Naranja si no que me pillé un sándwich de pollo de esos que vienen plastificados y que siempre me dan la sensación de que están caducados por mucho que la fecha que pone en el dorso diga lo contrario.
Mi primera intención era beberme esa botella durante la vuelta casa, pero el añadido del sandwich me hizo replantearme que lo mejor sería sentarme en un banco tranquilamente y despachar a gusto lo adquirido.
Sin rumbo fijo empece a andar por las calles de Tribunal con la extraña sensación de visitar un barrio diferente al que acostumbro los fines de semana, por el sencillo hecho de encontrarme con las fruterías abiertas en lugar de los bares, los perros de los jubilados meando en las esquinas en lugar de... los hijos de esos mismos jubilados o en definitiva simplemente por ver todo aquello a plena luz del día. Llegué hasta la plaza del Dos de Mayo, me senté en un banco y comencé a despacharme ese sándwich y esa botella de medio litro de Fanta que duró bastante más que el propio sándwich: “La próxima vez... mejor una lata” pensé.
Seguramente hace rato que el que lea esto pensará a donde va a parar toda esta parrafada absurda, pues bien, esta parrafada va a parar a ese preciso momento en el que sentado y con la mirada perdida en el horizonte de cualquier punto perdido encontré la tranquilidad que hace tiempo andaba buscando y que probablemente a ti, amigo lector, te la sude, pero a mi desde luego me vino como de agua de mayo y lo mejor de todo es que vino así sin avisar...
Como a mi me gusta.
Así que dejo esta pregunta en el aire para incitaros a que me lleneis el blog de comentarios (prff) para responderla: A quién debo darle las gracias ¿al hijo de mi jefe, al sandwich de pollo o a mi tonta costumbre de ser uno de esos culo veo culo quiero?. Se aceptan respuestas alternativas.
Hablando del tema este, ayer tuvo lugar en Madrid el primero de los dos conciertos que darán aquí Depeche Mode, al que no pude ir por causas ajenas a metro. Pues bien, en pleno “Enjoy the Silence” me llamó mi amiga Vanessa al móvil, exactamente al 665249483. “Oh!, pero que hace poniendo su movil particular en Internet con la de acosadores que hay ahora y que seguro le atacaran a la mínima que se descuide” pensarás tú, pues es que ese móvil siempre esta apagado porque es el móvil que perdí hace cosa de seis meses y que por un fallo en el guión, mi amiga no cambió en su agenda por el numero nuevo, por lo que las llamadas fueron a parar a ninguna parte...
Acof.
Sea como sea agradecer públicamente el detalle que tuvo, que en el fondo es lo que iba a recordar y no la nota de las canciones...
Gracias Vanseilla.
También he vuelto a empezar a leerme "Los Renglones Torcidos de Dios", recomendadísimo desde aquí.
Suena: Burst – Mercy Liberation
Sentado en mi silla y leyendo atentamente aquel libro me encontraba una tarde más cumpliendo con mis obligaciones laborales, cuando entonces entro el hijo del jefe a llevarse una alfombra que hacía unos días había encargado para su casa, y que por razones que desconozco (y que tampoco me importan), estaba en la recepción.
Entró animoso a por la alfombra con una botella de medio litro de Fanta de naranja en la mano. No sé si sería su color llamativo, las pequeñas gotas de agua que se deslizaban por ella o esa especie de vaho que empañaba la botella lo que hizo que me entraran unas ganas brutales de beberme una Fanta en ese mismo instante.
Nada más salir fui directo a unos chinos que habían por allí cerca para comprarme una botella similar a la que hace tan solo unos minutos me había hecho saltar un lagrimón de esos gordos como los que salían en Chicho Terremoto, pero me tropecé con el obstáculo de que no tenía un solo euro en el bolsillo, asi que tocaba pasarme por un cajero a sacar pasta para comprarme esa jodida botella. La necesitaba, maldita sea.
Crecido al comprobar que ya había cobrado el mes de Enero, saque 20 euros, me acerqué a unos chinos y no solo me compré ese medio litro de Fanta de Naranja si no que me pillé un sándwich de pollo de esos que vienen plastificados y que siempre me dan la sensación de que están caducados por mucho que la fecha que pone en el dorso diga lo contrario.
Mi primera intención era beberme esa botella durante la vuelta casa, pero el añadido del sandwich me hizo replantearme que lo mejor sería sentarme en un banco tranquilamente y despachar a gusto lo adquirido.
Sin rumbo fijo empece a andar por las calles de Tribunal con la extraña sensación de visitar un barrio diferente al que acostumbro los fines de semana, por el sencillo hecho de encontrarme con las fruterías abiertas en lugar de los bares, los perros de los jubilados meando en las esquinas en lugar de... los hijos de esos mismos jubilados o en definitiva simplemente por ver todo aquello a plena luz del día. Llegué hasta la plaza del Dos de Mayo, me senté en un banco y comencé a despacharme ese sándwich y esa botella de medio litro de Fanta que duró bastante más que el propio sándwich: “La próxima vez... mejor una lata” pensé.
Seguramente hace rato que el que lea esto pensará a donde va a parar toda esta parrafada absurda, pues bien, esta parrafada va a parar a ese preciso momento en el que sentado y con la mirada perdida en el horizonte de cualquier punto perdido encontré la tranquilidad que hace tiempo andaba buscando y que probablemente a ti, amigo lector, te la sude, pero a mi desde luego me vino como de agua de mayo y lo mejor de todo es que vino así sin avisar...
Como a mi me gusta.
Así que dejo esta pregunta en el aire para incitaros a que me lleneis el blog de comentarios (prff) para responderla: A quién debo darle las gracias ¿al hijo de mi jefe, al sandwich de pollo o a mi tonta costumbre de ser uno de esos culo veo culo quiero?. Se aceptan respuestas alternativas.
Hablando del tema este, ayer tuvo lugar en Madrid el primero de los dos conciertos que darán aquí Depeche Mode, al que no pude ir por causas ajenas a metro. Pues bien, en pleno “Enjoy the Silence” me llamó mi amiga Vanessa al móvil, exactamente al 665249483. “Oh!, pero que hace poniendo su movil particular en Internet con la de acosadores que hay ahora y que seguro le atacaran a la mínima que se descuide” pensarás tú, pues es que ese móvil siempre esta apagado porque es el móvil que perdí hace cosa de seis meses y que por un fallo en el guión, mi amiga no cambió en su agenda por el numero nuevo, por lo que las llamadas fueron a parar a ninguna parte...
Acof.
Sea como sea agradecer públicamente el detalle que tuvo, que en el fondo es lo que iba a recordar y no la nota de las canciones...
Gracias Vanseilla.
También he vuelto a empezar a leerme "Los Renglones Torcidos de Dios", recomendadísimo desde aquí.
Suena: Burst – Mercy Liberation
jueves, febrero 02, 2006
Feliz Navidad
___________________________________________________________
Andaba yo por la calle Fuencarral a punto de entrar a trabajar. Tenía diez minutos que matar en los que se me ocurrió o bien sentarme en un banco a ver pasar trendis o meterme en alguna tienda de ropa para ver que se cocía por allí. Elegí esto último... craso error.
Entré en el templo de los modernillos de Madrid, el mercado de Fuencarral, ese sitio en el que si vas con un billete de cincuenta euros lo mismo tienes suerte y encuentras algún cinturón, de esto yo era consciente pero al fin y al cabo solo iba a mirar cosa que al final hice sí, pero sin entrar en ni una puta tienda, y es que me violenta mucho entrar a una tienda de diez metros cuadrados en los que solo estás tú y el dependiente. ¿Qué va a pasar algo por que mires y te pires? Pues no, pero ¿acaso no te sentirás más observado que el día de tu comunión cuando te pongas a mirar de reojo el precio de los pantalones?. Ya lo creo que si.
Me di un paseo por allí. Estaba tan tenso que se podría destapar una botella con mi culo, y es que notaba las miradas de los dependientes como si estas fueran escopetas de francotiradores de las cuales salían esos puntitos rojos que apuntaba directamente a mi sien, de ahí que saliera corriendo y llorando retorciendome en el suelo y pataleando como hacía tiempo que no lo había hecho. Vale si, esto último no es del todo cierto, pero hay que mantener cierta tensión argumental para no aburrir al personal... Ejem...
Ya era hora de ir a trabajar (suprimiré la palabra currar de este puto blog por razones más que obvias). Fué un dia tranquilo de trabajo en el que incluso tuve tiempo de mirarme por encima los apuntes de un examen que tenía en dos días. Cuando me quise dar cuenta ya eran las seis y media, hora de irse para casa a descansar, no sin llevarme algún sobresalto por el camino, claro.
Iba camino del metro de Tribunal, cuando de reojo pude intuir a un tío que llevaba una larga falda blanca. Antes incluso de que pudiera ser consciente de lo que significaba ver eso, se me acercó el colega. Aquel tío no solo llevaba una falda blanca, si no que también tenía la frente y la nariz pintada de algo asi como tempera naranja que bien parecía una cagada de ruiseñor bastante reciente (creo que justo en el momento que ví eso, fui consciente de que ya tenía algo que contar en el blog). Llevaba consigo una maleta, por lo que yo deduje que detrás del “hey perdona, ¿eres de aquí?” vendría un “¿donde está la calle tal?”.
Mis putas ganas...
(Reproducción no fiable de la conversación)
- Hey perdona, ¿eres de aquí?.
- Emmm... sí.
- Oh genial, ¿te gusta leer?
- (Ouch!, este cabrón me quiere encasquetar algo… y ahora por mi despiste voy a tener que darle largas... seré claro pues).- No, no me gusta leer.
- ¿Ah no?. Esto... ¿y a que te dedicas?
- Soy estudiante - (se dará asi cuenta de que no tengo un puto duro?)
- Bueno pero seguro que te interesa este libro sobre el Yoga. Mira verás, yo soy un Hare Krisna, como supongo que ya te habrás percatado, jajajajajaja.
- (¿De que se rie este hombre?, no tenía ni idea de que era un Hare Krisna, de hecho hasta ahora mismo creía que era una forma de decir “Feliz Navidad” en algún idioma raro).- Ajá.
- Mira te explico... los Hare Krisna somos una organización bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla... y por eso me gustaría que te leyeras este libro.
- Ok, lo leeré
- Además esto te ayudará a ser más feliz... porque ¿tu eres feliz?
- Si
- Y no te gustaría ser máaaas feliz.
- No.
- Oh!, no eres ambiocioso entonces...
- Digamos que me conformo con lo que tengo.
- Bueno pues, toma este libro... y ahora, ¿te importaría cederme algún donativo?
-(tras meterme las manos en los bolsillos para hacer el paripé...) - Aisssss, si es que me he dejado la cartera en casa.
- Ah, vaya...
- Toma, te devuelvo el libro.
- Vale, pero antes me gustaría darte algo
- (¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!)
- Toma... es un dulce de la India, espero que te guste.
- Jeje. Gracias
- De nada, hasta luego
- Hasta luego.
En la primera papelera que ví tire ese dulce que en algún sitio escondido llevaría grabado algo asi como “dulce para los hijos de puta que no compran el santo libro del Yoga”.
De la que me libré.
¿Os ha molao la historia?
A mi tampoco.
Para acabar dejo esta pregunta en el aire para ver si alguien se anima a responder: ¿Alguna sola persona de esta ciudad no está hasta los santísimos cojones de ver a José Coronado con un yogur en la mano?.
Suena: Bullet For My Valentine – The End
Andaba yo por la calle Fuencarral a punto de entrar a trabajar. Tenía diez minutos que matar en los que se me ocurrió o bien sentarme en un banco a ver pasar trendis o meterme en alguna tienda de ropa para ver que se cocía por allí. Elegí esto último... craso error.
Entré en el templo de los modernillos de Madrid, el mercado de Fuencarral, ese sitio en el que si vas con un billete de cincuenta euros lo mismo tienes suerte y encuentras algún cinturón, de esto yo era consciente pero al fin y al cabo solo iba a mirar cosa que al final hice sí, pero sin entrar en ni una puta tienda, y es que me violenta mucho entrar a una tienda de diez metros cuadrados en los que solo estás tú y el dependiente. ¿Qué va a pasar algo por que mires y te pires? Pues no, pero ¿acaso no te sentirás más observado que el día de tu comunión cuando te pongas a mirar de reojo el precio de los pantalones?. Ya lo creo que si.
Me di un paseo por allí. Estaba tan tenso que se podría destapar una botella con mi culo, y es que notaba las miradas de los dependientes como si estas fueran escopetas de francotiradores de las cuales salían esos puntitos rojos que apuntaba directamente a mi sien, de ahí que saliera corriendo y llorando retorciendome en el suelo y pataleando como hacía tiempo que no lo había hecho. Vale si, esto último no es del todo cierto, pero hay que mantener cierta tensión argumental para no aburrir al personal... Ejem...
Ya era hora de ir a trabajar (suprimiré la palabra currar de este puto blog por razones más que obvias). Fué un dia tranquilo de trabajo en el que incluso tuve tiempo de mirarme por encima los apuntes de un examen que tenía en dos días. Cuando me quise dar cuenta ya eran las seis y media, hora de irse para casa a descansar, no sin llevarme algún sobresalto por el camino, claro.
Iba camino del metro de Tribunal, cuando de reojo pude intuir a un tío que llevaba una larga falda blanca. Antes incluso de que pudiera ser consciente de lo que significaba ver eso, se me acercó el colega. Aquel tío no solo llevaba una falda blanca, si no que también tenía la frente y la nariz pintada de algo asi como tempera naranja que bien parecía una cagada de ruiseñor bastante reciente (creo que justo en el momento que ví eso, fui consciente de que ya tenía algo que contar en el blog). Llevaba consigo una maleta, por lo que yo deduje que detrás del “hey perdona, ¿eres de aquí?” vendría un “¿donde está la calle tal?”.
Mis putas ganas...
(Reproducción no fiable de la conversación)
- Hey perdona, ¿eres de aquí?.
- Emmm... sí.
- Oh genial, ¿te gusta leer?
- (Ouch!, este cabrón me quiere encasquetar algo… y ahora por mi despiste voy a tener que darle largas... seré claro pues).- No, no me gusta leer.
- ¿Ah no?. Esto... ¿y a que te dedicas?
- Soy estudiante - (se dará asi cuenta de que no tengo un puto duro?)
- Bueno pero seguro que te interesa este libro sobre el Yoga. Mira verás, yo soy un Hare Krisna, como supongo que ya te habrás percatado, jajajajajaja.
- (¿De que se rie este hombre?, no tenía ni idea de que era un Hare Krisna, de hecho hasta ahora mismo creía que era una forma de decir “Feliz Navidad” en algún idioma raro).- Ajá.
- Mira te explico... los Hare Krisna somos una organización bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla... y por eso me gustaría que te leyeras este libro.
- Ok, lo leeré
- Además esto te ayudará a ser más feliz... porque ¿tu eres feliz?
- Si
- Y no te gustaría ser máaaas feliz.
- No.
- Oh!, no eres ambiocioso entonces...
- Digamos que me conformo con lo que tengo.
- Bueno pues, toma este libro... y ahora, ¿te importaría cederme algún donativo?
-(tras meterme las manos en los bolsillos para hacer el paripé...) - Aisssss, si es que me he dejado la cartera en casa.
- Ah, vaya...
- Toma, te devuelvo el libro.
- Vale, pero antes me gustaría darte algo
- (¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!)
- Toma... es un dulce de la India, espero que te guste.
- Jeje. Gracias
- De nada, hasta luego
- Hasta luego.
En la primera papelera que ví tire ese dulce que en algún sitio escondido llevaría grabado algo asi como “dulce para los hijos de puta que no compran el santo libro del Yoga”.
De la que me libré.
¿Os ha molao la historia?
A mi tampoco.
Para acabar dejo esta pregunta en el aire para ver si alguien se anima a responder: ¿Alguna sola persona de esta ciudad no está hasta los santísimos cojones de ver a José Coronado con un yogur en la mano?.
Suena: Bullet For My Valentine – The End
domingo, enero 29, 2006
Algún día A Palo Seco hará una canción sobre esto...
___________________________________________________________
Escribir en un blog lo que te va pasando a lo largo del día se hace complicado cuando esto no es más que una sucesión de los mismos acontecimientos día sí, día también. La rutina me agota, me cansa que todo sea siempre tan igual con pequeños matices. A veces, si voy con tiempo a los sitios, cojo rutas diferentes a pesar de que sean algo más largas simplemente por luchar contra esa rutina y encontrarme con cosas distintas, pero al fin y al cabo esto no es más que una absurda forma de esconderse de lo inevitable ya que el destino va a ser el mismo.
Un día, aunque solo fuera durante un día, me gustaría un cambio drástico, ya no tanto de mi rutina, si no de todo lo que la rodea. Algo así como que...
Te levantas a las nueve de la mañana por tu propio pie, sin sueño y con las fuerzas totalmente recargadas, al fin y al cabo solo te acostaste a las cinco de la madrugada y con un par de horas de sueño te basta para estar totalmente descansado. Sales de casa con la sonrisa en la cara y como suele pasar, te cruzas en el portal con las cinco vecinas buenorras que te dan los buenos días emocionadas entre abrazos y caricias haciendo que ese “buenos días” tenga verdadero sentido. Sales y coges el autobús, nada más abrir esa puerta ahí está al otro lado ese conductor que te sorprende porque hoy no lleva ese polo rosa que acostumbra si no que esta vez ha optado por una camisa hawaiana de flores por la que entre los botones desabrochados de esta asoman esos pelos rizados del pecho. Te sientas en el autobús y escuchas la radio del conductor a través de la cual oyes algo así:
El nuevo fichaje del Real Madrid, Arnaldo Aizgorri, es el más caro en la historia del fútbol. El equipo merengue ha pagado la escalofriante cifra de cincuenta euros por el fichaje de Aizgorri. Su cláusula de rescision sera de de doscientos euros y un bocadillo de choped con aceitunas...
Entonces el conductor suelta una carcajada, se quita el palillo de entre los dientes y dice: Je! Estos cabrones dentro de nada van a cobrar más que yo... paece mentira!
Llegas a tu destino y casi te jode por tener que levantarte de ese sofá de ante blanco que tan cómodo te resulta. Andas y por la calle suena como banda sonora el "Dummy" de Portishead, ¿de donde sale? no sale de ningún sitio, simplemente está.
Cruzas un colegio en el que los chavales acaban de recibir las notas. Las niñas empollonas, gordas y con gafas solo aprueban Educación Física, eso sí, con un Sobresaliente, mientras que los niños gamberros, delgados y con rodilleras en el chándal, sacan matrícula de honor en todo salvo en Educación Física, que han aprobado con un suficiente y gracias a que su profesor pederasta que descarga videos de pornografía infantil taiwanesa, les ha ayudado con un suave magreo de culo a saltar el plinton.
Tras un dia duro de trabajo en el que solo ha habido cinco partidas de mus y ocho rondas de wiksys toca volver a casa con lágrimas en los ojos ya que hasta dentro de veinticuatro horas no vas a volver a tus compañeros de trabajo.
Llegas a casa y enciendes la tele a eso de las diez de la noche. Te encuentras que en Televisión Española esta echando una maratón de los Caballeros del Zodiaco y que pondrán quince capitulos seguidos, cambias a la 2 y en vez de a Jose Luis Garci, te encuentras con Conan O´Brien hablando en un perfecto español, a pesar de esto no te conformas y cambias a Antena 3... un combate de sumo en pleno auge no te termina de llamar la atención. Pones Telemadrid. Echan algo interesante. ¿Telecinco? Sofia Mazagatos presentando las noticias en bikini. Y ahí acabas el zapping ya que tu cerebro no soportaría ver lo que estuvieran echando en Cuatro.
Se acaba el dia. El espacio temporal sigue siendo inamovible aunque sería menos descabellado una alteración brutal de las horas que ver a la Mazagatos presentando un informativo.
Y por último una reflexión que hace tiempo me da vueltas por la cabeza y que tiene mucho que ver con todo esto que acabo de contar (agarraos a vuestras jodidas butacas) y es que, solo hay una cosa peor que sentirse inútil, y esta es sentirse un estorbo...
Suena: A Life Once Lost - Vulture
Escribir en un blog lo que te va pasando a lo largo del día se hace complicado cuando esto no es más que una sucesión de los mismos acontecimientos día sí, día también. La rutina me agota, me cansa que todo sea siempre tan igual con pequeños matices. A veces, si voy con tiempo a los sitios, cojo rutas diferentes a pesar de que sean algo más largas simplemente por luchar contra esa rutina y encontrarme con cosas distintas, pero al fin y al cabo esto no es más que una absurda forma de esconderse de lo inevitable ya que el destino va a ser el mismo.
Un día, aunque solo fuera durante un día, me gustaría un cambio drástico, ya no tanto de mi rutina, si no de todo lo que la rodea. Algo así como que...
Te levantas a las nueve de la mañana por tu propio pie, sin sueño y con las fuerzas totalmente recargadas, al fin y al cabo solo te acostaste a las cinco de la madrugada y con un par de horas de sueño te basta para estar totalmente descansado. Sales de casa con la sonrisa en la cara y como suele pasar, te cruzas en el portal con las cinco vecinas buenorras que te dan los buenos días emocionadas entre abrazos y caricias haciendo que ese “buenos días” tenga verdadero sentido. Sales y coges el autobús, nada más abrir esa puerta ahí está al otro lado ese conductor que te sorprende porque hoy no lleva ese polo rosa que acostumbra si no que esta vez ha optado por una camisa hawaiana de flores por la que entre los botones desabrochados de esta asoman esos pelos rizados del pecho. Te sientas en el autobús y escuchas la radio del conductor a través de la cual oyes algo así:
El nuevo fichaje del Real Madrid, Arnaldo Aizgorri, es el más caro en la historia del fútbol. El equipo merengue ha pagado la escalofriante cifra de cincuenta euros por el fichaje de Aizgorri. Su cláusula de rescision sera de de doscientos euros y un bocadillo de choped con aceitunas...
Entonces el conductor suelta una carcajada, se quita el palillo de entre los dientes y dice: Je! Estos cabrones dentro de nada van a cobrar más que yo... paece mentira!
Llegas a tu destino y casi te jode por tener que levantarte de ese sofá de ante blanco que tan cómodo te resulta. Andas y por la calle suena como banda sonora el "Dummy" de Portishead, ¿de donde sale? no sale de ningún sitio, simplemente está.
Cruzas un colegio en el que los chavales acaban de recibir las notas. Las niñas empollonas, gordas y con gafas solo aprueban Educación Física, eso sí, con un Sobresaliente, mientras que los niños gamberros, delgados y con rodilleras en el chándal, sacan matrícula de honor en todo salvo en Educación Física, que han aprobado con un suficiente y gracias a que su profesor pederasta que descarga videos de pornografía infantil taiwanesa, les ha ayudado con un suave magreo de culo a saltar el plinton.
Tras un dia duro de trabajo en el que solo ha habido cinco partidas de mus y ocho rondas de wiksys toca volver a casa con lágrimas en los ojos ya que hasta dentro de veinticuatro horas no vas a volver a tus compañeros de trabajo.
Llegas a casa y enciendes la tele a eso de las diez de la noche. Te encuentras que en Televisión Española esta echando una maratón de los Caballeros del Zodiaco y que pondrán quince capitulos seguidos, cambias a la 2 y en vez de a Jose Luis Garci, te encuentras con Conan O´Brien hablando en un perfecto español, a pesar de esto no te conformas y cambias a Antena 3... un combate de sumo en pleno auge no te termina de llamar la atención. Pones Telemadrid. Echan algo interesante. ¿Telecinco? Sofia Mazagatos presentando las noticias en bikini. Y ahí acabas el zapping ya que tu cerebro no soportaría ver lo que estuvieran echando en Cuatro.
Se acaba el dia. El espacio temporal sigue siendo inamovible aunque sería menos descabellado una alteración brutal de las horas que ver a la Mazagatos presentando un informativo.
Y por último una reflexión que hace tiempo me da vueltas por la cabeza y que tiene mucho que ver con todo esto que acabo de contar (agarraos a vuestras jodidas butacas) y es que, solo hay una cosa peor que sentirse inútil, y esta es sentirse un estorbo...
Suena: A Life Once Lost - Vulture
martes, enero 24, 2006
Cierra los ojos
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Esta mañana empecé los exámenes y lo que más me ha llamado la atención es que, a diferencia de otros años, me importaba más despertarme temprano para ir a hacerlo, que el no tener ni puta idea de el mismo, más por la poco importancia que le estoy dando a estos exámenes que a que ande últimamente con esos trastornos del sueño de los dan fe mi ordenador, mi caja de cereales que baja paulatinamente a lo largo de la noche y los anuncios de Teletienda que me acompañan como si de un colega de toda la vida se tratara.
Y es que últimamente estoy durmiendo poco, pero con el aliciente de que cada vez que me meto en la cama y apoyo la cabeza en la almohada, es como si abriera una nueva novela con mil pequeñas historias a cual mas surrealista y que curiosamente suelo recordar con bastante fiabilidad al despertar. Me gusta soñar de esta forma, y creo que es por esto por lo que me gusta más de lo normal meterme en la cama, como también me jode más de lo normal despertarme y salir de ella. Y también duermo profundamente, a pesar de que debido a esta época de exámenes, no debería ser así, y es que ya puede venir mi perro a morderme los pies que yo seguiré durmiendo hasta que el sueño se acabe o hasta que suene el jodido despertador.
Una visión positiva acerca de estos sueños es la que contemplo, y es que si el sueño es jodido, me puedo consolar con que al fin y al cabo no era más que un sueño y si el sueño es agradable, me alegro por el hecho de haberme creído en esa situación, aunque solo fuera durante un momento, y es que ¿cómo distinguir un sueño de la realidad cuando estamos metidos hasta el fondo en él?
Las pocas horas de sueño pesan durante el día y es que rara es la vez en la que no ando como un zombi por la calle, mi ritmo es muy cansino y arrastro tanto los pies que alguna vez me tropiezo con un bordillo que no se levanta mas de dos centímetros del suelo. Nunca consigo dormir del todo en sitios público (autobuses, metros, trabajo... máquinas de tabaco...) pero en muchas ocasiones cierro los ojos y consigo llegar a ese umbral en el que uno no sabe si esta pensando o está soñando. Nunca lo llego a traspasar, pero en muchas ocasiones me he quedado asomado en el filo de ese umbral... Que no se está mal, pero me quedo con mi cama, claro.
- Hace tiempo de Londres
- Hey, es verdad...
- ¿Has estado?
- No
- Yo tampoco...
Me voy a dormir...
Suena: Air – Alone in Tokyo
Esta mañana empecé los exámenes y lo que más me ha llamado la atención es que, a diferencia de otros años, me importaba más despertarme temprano para ir a hacerlo, que el no tener ni puta idea de el mismo, más por la poco importancia que le estoy dando a estos exámenes que a que ande últimamente con esos trastornos del sueño de los dan fe mi ordenador, mi caja de cereales que baja paulatinamente a lo largo de la noche y los anuncios de Teletienda que me acompañan como si de un colega de toda la vida se tratara.
Y es que últimamente estoy durmiendo poco, pero con el aliciente de que cada vez que me meto en la cama y apoyo la cabeza en la almohada, es como si abriera una nueva novela con mil pequeñas historias a cual mas surrealista y que curiosamente suelo recordar con bastante fiabilidad al despertar. Me gusta soñar de esta forma, y creo que es por esto por lo que me gusta más de lo normal meterme en la cama, como también me jode más de lo normal despertarme y salir de ella. Y también duermo profundamente, a pesar de que debido a esta época de exámenes, no debería ser así, y es que ya puede venir mi perro a morderme los pies que yo seguiré durmiendo hasta que el sueño se acabe o hasta que suene el jodido despertador.
Una visión positiva acerca de estos sueños es la que contemplo, y es que si el sueño es jodido, me puedo consolar con que al fin y al cabo no era más que un sueño y si el sueño es agradable, me alegro por el hecho de haberme creído en esa situación, aunque solo fuera durante un momento, y es que ¿cómo distinguir un sueño de la realidad cuando estamos metidos hasta el fondo en él?
Las pocas horas de sueño pesan durante el día y es que rara es la vez en la que no ando como un zombi por la calle, mi ritmo es muy cansino y arrastro tanto los pies que alguna vez me tropiezo con un bordillo que no se levanta mas de dos centímetros del suelo. Nunca consigo dormir del todo en sitios público (autobuses, metros, trabajo... máquinas de tabaco...) pero en muchas ocasiones cierro los ojos y consigo llegar a ese umbral en el que uno no sabe si esta pensando o está soñando. Nunca lo llego a traspasar, pero en muchas ocasiones me he quedado asomado en el filo de ese umbral... Que no se está mal, pero me quedo con mi cama, claro.
- Hace tiempo de Londres
- Hey, es verdad...
- ¿Has estado?
- No
- Yo tampoco...
Me voy a dormir...
Suena: Air – Alone in Tokyo
miércoles, enero 18, 2006
Así es como somos
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A veces creo que la tristeza esta sobrevalorada.
¡Oh! aquí va un post depresivo – pensarás.
Hace cosa de dos veranos, me encontraba viendo la tele pasadas ya las doce. Estaba viendo un reportaje de Antena 3 de esos en los que la temática siempre gira en torno a la violencia en la calle, las drogas de diseño o el porno. De este último tema era precisamente el que tocaba esa noche.
El reportaje se centraba en Susi (vale si, no me acuerdo de cual era su nombre de verdad y me he inventao este) una chica “exhibicionista, a la que le gusta probar cosas nuevas” que, cansada ya de su monótona vida sexual, quería iniciar una andadura en el mundo del porno. El reportaje intercalaba la voz en off de una mujer con voz de milf con la narración en primera persona de la propia Susi.
Voz en off: Tras el casting inicial que Susi pasó con nota, llegaba la hora de la verdad... su primera película! (ahora es cuando entiendes que no veía este reportaje como un palillero cualquiera, si no por la intriga de alguien que lee una novela).
En pocos segundos, la emoción desbordada de Susi se convirtió en llanto. Susi estaba llorando desconsoladamente entre bambalinas, completamente en pelotas y cuando el espectador se preguntaba “¿qué le pasa a Susi?” volvió a aparecer esa voz en off.
Voz en off: Pero el mundo del porno no resulta tan fácil como aparenta. En su primera película Susi no ha podido evitar tener que parar una escena porque no soportaba el dolor de una penetración anal lo que posiblemente le pase factura en su posible futuro como actriz.
Maldita sea, Susi no lloraba de dolor, lloraba por las consecuencias que iba a tener el que le doliera que le dieran por el culo. Y ahora es cuando vuelves a leer la primera frase del post.
El otro día en el metro se subió de un salto un tipo bajito, con gorra y con una guitarra en la mano. En seguida empezó a hablar con mucho ánimo y a las dos palabras ya se notaba su marcado acento argentino. En alto nos dijo que iba a tocar un tango, pero rápido descartó la idea él mismo asegurando que estaba muy cansado y que no iba a poder con ello, así que mejor iba a tocar una canción de Andrés Calamaro. Todo esto diciéndolo con mucho desparpajo de ese. Empezó a tocar esa canción de Andres Calamaro, tocándola mal y cantándola aún peor, pero riéndose y transmitiendo un buen ambiente muy contagioso. Pasó la gorra y le echó dinero hasta Jesús Gil... al final y al cabo “era muy gracioso”, me refiero al argentino, no a Jesús.
Siguiendo con el tema me llama tambien la atención un tipo negro que toca el yembé, timbal... o como se llame, en Tribunal.
Tu pá pá… Tu Tú pá pá… Tú Tú pá pá (redoble de mierda y vuelta al principio)
Tu pá pá… Tu Tú pá pá... Tú Tú pá pá ...
Siempre toca el mismo ritmo (de mierda), un ritmo que se te pega a fuego en la cabeza y que te costará no traquetear con los dedos en el posterior viaje que tengas en el metro. El caso es que rara es la vez que paso al lado suya y que no veo a alguién echarle una moneda o mover la pelvis al lado de su amiguete en señal de “como mola!”. Si el hombre no tocara siempre sonriendo, seguramente no tendría el mismo resultado y estoy seguro que el lo sabe, que igual es como Krusty que cuando actua está con su mejor sonrisa y tras el telón se esta cagando en la puta de todos y cada uno de nosotros mientras enciende un cigarro con su Zipo y se lo fuma con los ojos a medio abrir, pero el buen rollo es su baza.
Dos dias después del tipo argentino, subió una mujer con chándal andando de un lado para otro del vagón y pidiendo, casi a llantos, que por favor le diéramos una moneda para comer algo (“para comer algo”). Lo único que consiguió fue que todo el vagón mirara para abajo cuando esta mujer pasaba la mano a pocos centímetros de nuestras caras.
Nadie quiere estar triste, y mucho menos estar triste por algo que nos es ajeno a nosotros ¿Egoísmo?... pues puede que sí, pero que queréis, somos personas...
Suena: Massive Attack – Weather Storm
A veces creo que la tristeza esta sobrevalorada.
¡Oh! aquí va un post depresivo – pensarás.
Hace cosa de dos veranos, me encontraba viendo la tele pasadas ya las doce. Estaba viendo un reportaje de Antena 3 de esos en los que la temática siempre gira en torno a la violencia en la calle, las drogas de diseño o el porno. De este último tema era precisamente el que tocaba esa noche.
El reportaje se centraba en Susi (vale si, no me acuerdo de cual era su nombre de verdad y me he inventao este) una chica “exhibicionista, a la que le gusta probar cosas nuevas” que, cansada ya de su monótona vida sexual, quería iniciar una andadura en el mundo del porno. El reportaje intercalaba la voz en off de una mujer con voz de milf con la narración en primera persona de la propia Susi.
Voz en off: Tras el casting inicial que Susi pasó con nota, llegaba la hora de la verdad... su primera película! (ahora es cuando entiendes que no veía este reportaje como un palillero cualquiera, si no por la intriga de alguien que lee una novela).
En pocos segundos, la emoción desbordada de Susi se convirtió en llanto. Susi estaba llorando desconsoladamente entre bambalinas, completamente en pelotas y cuando el espectador se preguntaba “¿qué le pasa a Susi?” volvió a aparecer esa voz en off.
Voz en off: Pero el mundo del porno no resulta tan fácil como aparenta. En su primera película Susi no ha podido evitar tener que parar una escena porque no soportaba el dolor de una penetración anal lo que posiblemente le pase factura en su posible futuro como actriz.
Maldita sea, Susi no lloraba de dolor, lloraba por las consecuencias que iba a tener el que le doliera que le dieran por el culo. Y ahora es cuando vuelves a leer la primera frase del post.
El otro día en el metro se subió de un salto un tipo bajito, con gorra y con una guitarra en la mano. En seguida empezó a hablar con mucho ánimo y a las dos palabras ya se notaba su marcado acento argentino. En alto nos dijo que iba a tocar un tango, pero rápido descartó la idea él mismo asegurando que estaba muy cansado y que no iba a poder con ello, así que mejor iba a tocar una canción de Andrés Calamaro. Todo esto diciéndolo con mucho desparpajo de ese. Empezó a tocar esa canción de Andres Calamaro, tocándola mal y cantándola aún peor, pero riéndose y transmitiendo un buen ambiente muy contagioso. Pasó la gorra y le echó dinero hasta Jesús Gil... al final y al cabo “era muy gracioso”, me refiero al argentino, no a Jesús.
Siguiendo con el tema me llama tambien la atención un tipo negro que toca el yembé, timbal... o como se llame, en Tribunal.
Tu pá pá… Tu Tú pá pá… Tú Tú pá pá (redoble de mierda y vuelta al principio)
Tu pá pá… Tu Tú pá pá... Tú Tú pá pá ...
Siempre toca el mismo ritmo (de mierda), un ritmo que se te pega a fuego en la cabeza y que te costará no traquetear con los dedos en el posterior viaje que tengas en el metro. El caso es que rara es la vez que paso al lado suya y que no veo a alguién echarle una moneda o mover la pelvis al lado de su amiguete en señal de “como mola!”. Si el hombre no tocara siempre sonriendo, seguramente no tendría el mismo resultado y estoy seguro que el lo sabe, que igual es como Krusty que cuando actua está con su mejor sonrisa y tras el telón se esta cagando en la puta de todos y cada uno de nosotros mientras enciende un cigarro con su Zipo y se lo fuma con los ojos a medio abrir, pero el buen rollo es su baza.
Dos dias después del tipo argentino, subió una mujer con chándal andando de un lado para otro del vagón y pidiendo, casi a llantos, que por favor le diéramos una moneda para comer algo (“para comer algo”). Lo único que consiguió fue que todo el vagón mirara para abajo cuando esta mujer pasaba la mano a pocos centímetros de nuestras caras.
Nadie quiere estar triste, y mucho menos estar triste por algo que nos es ajeno a nosotros ¿Egoísmo?... pues puede que sí, pero que queréis, somos personas...
Suena: Massive Attack – Weather Storm
lunes, enero 16, 2006
Aquí debería haber otro título.
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Si te gustó el volumen uno... Encuentra las siete diferencias, volumen 2:


Suena: Glassjaw - El Mark
Si te gustó el volumen uno... Encuentra las siete diferencias, volumen 2:


Suena: Glassjaw - El Mark
miércoles, enero 11, 2006
¿Qué ha sido de las Mamachicho?
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Llevo una semana entera sin subir un solo post porque cuando tengo ganas de escribir, no tengo tiempo y cuando tengo tiempo, no tengo ganas. El hecho de que hoy haya escrito no es señal de que por fin tenga tiempo, si no que me lo invento de donde se supone que no existe. Eso es, una vez más escribo desde el trabajo y una vez más me torturan con la Kiss FM. ¿Habeis visto La Naranja Mecánica? Pues eso .
El otro día leí en un artículo de Viruete que había una canción que le provocaba una sensación comparable a la de comer picante, y es que al principio te pica pero luego tienes la boca tan jodida que dejas de sentir nada. La cosa es que al principio esa canción podía tener su gracia, pero de tantas veces que la había escuchado ya le dejaba totalmente indiferente.
Como te comprendo Viru.
Esta sensación de picante, por llamarlo de alguna forma, desgraciadamente la sufro con diferentes cosas que atañen a todos los sentidos, no solo al oído. Así pues, me he propuesto hacer una lista para cada uno de los sentidos en los que esta sensación aparezca.
Here we go:
OÍDO: El “Every Breath You Take“ de Police.
Como no podía ser de otra forma la culpa es de la jodida Kiss FM que me taladra tarde tras tarde por exigencias del contrato.
Esta canción hace unos meses me gustaba, de hecho me la intenté sacar con la guitarra (sigo hablando de la canción maldita sea), pero desistí porque soy bastante manta tocando y también algo impaciente. Así que tanto me han dado la tabarra los hijos de puta poniendo siempre las mismas canciones que las pocas que me gustaban me han terminado por dejar indiferente (dentro de poco las odiaré) y las que no me gustaban ya de primeras, ahora me dan taquicardias de oir solo un acorde de ellas.
OLFATO: El olor del comedor del colegio.
¿Pero alguna vez te ha gustado esa mierda de olor? Pensarás. Pues sí, me tengo que remontar a muchos años atrás, pero sí.
Rara era la vez en que de pequeño me quedaba a comer en el comedor de mi colegio y es que este está a cinco minutos andando de mi casa. Las pocas veces que iba siempre me lo pasaba teta (me guardo esta palabra para luego) por eso de comer con los coleguillas y supongo que de ahí esa asociación extraña en la que ese olor a medio camino entre puré de verduras, judias pochas y patatas fritas rancias, me diera tan buen rollo.
Pero uno crece y esas épocas de comida entre colegas (inserte aquí su chiste-gracia favorito) se acaban. Y entonces vuelves a pasar al lado de tu colegio una y otra vez, y del que no es el tuyo porque bien es sabido que el olor de la comida de comedor en todos los colegios es exactamente igual, y entonces eso acaba oliendo a lo que realmente huele: A Lefa, digo.... a mierda.
GUSTO: El Nesquik.
Para mucha gente no ha habido ningún cambio drástico en este sentido, pero yo recuerdo que de pequeño la leche siempre la bebía sola y la llegada del Nesquik a casa causó más impacto que la llegada de Ana a la casa de los siete. Poco a poco se fue asentando como uno más de la familia (el Nesquik, no Ana) hasta que se creo la normalidad que había antes al beber un vaso de leche y lo que se consiguió es que el vaso de leche perdiera bastantes puntos.
Una pena, ¿verdad?
VISTA: Las tetas.
Cuando tenía 13 años o asi, ver una teta por la tele era solo factible si tenías el Plus (solo algunos privlegiados contaban con el) o bien pillando alguna revista guarra que algún colega siempre robaba del cajón del hermano mayor. Hoy por hoy ver una teta en televisón es más normal que ver un jodido ombligo.
Striptease, programas de sexo, canales autonómicos en los que a las once cincuenta y cinco ya ponen el pornazo, cualquier programa que presente Terelu, galas de noche en los que siempre hay alguna trasparencia a la luz de los focos, Marlene Mourreau y por supuesto...INTERNET.
Mal se está acostumbrando a la adolescencia de hoy en dia, veremos como acabarán.Y bueno, hablo por supuesto de ver tetas en lo que no es la realidad, que verlas en vivo sigue impresionando (no se si es esta la palabra que buscaba) a no ser que seas tia o seas Nacho Vidal.
TACTO: Meterse en un Jacuzzi.
Vale, en mi puta vida me he metido en un Jacuzzi, de hecho no se si se escribe así, pero estoy casi seguro que tiene que pasar lo mismo que con los otros sentidos...
¿No?

Salud.
Suena: Strapping Young Lad - Velvet Kevorkian
Llevo una semana entera sin subir un solo post porque cuando tengo ganas de escribir, no tengo tiempo y cuando tengo tiempo, no tengo ganas. El hecho de que hoy haya escrito no es señal de que por fin tenga tiempo, si no que me lo invento de donde se supone que no existe. Eso es, una vez más escribo desde el trabajo y una vez más me torturan con la Kiss FM. ¿Habeis visto La Naranja Mecánica? Pues eso .
El otro día leí en un artículo de Viruete que había una canción que le provocaba una sensación comparable a la de comer picante, y es que al principio te pica pero luego tienes la boca tan jodida que dejas de sentir nada. La cosa es que al principio esa canción podía tener su gracia, pero de tantas veces que la había escuchado ya le dejaba totalmente indiferente.
Como te comprendo Viru.
Esta sensación de picante, por llamarlo de alguna forma, desgraciadamente la sufro con diferentes cosas que atañen a todos los sentidos, no solo al oído. Así pues, me he propuesto hacer una lista para cada uno de los sentidos en los que esta sensación aparezca.
Here we go:
OÍDO: El “Every Breath You Take“ de Police.
Como no podía ser de otra forma la culpa es de la jodida Kiss FM que me taladra tarde tras tarde por exigencias del contrato.
Esta canción hace unos meses me gustaba, de hecho me la intenté sacar con la guitarra (sigo hablando de la canción maldita sea), pero desistí porque soy bastante manta tocando y también algo impaciente. Así que tanto me han dado la tabarra los hijos de puta poniendo siempre las mismas canciones que las pocas que me gustaban me han terminado por dejar indiferente (dentro de poco las odiaré) y las que no me gustaban ya de primeras, ahora me dan taquicardias de oir solo un acorde de ellas.
OLFATO: El olor del comedor del colegio.
¿Pero alguna vez te ha gustado esa mierda de olor? Pensarás. Pues sí, me tengo que remontar a muchos años atrás, pero sí.
Rara era la vez en que de pequeño me quedaba a comer en el comedor de mi colegio y es que este está a cinco minutos andando de mi casa. Las pocas veces que iba siempre me lo pasaba teta (me guardo esta palabra para luego) por eso de comer con los coleguillas y supongo que de ahí esa asociación extraña en la que ese olor a medio camino entre puré de verduras, judias pochas y patatas fritas rancias, me diera tan buen rollo.
Pero uno crece y esas épocas de comida entre colegas (inserte aquí su chiste-gracia favorito) se acaban. Y entonces vuelves a pasar al lado de tu colegio una y otra vez, y del que no es el tuyo porque bien es sabido que el olor de la comida de comedor en todos los colegios es exactamente igual, y entonces eso acaba oliendo a lo que realmente huele: A Lefa, digo.... a mierda.
GUSTO: El Nesquik.
Para mucha gente no ha habido ningún cambio drástico en este sentido, pero yo recuerdo que de pequeño la leche siempre la bebía sola y la llegada del Nesquik a casa causó más impacto que la llegada de Ana a la casa de los siete. Poco a poco se fue asentando como uno más de la familia (el Nesquik, no Ana) hasta que se creo la normalidad que había antes al beber un vaso de leche y lo que se consiguió es que el vaso de leche perdiera bastantes puntos.
Una pena, ¿verdad?
VISTA: Las tetas.
Cuando tenía 13 años o asi, ver una teta por la tele era solo factible si tenías el Plus (solo algunos privlegiados contaban con el) o bien pillando alguna revista guarra que algún colega siempre robaba del cajón del hermano mayor. Hoy por hoy ver una teta en televisón es más normal que ver un jodido ombligo.
Striptease, programas de sexo, canales autonómicos en los que a las once cincuenta y cinco ya ponen el pornazo, cualquier programa que presente Terelu, galas de noche en los que siempre hay alguna trasparencia a la luz de los focos, Marlene Mourreau y por supuesto...INTERNET.
Mal se está acostumbrando a la adolescencia de hoy en dia, veremos como acabarán.Y bueno, hablo por supuesto de ver tetas en lo que no es la realidad, que verlas en vivo sigue impresionando (no se si es esta la palabra que buscaba) a no ser que seas tia o seas Nacho Vidal.
TACTO: Meterse en un Jacuzzi.
Vale, en mi puta vida me he metido en un Jacuzzi, de hecho no se si se escribe así, pero estoy casi seguro que tiene que pasar lo mismo que con los otros sentidos...
¿No?

Salud.
Suena: Strapping Young Lad - Velvet Kevorkian
martes, enero 03, 2006
Todo depende de como se mire
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Ayer empecé a escribir un nuevo post que hablaba del fin de año, de cómo había ido la fiesta e incluso hice un intento en mi cabeza de hacer un balance sobre que tal se había dado el 2005. Finalmente borré todo lo que había porque al releer, no me gustó nada como estaba quedando aquello. He escrito cosas peores, sí, pero también en momentos distintos al de ayer. Eran ya las 2 de la madrugada y sabía que el día siguiente iba a ser realmente jodido, así que me propuse agarrar el tiempo con las dos manos e intentar hacer algo que me evadiera. Ya había escuchado muchas canciones y de ahí que optará por hacer algo diferente. Y esa fue la razón de que empezara a escribir y también la razón de que dejara de hacerlo cuando ya llevaba unas cuantas lineas. Tenía un nivel raro de autoexigencia y sentía que o bien lo decía todo, o mejor me callaba y me dedicaba a otra cosa.
La inspiración, o como cojones se llame eso que aparece cuando uno no lo planea, no salió y busqué un plan alternativo con el fin del que el tiempo no se escapara. Entonces me acordé de que esa misma tarde había tenido un pensamiento parecido y la solución la encontré mirando a la pared.

Sí, este póster gafapasta donde los haya, cuelga en mi habitación desde hace unos meses y gracias a él recordé que tenía bajada Lost in Traslation. Tenía pendiente verla por segunda vez y es que debido a mi memoria de pez, había muchos detalles que no recordaba (al final resultaron ser más de los que creía) y resulto que me gustó mucho más que la primera vez que la ví seguramente porque en ella encontré esa necesidad de evadirme que tanto buscaba y es que esta película no es una película de acontecimientos, es una película de sentimientos, de empatía y de, (repitiendo adjetivo... y tiro porque me toca), es una película de evasión.
Así que busqué algo parecido ya por la madrugada con la tranquilidad de sentirme prácticamente saciado de esta necesidad de llevar mis pensamientos lejos y con la expectación de si conseguiría repetir las sensaciones de por la tarde. Busqué en las últimas películas bajadas y encontré una que se había terminado de bajar la noche anterior.

Solo habáa oido de esta película antes de empezar a verla que estaba dirigida por Woody Allen y algunos comentarios un tanto contradictorios acerca de ella. Y precisamente eso fue lo que me encontré ella... Contraste. Otra película más de sensaciones que de acontecimientos y es que lo interesante de esta película no es tanto lo que cuenta, si no la forma en la que lo cuenta y la capacidad de extrapolar sentimientos en poco segundos.
Pues eso, se hacía tarde y ya no había de agarrar más al tiempo aunque me sentí satisfecho con el trabajo realizado. Encontré lo que buscaba, quizá porque eso era lo que necesitaba o quizá también porque la necesidad de encontrar aquello hizo que mis expectativas se amoldaran a mis conclusiones. Quizá me hubiera ido mejor yéndome a tomar unas cervezas con unos amigos o ir a algún concierto de algún buen grupo... no lo sé, lo que si sé es que me encantó que no importara saberlo.
Llegó entonces el día siguiente y las expectativas se cumplieron siendo un día realmente jodido física y anímicamente. Se me vino a la cabeza la teoría de la relatividad de Einstein que explicaba Fer en su blog y que decía algo así como que si pones la mano en un horno durante un segundo te parecerá una hora, pero que si pasas una tarde con una bella mujer te parecerán apenas unos minutos.
El dia de hoy ha sido muy largo y el post muy pedante, pero bueno, nadie dijo que no lo fuera a ser.
Se me ha vuelto a hacer tarde.
Suena: Mum – Asleep on a Train
Ayer empecé a escribir un nuevo post que hablaba del fin de año, de cómo había ido la fiesta e incluso hice un intento en mi cabeza de hacer un balance sobre que tal se había dado el 2005. Finalmente borré todo lo que había porque al releer, no me gustó nada como estaba quedando aquello. He escrito cosas peores, sí, pero también en momentos distintos al de ayer. Eran ya las 2 de la madrugada y sabía que el día siguiente iba a ser realmente jodido, así que me propuse agarrar el tiempo con las dos manos e intentar hacer algo que me evadiera. Ya había escuchado muchas canciones y de ahí que optará por hacer algo diferente. Y esa fue la razón de que empezara a escribir y también la razón de que dejara de hacerlo cuando ya llevaba unas cuantas lineas. Tenía un nivel raro de autoexigencia y sentía que o bien lo decía todo, o mejor me callaba y me dedicaba a otra cosa.
La inspiración, o como cojones se llame eso que aparece cuando uno no lo planea, no salió y busqué un plan alternativo con el fin del que el tiempo no se escapara. Entonces me acordé de que esa misma tarde había tenido un pensamiento parecido y la solución la encontré mirando a la pared.

Sí, este póster gafapasta donde los haya, cuelga en mi habitación desde hace unos meses y gracias a él recordé que tenía bajada Lost in Traslation. Tenía pendiente verla por segunda vez y es que debido a mi memoria de pez, había muchos detalles que no recordaba (al final resultaron ser más de los que creía) y resulto que me gustó mucho más que la primera vez que la ví seguramente porque en ella encontré esa necesidad de evadirme que tanto buscaba y es que esta película no es una película de acontecimientos, es una película de sentimientos, de empatía y de, (repitiendo adjetivo... y tiro porque me toca), es una película de evasión.
Así que busqué algo parecido ya por la madrugada con la tranquilidad de sentirme prácticamente saciado de esta necesidad de llevar mis pensamientos lejos y con la expectación de si conseguiría repetir las sensaciones de por la tarde. Busqué en las últimas películas bajadas y encontré una que se había terminado de bajar la noche anterior.

Solo habáa oido de esta película antes de empezar a verla que estaba dirigida por Woody Allen y algunos comentarios un tanto contradictorios acerca de ella. Y precisamente eso fue lo que me encontré ella... Contraste. Otra película más de sensaciones que de acontecimientos y es que lo interesante de esta película no es tanto lo que cuenta, si no la forma en la que lo cuenta y la capacidad de extrapolar sentimientos en poco segundos.
Pues eso, se hacía tarde y ya no había de agarrar más al tiempo aunque me sentí satisfecho con el trabajo realizado. Encontré lo que buscaba, quizá porque eso era lo que necesitaba o quizá también porque la necesidad de encontrar aquello hizo que mis expectativas se amoldaran a mis conclusiones. Quizá me hubiera ido mejor yéndome a tomar unas cervezas con unos amigos o ir a algún concierto de algún buen grupo... no lo sé, lo que si sé es que me encantó que no importara saberlo.
Llegó entonces el día siguiente y las expectativas se cumplieron siendo un día realmente jodido física y anímicamente. Se me vino a la cabeza la teoría de la relatividad de Einstein que explicaba Fer en su blog y que decía algo así como que si pones la mano en un horno durante un segundo te parecerá una hora, pero que si pasas una tarde con una bella mujer te parecerán apenas unos minutos.
El dia de hoy ha sido muy largo y el post muy pedante, pero bueno, nadie dijo que no lo fuera a ser.
Se me ha vuelto a hacer tarde.
Suena: Mum – Asleep on a Train
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