sábado, marzo 29, 2008

Busted!

___________________________________________________________

Supongo que lo mejor que puedo decir de esta semana es que ya esta acabando. Eso para alguien que no cree en los calendarios, y sí en las rachas, poco sentido tiene. A pesar de todo, una especie de punto y aparte tuvo lugar el miércoles en la Sala Sol gracias al Antikaraoke.

Para poner en contexto comento que la intención era subirme al escenario y cantar con mis dos hermanos el Fight For Your Right de los Beastie Boys. Sentimientos enfrentados. No sé si puedo decir que disfruté de la noche porque lo cierto es que desde que entré a la sala hasta que nos tocó, prácticamente al final, aquello fue un puto sinvivir. Por una parte vino bien para conseguir relajarme y ver como difícilmente lo podría hacer peor que algunos que se subían, por otra cada nombre que decían y no era el nuestro si bien al principio era un pequeño alivio al final era como estar sufriendo una tortura lenta y dolorosa.

El nombre artístico de mi hermano Rafa (todo un pro de los antikaraokes dicho sea de paso) es Parker Lewis. Siendo así finalmente dijeron el de nosotros tres:

SARAH JESSICA PARKER LEWIS NUNCA PIERDE.



¿Os imaginais llevar dos semanas sin cagar y conseguir liberaros de golpe en una especie de orgasmo múltiple? Pues eso fue.

Y hasta aquí este post testimonial en el que aprovecho para saludar a Nuska y la sorpresa que me llevé al darme cuenta de que detrás de todo ordenador, blog o fotolog, existe una persona humana.

miércoles, marzo 26, 2008

Asesina las cervezas

___________________________________________________________

Una de las cosas buenas de ser un completo ignorante es que las citas que a menudo se me vienen a la cabeza no pertenecen a personas que murieron hace siglos y que el simple hecho de nombrarlas ya le dan a uno un tufo de pedantería que huele a leguas. Una frase que vengo teniendo en la cabeza estos días es de un entrañable personaje de una película de Asterix llamado Cilindric el Germano:

Cuantos más grandes son, más pesado caen – le decía el pequeño Cilindric a Asterix mientras le daba una sorprendente paliza a Obelix en una batalla cuerpo a cuerpo.

Muy acertado pero se te olvidaba concluir la frase, amigo Cilindric, apuntillando que si ademas de ser pesado el que cae, este no lo hace sobre un tatami con colchonetas acolchadas, sino sobre un duro asfalto lleno de pequeñas piedras que se clavan en todas las partes del cuerpo, el golpe es aun mayor.

Miro al suelo y veo una orilla. Sube la marea llegando a mojarme los pies por primera vez: Shhhhht. Me quejo pero aguanto firme. Vuelve a subir la marea: Ahhhhh.... Consigo no ponerme de puntillas a pesar de que el cuerpo me lo pide. Creo que ya me he aclimitado y la próxima tanda no será tan dura. Una vez más viene el resto de una ola rota en el suelo y acierto en mi pronóstico. Tengo los pies bajo el agua. Estoy a gusto. Antes de que vuelva a bajar esa ola empiezo a cavar con mis pies moviendo estos en foma de circulos. Mis pies quedan enterrados y el agua que viene de vuelta golpea la parte de atrás de mis tobillos. Dos olas rotas vuelven a golpearme para entonces salir del hoyo y repetir el mismo proceso una y otra vez. Miro al horizonte intentando buscar la linea que separa los dos azules. En mi cabeza una canción suena de forma tan clara que siento tener los cascos puestos: Hola, qué tal, cuanto tiempo, muy bien con el grupo y eso....Es perfecto.

Encuentro anécdotas en unas aceitunas recien sacadas de un árbol, unos dibujos animados de unas niñas de seis años que luchan por atrapar el corazón de un joven niño ciclista futuro chulo putas, una borrachera con ron del Dia jugando a un trivial para niños de 10 años que me hace sentir absurdamente inteligente a pesar de perder o un fantasma que aporrea ansioso la persiana para violarme o contarme un chiste.

No busco y sí encuentro.

Sevilla y Matalascañas. Que todo acabara tan rápido y que ahora sienta Madrid como un gran asfalto con piedras, pinchos, chicles y esputos, me hace recordar a pesar de esta sensación, que el viaje ha sido realmente grande.

miércoles, marzo 05, 2008

Ñej.

___________________________________________________________

Entro en la cocina y veo a mi hermana y a mi madre hablando entre risas sobre algo que parece relacionado conmigo. "¿Qué pasa?", pregunto.

Mi hermana y mi madre recordaban la forma en la que, cuando era bastante pequeño, me hipnotizaba y flipaba cuando veía coincidencias entre la ropa que llevaba yo y la que llevaba mi hermana. "Son iguaaaleees, SON IGUAAALEEES!" decía mientras señalaba los calcetines míos y los de mi hermana.

Un día como hoy entro al metro y me fijo en cada pequeño detalle de las personas. Miro a dos mujeres, una sentada al lado de la otra, y me fijo en los rasgos de la cara de cada una de ellas. Una tiene la nariz achatada, la cara redonda, mofletes pellizcables y el pelo recogido en un moño. La otra en cambio lleva el pelo suelto y rizado, tiene la cara alargada y fina y su nariz es puntiaguda lo que contrasta sin duda con sus ojos saltones. Ambas llevan una chaqueta parecida.

En un lado del vagón, sentado en el suelo hay un chico con pelo rapado, pantalones de pitillo, tirantes... al otro lado, de pie, otro que parece su hermano gemelo. Me fijo en las chapas que llevan en su chaqueta para saber de que pie cojean. Una raya roja que tacha una esvástica en un lado si y en otro no, me hace dejar de jugar a buscar las siete diferencias.

Oh, que buena idea
, ¡un piercing en el labio!- Visualizo el momento en el que esa chica con pantalones anchos y ropa cara de surf se cruza con aquella otra que lleva el piercing en el mismo sitio pero bañado en oro de la tienda de ultramarinos de su barrio. No puedo evitar que se me escape una carcajada.

Queremos destacar dentro de una conversación y no nos damos cuenta que navegamos una y otra vez en un mar de tópicos: Oh si, la universidad debería ser más exigente, luego salimos a la calle y no tenemos ni puta idea de nada/ Cerveza con limón... Eso es una mariconada ¿te estás volviendo gay o adulto?/ Puta SGAE/ Coge rutas alternativas, establece tus propios caminos/ Carpe Diem/ sal de FIESTA. Folla, sí, eso es, follate a un par este finde/ Vamos a emborracharnos. Hazte un porro/

Salgo del metro. Dos tíos feos igualmente pero de distinta forma hacen que aislarse de todo eso sea una utopía. Me piden que les vote. Uno en fondo rojo, otro en fondo azul, pienso en maquillaje, photoshop, asesores de imagen... todo eso y lo primero que me consiguen transmitir esos dos es que son bastante feos.


Joder, hubo un día en el que siendo un niño yo miraba al suelo y sabía que los calcetines míos y los de mi hermana eran iguales, eso era suficiente para hacerme feliz. He pensado en eso y se me ha hecho un nudo en el estomago.

lunes, febrero 18, 2008

Momentos

___________________________________________________________

Recuerdo un capítulo del Principe de Bel-Air en el que un imberbe Carlton tenía un especial interés por afeitarse por primera vez ante la oposición del tío Phil que aseguraba que aun no era necesario ya que aun tenía un solo pelo en la cara. Tras mucho insistir Carlton finalmente convenció a su padre para que le dejara una maquinilla.

- Ahhh! qué bien, mi cara ha quedado como el culito de un bebé

- Eso es porque tu maquinilla no tenía cuchilla


De una forma inevitable algo asi me pasa con las canciones, ¿que las afeito sin cuchilla? No. Sin quererlo hay un cierto prejuicio tanto para bien como para mal, y si un grupo que me encanta saca un nuevo disco seré menos exigente que una canción de un grupo al que le tengo asco o incluso al que no conozco.

Debido al tipo de trabajo en el que estoy en el cual tengo que escuchar distintas canciones de distintos grupos sin ningun tipo de relación entre ellos y entonces catalogarlas, esta barrera se viene abajo y de repente me sorprendo a mi mismo escuchando en más de una ocasión una canción que se supone que a un hardcoreta de pelo en pecho como yo no le debería gustar.

El ejemplo:



Hay una de esas memes con las que uno echa en la rato que me gustó especialmente, y consistía en poner un nombre de una canción a un momento determinado de tu rutina diaria. Si hoy volviera a hacer ese test sin duda alguna elegiría esta canción para despertarme. Encontrar algo que haga que salir de la cama a las ocho de la mañana sea más llevadero es algo que tengo que agradecer a las Pipettes.

Y si para despertarme eligiría esa, para justo antes de dormir elegiría esta otra:



Asi que eso, me voy a dormir.

viernes, febrero 15, 2008

Sevilla 2/2

___________________________________________________________

¿De qué Sevilla hablamos? ¿De la Sevilla de grandes avenidas, o la de los barrios obreros? ¿De la Sevilla tecnológica de la Expo, o de la que sufre el paro y la droga? ¿De la Sevilla aparentemente alegre, vibrante, joven, o de la Sevilla marginada,secretamente melancólica, escondida tras los trinos de pájaros enjaulados?

Lo que cose todas esas Sevillas es una palabra, un concepto que hilvana todo hasta el corazón de este laberinto tortuoso. Una palabra nebulosa, inconstante, pero precisa y dócil a la vez que sirve de referencia para muchas cosas. Esa palabra es… Arte.



De la última vez que anduve por el centro de Sevilla a este fin de semana pasaron dos personas. Una era un niño del que sus padres llevaban de la mano y lo único que quería era llegar al sitio donde le llevaban para sentarse, ver la tele y con suerte beberse un batido. Y a no ser que estuviera rodeado de videojuegos, tías en pelotas, o videojuegos de tías en pelotas, todo lo que alrededor hubiera pasaría desapercibido. Este fin de semana hubo otro yo con unos ojos más observadores, cual guiri palurdo que quiere aprovechar al máximo el tiempo que este allí y así poder llegar a su casa y decir lo bonito que fue todo aunque en realidad fuera un truño.

Lo cierto es que no lo fue. Me encantó Sevilla:


Centro Ciudad.



Puente de Triana.



Plaza De España



Esto no me acuerdo que era, pero me gustó como quedó la foto.


Carriles bicis por los que veías a familias enteras ir de un lado a otro de la ciudad, el criticado tranvía por lo inútil que se dice que es y por el contraste chungo que puede dar al lado de las iglesias, o los cientos de guiris que caminaban en manga corta (la manga corta nos delataba) me hacían tener la agradable sensación que aquella ciudad formaba parte de Europa pero sin dejar a un lado las raíces y costumbres tan características que hacen de Sevilla una ciudad especial.

Y cuando hablo de raíces, hablo de esto:


Viva el mundo. Viva el pescaito.


De vuelta a Madrid recordaba y me alegraba al darme cuenta de que era yo uno de esos locos que se reía solo andando por la calle.

Especial dedicación de estos posts a toda la familia a la que ví y que me trataron de forma increíble sin excepciones, y a mi amigo Juani que se encargó de hacer de el fin de semana algo más mítico aún.

lunes, febrero 11, 2008

Sevilla 1/2

___________________________________________________________

Una día cualquiera una especie de conciencia del futuro, sin disfraz de angel o demonio, aparecía encima de uno de mis hombros haciéndome esta pregunta:


¿Recuerdas aquel día que llegaste de trabajar, te sentaste en la silla, te conectaste a Internet, viste alguna serie y luego te fuiste a dormir?

La respuesta era un rotundo y evidente no.

Esta semana pasada se presentaba como una semana desahogada en la que me podría permitir algo de descanso ante la coincidencia de ausencia de entrenamiento y clases. Trabajar de 9 a 1 sería todo lo que me tendría ocupado en principio, pero entonces apareció esa conciencia con esa pregunta, y me hizo pensar. Pensé en que ante una semana libre descansar podría estar bien, sí, pero más interesante sería coger una ruta b, desviarme del camino marcado, dejar a la evidencia a un lado y salir a la calle a buscar historias, a cazar recuerdos. Vencer mi propia apatía sería el mayor obstáculo y es que, como dirían los Madball, tu peor enemigo, eres tú mismo.

Pasear por Madrid sólo o acompañado ocupaba mi tiempo. Llegaba el jueves y satisfecho de como habia ido transcurriendo la semana se acercaba un fin de semana sin más retos que el saber cuantos capítulos de series sería capaz de ver. Esa sensación la sentía por dentro con una especie de nudo raro en el estómago. Haciendo caso al impulso que había tenido unos días antes, compré entonces un billete de autobús de ida y vuelta con destino Sevilla. Reencuentros e historias que contar estaban garantizados independientemente de cómo me lo fuera a pasar. Hacía clic en “comprar billete” y a la vez notaba la mano de esa conciencia del futuro dándome en el hombro y asintiendo con la cabeza, como diciendo: bien hecho, Curro, bieeeen hecho.

Llegó el viernes a las cinco de la tarde y me fuí. Seis horas de autobús y en mi cabeza el pensamiento de por qué en los autobuses tienen la necesidad de poner siempre películas malas. La conclusión a la que llegué tras horas de darle vueltas fue que los conductores piensan en esa gente que, al no traer los auriculares, se plantee el suicidio al ver que la oportunidad de ver la película que tanto tiempo llevaba queriendo ver se había ido a la mierda por culpa de un trozo de plástico con esponjitas.

Y llegaba a Sevilla. La última vez que estuve allí fue de paso y estuve como media hora en casa de mis tíos. Ya hacía de eso casi cuatro años. Antes de eso habían pasado otros cuatro años desde que no me pasaba y eso a pesar de la familia que tengo allí y que en el dorso de mi DNI ponga que esa ciudad fue la que me vio nacer.

A partes iguales me acojonaba la lluvia de recuerdos que cada cierto tiempo me venía a la cabeza y los reencuentros con la familia que no veía desde hacía cuatro u ocho años. Y como las palabras se me quedan cortas pues me apoyo con documentos gráficos para explicar:


La calle Levante está en Reina Mercedes y es donde vivía mi abuela y donde siguen viviendo mis tíos y mi prima. Andando por Reina Mercedes mi hermano Alex y yo siempre nos gastábamos la paga de 200 pesetas semanales en una tarde jugando en las recreativas.



Mis primeras pesadillas de niño tenían como protagonista el hueco de estas escaleras y una caída lenta y agobiante que acababan en un brusco despertar momentos antes de estrellarme contra el suelo. A tres pasos de él se encontraba el que fuera ascensor más antiguo de la ciudad, pero ya lo habían cambiado. Toda una decepción.



El Benito o "Er Beni". Tres vienas, dos bollos y un mollete. Comprar el pan en Benito era un clasico que me saltó a la cabeza tan de repente que me llevo las manos primero a la cabeza y después al bolsillo para sacar la cámara y hacerle una foto.




Rias Gallegas. O el primer sitio donde comprobé que las personas humanas son capaces de comer caracoles absorbiendolos de su cascara y llevandolo de un tiento hasta casi el esófago. Con cierta edad eso da entre miedo y curiosidad.


Mañana sigo.

miércoles, febrero 06, 2008

Guardameta

___________________________________________________________

Hace poco terminé de leerme un libro el cual era la segunda obra de un escritor que ya me encandiló en su primer intento. Mi conclusión al acabarlo fue la misma que tuve con el anterior y que vino a ser una sensación de: realmente me importa una mierda de qué vaya la historia. En este libro el final (que no era brillante) no importaba, sentía curiosidad por ver como cerraba el argumento, por ver si dejaba cabos sueltos… pero se quedaba en eso, en curiosidad. Disfrutaba con el durante sin tener que acabar para hacer un balance de lo bien que me lo había pasado leyendo aquello.La forma de contextualizar, los diálogos, la fuerza de los personajes, esas cosas eran las que me hacían parar de leer durante un instante para ver la foto en el dorso del libro y así ponerle cara al puto genio que había escrito lo que tenía entre mis manos.

Con mi cabeza aún en el libro me pregunté que diría la gente en Internet sobre él. Leí una de las primeras críticas escogidas al azar de un tío que al parecer era guionista y que sabía de lo que hablaba. Con argumentos y de forma bien redactada, se iba cagando en la puta madre del escritor por haberle hecho perder el tiempo de una forma tan escandalosa con semejante bodrio. La crítica era buena, de verdad, muy buena, el tío hablaba de conjugaciones mal formuladas y cosas del estilo, de hecho me atrevería a decir que si hubiera leído la crítica antes de leerme el libro, lo hubiera leído con unos ojos mucho más sangrantes.

Y con una especie de cargo de conciencia por tener una opinión tan distinta, me puse a pensar en que fallaba, y entonces me acordé cuando en una clase de inglés en primero de bachillerato, escuché decir a una chica con un palestino y una camiseta del Che, lo mucho que odiaba las películas de humor absurdo. Me hizo levantar una ceja primero y llevarme las manos a la cabeza después cuando se animó a ejemplos de películas: Si tío, hablo de películas como Ace Ventura, Dos Tontos Muy Tontos, Espía Como Puedas...

Mierda puta, esto era algo así como lo mismo pero enfocado de otra forma. Encontrar la magia en ver las cosas desde un prisma mucho más vanal y sencillo, sin tener que pensar el por qué de esto o aquello. Simplemente ver que pasa y no hacerse preguntas, esperar a que las cosas vayan ocurriendo y sonreir sin pedir explicaciones.

O sentarse en un banco en plaza de España con una lata de cerveza y simplemente mirar alrededor.

domingo, enero 27, 2008

Voz en on

___________________________________________________________

Vale, venga, acabo de llegar del partido ¿qué menos que una ducha antes de ponerse a estudiar? La noche es joven. Estoy motivado.

¿Este gel? Gel de Avena Instituto Español. Huele bien, pero es muy grande. Joder, ya no hacen botes de gel a tamaños estándar, un día se me va a caer uno de estos al pie y voy a flipar. Mff Mff, huele bien, con esto y el desodorante dejaré de oler a chotuno durante rato al menos. Je je, soy la monda. La monda.

Que agusto… bueno, las once menos cuarto, creo que es una hora más que decente para cenar algo y entonces ya sí ponerme a estudiar, hacer algún esquema si acaso, algo no demasiado duro que tampoco hay que forzar. Vengo de un partido maldita sea, el simple hecho de tener pensado enfrentarme a un taco de apuntes ya me convierte en un héroe.

¿No está aun la cena? Mierda, casi las once y nada que cenar. Tendré que esperar un rato más. Tengo hambre y se me va a hacer tarde para la cosa esa de los esquemas. Pff…

¿Un yogurt de plátano? Me gusta, lleno un poco el estómago con algo que realmente me encanta. Sí. Me gusta el yogurt de plátano. Mira que buena idea esta de no llegar a quitar la tapa del todo, uno no tiene que tirar dos cosas a la basura después, sino el pack entero del yogurt. Soy la ostia. Tengo hambre. Voy a la cocina.

Espaguetis revueltos con huevos. Huele a la coliflor que se ha cocido hace un rato. Puedo respirar por la boca para evitar oler. Espaguetis, que bien, joder.

Bueno, ya me he duchado, me he comido un yogurt, he cenado. Son las once y media. Puedo escribir un post y entonces hacer los esquemas. O también puedo irme a dormir ya y estar fresco para mañana darlo todo. Bueno, voy a escribir esto y ya veremos.

Hey, yo me había llevado la cámara al partido. Descargo las fotos, escribo un post, cuelgo la foto más molona de las que haya hecho y entonces… entonces sí, me pongo a estudiar. O a hacer esquemas.

¿Qué coño siginifica esta foto? Ese de ahí es Guti!. De puta madre.



Y treinta seis: La vida en directo. Por el culo te la hinco.

martes, enero 22, 2008

Buffering 100%

___________________________________________________________

Dejando el metro atrás me cruzo con un señor mayor que lleva ambas manos cruzadas detrás suyo las cuales rebotan en su culo. Me parece inexplicablemente feliz a esas horas de la mañana mientras le veo silbar al aire algo que probablemente sea nada.

Dos rectas me esperan hasta llegar a la oficina, la primera de unos 200 metros y la segunda, en cuesta abajo, de unos 300. La primera recta pertenece a una tal calle Alcalá y mientras ando voy dejando atrás un gran concesionario Opel, un barril donde unos obreros han hecho una hoguera, unos chinos, un Opencor, una parada del autobús y alguna que otra cafetería. Ando sin prisa mirando a mi alrededor, ahueco la capucha para esconder más aun el pato enmascarado de mi gorro y caigo en la cuenta que “No, gracias” es lo primero que he dicho en esa mañana.

Segunda recta: toca torcer a la izquierda por la calle Alfonso Gómez. Es una calle aburrida llena de oficinas, talleres, carteles publicitarios y gente que anda con prisa que se parece bastante más a mí que al tío que silbaba hace un rato. Dos cosas me ponen mal cuerpo no solo esa mañana sino todas las que bajo esa cuesta llegando al trabajo:

- Un olor. A tostada quemada y rancia que parece venir hacia mí en forma de humo desde una tubería . Quizá no sea tan desagradable, pero entenderlo de esta forma me hace imposible darle otro punto de vista.

- Un sonido. Maná. De un taller que intuyo exitoso por la gran afluencia de coches hechosmierda que siempre hay alrededor, sale un sonido con un eco que se me hace especialmente desagradable y más cuando el 80% de las veces que pasó por ahí suena “Angel de Amor” o “Ay amor, tu eres mi salvasión”. Hay por ahí quien dice que son canciones distintas.

Unos siete minutos después de aquel “No, Gracias” mi voz hace su segunda intervención del día al llegar a la oficina en forma de un gangoso y no muy alto "Hola".

Y como esto de un blog no solo consiste en hacerse el interesante si no también contar un poco que hace uno son su propia vida a pesar de que cueste creer que a alguien le puede importar una mierda, pues comento sobre una de esas cosas que le contaría a alguien que hace un tiempo que no veo, mi trabajo:

Desde hace cosa de dos meses trabajo catalogando música para una página web que saldrá en su versión beta a finales de febrero y que en su contenido contará con emisoras de radio de distintos géneros musicales, los cuales mi compañero y amigo Litos y yo nos encargamos de seleccionar las canciones que en ellos habrá nutriéndolas de información: peso, álbum, año, acepción social…

¿Os suena Last Fm o Pandora? Pues algo así.

Por el horario a media jornada que se me hace perfectamente compatible con el resto de cosas que hacer a lo largo del día, por verme involucrado en algo que realmente me gusta y me interesa y en el que mi opinión se tenga en cuenta y no me sienta como un simple peón, por lo cerca que está la oficina de mi casa a tan solo cinco paradas de metro y por el buen ambiente que hay siempre donde ejerzo, no puedo decir otra cosa sobre el motivo que los posts ya no los escriba a las cinco de la madrugada que no sea que es perfecto.

La página irá bien. Seguro. Con estas dos personas llevando parte del peso de la catalogación de ella… ¿alguién lo duda?



Yo, un poco. (risas)

Gracias Litos.

miércoles, enero 16, 2008

Buffering 50%

___________________________________________________________

8.10

Suena el despertador a la misma hora de siempre, un corto y seco bip del móvil es suficiente para hacerme despertar. En ese momento no importa si me acosté a las 2, a las 10 o a las 12, tengo tanto sueño que no hay capacidad de contraste y la vida es una mierda de todas formas.

Me levanto, veo unos pantalones vaqueros tirados en el suelo y me sorprendo a mi mismo teniendo la ocurrencia de ponerlos en la calefacción para que no me de una hipotermia en cuanto salga por el portal (había sentido el frío que hacía ahí fuera a los dos pasos de salir de la cama). Procedo. Habitaciones vacías o bien ocupadas de gente durmiendo es todo lo que me encuentro a mi paso. Mi padre y Rey están en la calle teniendo el primero paseo de la mañana, como siempre. No hablo con nadie.

Me dirijo a la cocina, pongo radio Marca, me como unos cereales mientras escucho a un tío decir cuantos puntos metió Gasol la pasada noche y como está el tráfico en la península en ese momento. Acabo los cereales y apago la radio. Me visto, me pongo las lentillas, me lavo los dientes y entonces me lavo la cara más por un debo hacerlo que por ganas. La impaciencia a esperar a que el agua se ponga siquiera templada me hace lavarme la cara con agua helada y plantearme el suicidio por segunda vez esa mañana. Mañana lo volveré a hacer.

Me enfrento a la puerta de mi casa para salir a la calle siempre con un número en mi cabeza, el cuatro:

- Abono
- Cartera
- Llaves
- Móvil


Chequeo mis bolsillos, me enfundo el gorro dándole la vuelta para que el símbolo de ese pato enmascarado quede en mi nuca y salgo a la calle. El gorro que había elegido era el que más pinta de indigente me daba de todos los que podía haber elegido y además tenía un pato enmascarado bordado, pero que cojones, era el más calentito de toda la casa.

Salgo a la calle sin haberme cruzado con ningún vecino, hace frío. Sigo sin hablar.

Entro al metro y me siento donde siempre. Cinco paradas me esperan hasta el lugar donde trabajo, raro es el día que no soy consciente de la suerte que tengo por este hecho.

Aprovecho el trayecto para toquetear el móvil nuevo que me mandaron los de Movistar:

Ajustes-Mensaje de Bienvenida: Bienvenido a Movistar.

- Ñej, voy a cambiar esto.

Como si estuviera buscando nick para el Messenger empiezo a pensar en una frase que poner. Pienso en Standstill pero es por una parte demasiado profundo para una mierda de mensaje de bienvenida y por otra demasiado largo para los caracteres que tengo disponibles.

Levanto entonces la cabeza en busca que alguien ahí alrededor me de la solución, como cuando uno juega al veo veo y empieza a mirarlo todo detenidamente. Veo un par de colegialas de unos trece años una de ellas sosteniendo una carpeta en su mano y otra cargando una mochila a su espalda.

- Mochila de Corazones y Carpeta de…

Espacio insuficiente para la palabra peras:

- Corazones y Peras.

Perfecto.

Llego a Suanzes. Saliendo me cruzo con la misma mujer que siempre está vendiendo loteria en el mismo sitio. Pienso en comprarle uno boleto algún día, pienso incluso en hacer la quiniela. Fuera, en la boca de metro, la misma chica repartiendo el 20 minutos vuelve a recibir mi mismo “No Gracias” que todas las mañanas. Jamás he cruzado una palabra con ella aparte de eso, pero lo cierto es que me cae bien.

lunes, enero 14, 2008

88:88

___________________________________________________________

Tengo algo así como tres canciones que no paran de sonar una y otra vez en mi cabeza. No hay problema. Hace cinco minutos estaba tumbado boca arriba pensando en esas canciones, llevaba cerca de una hora en esa situación. No hay nada peor que estar cansado y no poder dormir. El reloj azul del equipo de música, ese que parpadea una y otra vez, me ha hecho corroborar este pensamiento al ir haciéndose más nítido según pasaba el tiempo, ¿no debería ser al revés?

Me he levantado entonces y me he puesto a escribir esto. Me he visto a mi mismo sentado en un muro de ladrillos naranjas, bebiéndome un zumo de naranja, balanceando los pies de adelante a atrás y mirando el cielo alante y no arriba.

Quizá el rosa no sea un color tan horrible
– pensé

Encontrar algo mágico en situaciones triviales del día a día me parece una oportunidad única para esbozar una sonrisa. Y que me tachen de loco, yo esa oportunidad no la voy a desperdiciar.

Hace un par de días me estaba bebiendo otro de esos bricks de zumo de naranja. Justo en el momento en el que daba un sorbo al zumo, un recuerdo fiel y exacto de un bocadillo de salchichas con ketchup se me venía a la cabeza. Noté el sabor de ese puto bocadillo que me jodía lo bien que me estaba sabiendo ese zumo, era como si hubieran exprimido el bocadillo dentro del zumo.

La ostia, no pienso beberme otro zumo hasta dentro de un mes.


Dos días después estaba sentado en ese muro naranja, esperando al autobús, balanceando los pies, bebiéndome un zumo y sonriendo. ¿Mañana? Mañana va a ser un día horrible, largo, interminable…

Acabo de meter un brik de zumo de naranja en la mochila.

martes, enero 08, 2008

Rey

___________________________________________________________



Un palo enorme es lo que nos separa. Él lo agarra con la boca, yo con las dos manos, una en cada extremo. Empiezo a tirar con todas mis fuerzas hasta que consigo levantarle sujetándose entonces con sus dos patas traseras.

Ya te tengo, cabrón – pienso.

Entonces Rey empieza a patalear con las dos patas delanteras. Un golpe seco en los huevos de esos que suben hasta el estómago me hace cambiar de opinión. Suelto el palo. Me agacho y me retuerzo y mientras Rey me busca para que vuelva a tirar del palo. Eso le encanta.

Rey, así se llama mi perro. Y alguna que otra vez cuando me lo ha preguntado algun alternativo de dos duros, al responderle se me ha quedado mirando con la frente arrugada como si la respuesta hubiera sido Moñordo.

¿Lo que a veces pienso en decir?: - Sí tío, soy monárquico. Estuve abrazando la verja de la iglesia donde se casó Felipe y Leticia y tengo tatuado en mis nalgas un orgulloso “porque no te callas”.

Lo que digo: - (a lo que añado un “es una historia muy larga” si tengo el día simpático).

Mientras Rey sigue buscando palos ajeno a tanto gilipollas. Si les entendiera le apoyaría con un sincero: - No te preocupes, amigo, me llamo Curro, mi infancia/adolescencia también fue difícil.

No saco a Rey muy a menudo, por falta de tiempo, por falta de ganas. No puedo evitar sentirme un poco egoísta cuando lo saco por pura conveniencia y es que en un buen número de ocasiones es él el que me saca a mi. Sea como sea, él disfrutará igual siempre y cuando encuentre un palo o algun otro perro con el que correr por el parque.

Y lo cierto es que eso lo llevo mal. Considero impagable el sacar a Rey sin tener que cruzarme con ningún otro perro y su dueño. De verdad, no se como actuar. Y es que ahí estan los dos perros emocionados, oliéndose el culo, la parte que Rey me patea o incluso a veces dándose amistosos movimientos de pelvis subidos unos a otros. Y mientras el sueño del otro perro y yo de pie, mirándoles. Regañándoles. La palabra Incómodo resulta insuficiente en esta situación.

Otra cosa sobre la que me moriré sin haberme acostumbrado es al pack, bolsa negra-cagada de Rey. En un alto porcentaje de ocasiones Rey tiene a bien cagar cuando hay gente alrededor. Es precioso. Él tirando de la correa queriendo ir hacia otro sitio mientras yo me encuentro de pie, con una mierda en frente de mis pies, y una bolsa que me lleva cinco minutos de media para conseguir abrir. Siento la mirada de muchos viejos cabrones en mi cuello acechando por si me da por irme sin recoger el pastel. Lo recojo manteniéndolo lo más alejado de mi nariz que puedo y lo tiro a la papelera.

Me gusta mi perro.

jueves, enero 03, 2008

Alameda de Osuna

___________________________________________________________



Siempre me ha parecido que las puertas del metro se abren con demasiada violencia, con más personalidad que mala ostia, pero con violencia al fin y al cabo.

Alameda de Osuna. Metro. Elegir donde sentarme me parece una suerte de las que muchos no parecen darse cuenta. Mi sitio suele ser ese con dos asientos del lateral del todo, puedo apoyar la cabeza y cerrar los ojos y no mucha gente me molesta. Hoy he entrado directo ahí. Un chico con orejas de soplillo y una bandera de España con el toro en el dorso de su móvil ha tenido a bien sentarse justo delante mía. Masticaba chicle con la boca abierta, me jodía el viaje.

Abro el libro por el capitulo doce, el tren todavía no ha arrancado cuando escucho a dos chicos de temprana edad hablar sobre como llegar a la calle Fuencarral.

- Y para llegar a Fuencarral entonces… – dice uno de ellos
- Pues yo creo que nos tenemos que bajar en Callao, sí
- No, no… ¿dónde está Montera?
- Gran Vía, tienes que bajarte en Gran Vía - pienso
- ¿Y si nos bajamos en Chueca?
- ¿Es ahí?
- No sé, pero para ver que ahí
- Gran Vía, Gran Vía… de verdad, Gran Vía.
- ¿Preguntamos a alguien?

Los chavales miran alrededor, yo me callo como una puta un poco por no alzar la voz de asiento a asiento en mitad de ese vagón, a pesar de que estuviera vacío, y un poco también por saber como lo resolverían por sus propios medios.

Sigo leyendo. Pasan un par de paradas y un buen hombre tiene a bien solucionarles la duda a los chavales. Me habían caído simpáticos ambos.

Ciudad Lineal. Capítulo trece. Una mujer que podría ser colombiana se sienta a mi lado y su amigo se pone justo delante suyo, de pie.

- Pues las clases de inglés van bien… el otro día en clase la profesora, que no sabe mucho español, nos preguntaba lo que íbamos a comer en nochebuena y le supe decir que iba a comer Cordero.
- ¿Y como se dice cordero? – responde la amiga.
- Pues, ostia, pues... ahora no me acuerdo!.
- Lamb – pienso
- Si es que lo sabía, si joder…
- LAMB
- Ahhh… ¿¿¿cómo era???
- LAMB, JODER, ¡¡LAMB!!
- Bueno, luego cuando llegue a casa te digo

Entonces me toqué la llaga de mi labio inferior con la lengua para que me doliera. El dolor me conseguiría evadir de aquello que sabía y no decía.


Unos rumanos se suben en Ventas con una armónica, tengo que releer los párrafos del libro tres veces. No les doy dinero.

Alonso Martinez, recibo un mensaje de Manolo.

- Llego a las siete.

Manolo hubiera llegado a la siete antes de ese mensaje porque habíamos quedado a menos cuarto, contaba con ello y no me importaba llegar antes a pesar de todo, su nuevo mensaje le haría llegar a y cuarto y me tendría esperando media hora.

Había quedado en Callao, bajo en Gran Vía para hacer algo de tiempo andando muy despacio. No fallo, Manolo llega media hora después. Siempre me abraza cuando han pasado menos de dos días sin que le vea. Esta vez había pasado más de una semana y además venía del Caribe.

Le abrazo.

- ¿Sabes que Lamb es cordero en inglés?

martes, enero 01, 2008

2008

___________________________________________________________

Abro los ojos. Intuyo el techo de mi habitación. Al otro lado de la pared escucho el concierto de año nuevo y me veo a mí mismo en años anteriores viendo la tele e imaginándome a un tipo medio de los del público saliendo de allí comentando con su CAMARADA como se lo pasaron de FÁBULA cuando el director de orquesta se dio la vuelta y dirigió los aplausos del público con su batuta.

De fábula.

Tengo el estómago como una centrifugadora y la boca como si hubiera pasado la noche masticando cartón. Voy a la cocina, bebo de la botella de agua y la dejo donde estaba. Doy dos pasos, vuelvo a la nevera y pienso “qué coño, me la llevo a la habitación”. Cierro la nevera no sin antes ver un langostino suelto. Aislado del mundo. Pienso entonces: “que coño, voy a escribir esto en el blog”.

Vuelvo, me siento, me planteo si lo que necesito es comer hasta reventar o vomitar, y escribo esto.

Vuelvo al blog porque de vez en cuando me ha venido apeteciendo escribir y porque creo que en su día me equivoqué al dejarlo tomándome el actualizar como una responsabilidad.

Quizá actualice una vez al mes, quizá tres veces por semana. De momento voy a escribir y ya veremos que pasa más adelante.

viernes, octubre 05, 2007

Esto no es un adiós...

___________________________________________________________

...es un hasta nunca.

Empieza una nueva etapa en mi vida y con ella acaba otra. La de este blog.

Poco sentido tiene seguir con algo que no me motiva y es que a diario se me ocurren cosas sobre las que escribir, ideas que se quedan en un simple recuerdo en forma de “ya no viene a cuento”. Lo poco que escribo no me apetece siquiera colgarlo y lo cierto es que desde que volví a Londres las actualizaciones han sido más por un debo que por un me apetece. No me apetece cargar con ese lastre aunque sea una gilipollez como la que viene a ser escribir cosas a veces tan íntimas que me replanteo la idea de si hice o no hice bien en postearlo.

Gracias a los que de vez en cuando os habeis pasado por aquí dando sentido al blog con vuestros comentarios.

Nos vemos amigos!

lunes, octubre 01, 2007

Momentos

___________________________________________________________

Eran las 7 de la mañana cuando llegaba a la estación de Bermondsey. No más de diez minutos la separaban de aquel muelle del Támesis donde me tocaba trabajar esa vez. Hacía un frío horrible, de los peores que recuerdo, por lo que el recorrido fue más rápido de lo previsto debido al ritmo rápido que pillé. Me frotaba las manos, subía la música de mis cascos e incluso maldecía en voz alta y en español el por qué de estar despierto a esa hora, con ese frío y yendo a trabajar.

Llegaba tarde. Me abrió Saba, el húngaro que me guiaba sobre lo que tenía que hacer dentro de las distintas posibilidades que ofrece el verbo limpiar. Pasar la aspiradora por una de las moquetas de uno de los barcos me hizo alegrarme de que me apeteciera empezar a quitarme ropa. Que esa fuera la mejor noticia que había tenido hasta el momento durante el día me hizo preocuparme no sin razón, y es que aquel día iba a ser realmente duro.

Un descanso de una hora, un buen almuerzo y se acababa un descanso que se hizo corto. Tocaba empezar a cargar cajas del almacén a los barcos. La noche asomaba y el ritmo de trabajo se hacía cada vez más rápido por ir con el tiempo cogido con pinzas. Cargábamos cajas de cerveza, quizá cientos de ellas, en un respiro lo dije a Saba lo mucho que me jodía tener que cargar con tantas cervezas y no poder beberme una siquiera, él sonrió y me dijo algo así como, veremos que se puede hacer luego.

Diez horas de trabajo, un tirón en mi antebrazo, un frío gélido convertido en un calor asfixiante. La jornada había acabado y cualquier cosa que no fuera morirme o dormir me parecía una idea horrible hasta que Saba me hizo cambiar de idea.

Daniel, eritreano, Saba y yo, nos dirigíamos a un barco vacío y a semioscuras guiados una vez más por Saba. Entramos al barco, cogió tres cervezas del mini bar y nos salimos los tres al camarote viendo desde ahí un oscuro Támesis y unos iluminados puentes alrededor. Abrimos las cervezas, le di un trago a la mía y mirando a mi alrededor me di cuenta que el madrugón, el frío, el esfuerzo... Londres, todo había merecido la pena. Sin casi decir palabra ninguno de los tres nos acabamos la cerveza, primero Daniel, luego Saba y finalmente yo. Tiramos el casco de la cerveza vacío al río lanzando este lo más lejos posible.

Es raro, creo que lo bueno y a la vez lo malo de este tipo de momentos, es que no se eligen, llegan sin avisar.

jueves, septiembre 27, 2007

Antikarao... que?

___________________________________________________________

Intentar meter la llave por la cerradura y ver que me cuesta tres intentos atinar con el objetivo es la enésima muestra a mi mismo de que, efectivamente, voy más borracho que Massiel en... que Massiel.

Intentar colgar las llaves en donde siempre y que se me caigan al suelo devela mi estado a mi madre aún despierta sin que ni siquiera me haya llegado a ver. Antes de pasar por el salón abro la nevera en busca de algo que haga a mi estomago callarse durante un rato al menos. Una olla de macarrones fríos como su puta madre son los elegidos para la ocasión. Cojo un tenedor y por no sacar la olla de la nevera me los como directamente de ahí aun sabiendo que dejar la nevera abierta durante un rato llevara a que esta empiece a pitar en señal de “eh, borracho, cierra la nevera que gasta luz”. Intento hacerlo rápido y sin que se me caigan los macarrones por el camino. Recuerdo entonces a la tía que al lado mío en el autobús de vuelta a casa se ha empezado a cortar las uñas saliendo estas disparadas a cualquier lado, incluyendo mi cara en el intento con su dedo indice. Hija de puta, hija de puta. Se me caen tres macarrones y la nevera empieza a pitar. Si mamá, tu hijo va pedo.

Cierro la nevera, abro el congelador y cojo un helado mitad de galleta mitad de crocanti con chocolate. Perfecto.

Paso por el salón, saludo a mi madre disimulando o yo que coño sé:

- Hola mamá.

Tras cinco segundos de mirada de madre...

- Hola hijo.


No me he acabado el helado y empiezo a escribir esto.

Mañana iba a comprarme unas zapatillas por la mañana. Miro el reloj para comprobar si la hora que es me dejará dormir tranquilo. En un día cualquiera las 3.45 que marca ahora mismo el reloj sería un chiste para superar mi insomnio o como cojones se llama el trasnoche que me marco dia sí dia también. Hoy da igual. Llevo un pedo como un camión y tengo sueño.

Deja de escribir, gilipollas, y ponte a dormir antes de que se pase.

viernes, septiembre 21, 2007

Título

___________________________________________________________

Las cinco y tantas de la madrugada. ¿Hoy?. Hoy he jugado un partido, hemos perdido, he metido un punto el cual he dedicado a mi madre. Me duele el codo. Sudo en mi habitación. Estoy en gallumbos y escucho ThomYorke. Creo que es un buen momento para escribir.

Había algunos videojuegos antiguos de plataformas, esos de ir dando patadas por ahí manejando a un tío de tirantes blancos o a una tia con las tetas grandes y el pelo azul, en los que a tu personaje le daban un numero limitado de superpuñetazo o superpatada que te quitaban algo de vida cuando lo hacía pero que mataba a todo aquel que anduviera cerca. No había cosa que más jodiera que te mataran o acabarte la pantalla y no haber usado el superpoder.

Cambio y pongo algo de Head Automatica. Bebo de la botella de agua de color naranja que hay encima de la mesa. Aún le queda cierto regustillo a sensación de melocotón. Sigo en calzoncillos.

Somos personas, tenemos necesidades. No me fío de las personas que no odian, que todo les parece de puta madre. No. Tampoco me fío de aquel tío con el que charlando durante un buen rato no me transmite la sensación de que en un corto espacio de tiempo le podré dar un codazo amistoso para decirle “ostias! Mira esa que pasa por ahí!”. Me fiaría antes del Señor Burns que de Ned Flanders.

Bebo agua. Pongo Standstill por enésima vez hoy. Sigo en calzoncillos.

Poco más de un mes y ya tendré veintitrés años. Sigo bebiendo KalimoTXo por bares de Malasaña. Veintitrés. Creo que los veintitrés es esa edad en la que cuando tu dices “me estoy haciendo mayor” como muletilla de mierda después de que te feliciten, la gente ya empieza a ser más escéptica a la hora de decir “andaa, que dices!”. O quizá solo es la edad en la que empiezas a usar la palabra escéptica.

Viernes 21 de Septiembre, se acercan las seis de la madrugada. La mañana ya llegó, hoy puede ser un gran día. Sigo escribiendo tonterías y además se me acaba el agua.





A través de tu risa la vida me pide perdón.

Vivalaguerra.

martes, septiembre 18, 2007

Grain of Salt

___________________________________________________________

Llego a casa un sábado por la madrugada y ante mi sorprendente lucidez a esa hora, en ese día, me da por encender la tele. Cambiando de canal me doy cuenta lo difícil que es que las cadenas no se estén llenando los bolsillos con programas de adivina nuestro crucigrama o teletiendas baratos, es por eso que de entre toda la caspa lo único que me llama la atención es la película que estan echando en Telemadrid, y que si es así es porque es una película, no porque es buena. Sin saber muy bien por qué, el Dual, ese botón que nadie sabe muy bien donde está en el mando y que pone algunas películas en version orginal, está enchufado.

Pongo la película de Telemadrid por segunda vez y un niño de unos siete años, con orejas grandes y cara de ratón dice algo así:

I don´t know how it feels. You think at the only person at earth who wakes up every morning waiting there is someone else?


Mi mandíbula ce al suelo y mis ojos salen de sus órbitas. Con esta frase empieza el primer disco de Poison The Well. ¿Y por qué escribo esto aquí? Porque para que yo me diera cuenta de que la frase de esta película coincidia con la intro del disco tuvo que darse que:

- Estuviera viendo la tele un sábado a las 5 de la madrugada en lugar de haberme ido a dormir la borrachera

- Que eligiera una película americana de adolescentes y niños gordos americanos de entre toda la programación en lugar del teletienda de marras.

- Que justo el niño dijera la frase en el momento que puse la película y que coincidiera que estaba el Dual estaba puesto para que me pudiera dar cuenta de que me sonaba esa frase.


Escribo esto y pienso en las casualidades. En el destino. En un tiro de un negro jugando en Rusia que entra rebotando tres o cuatro veces en el aro y en otro de un español con barba que se sale prácticamente de dentro. Se me pasa por la cabeza de todo, lo último, que el destino no quería que ganara España por algún motivo, que se yo, que si Gasol metía ese tiro el estadio se hundiría ante el estruendo del público y entonces morirían todos…

Y son casi las seis de la madrugada y sigo pensando en gilipolleces y lo que es peor, escribiéndolas, a pesar de que mañana me levante a las nueve de la mañana para ir a matricularme. Y eso suman tres horas de sueño.

Uf.

domingo, septiembre 09, 2007

Bala

___________________________________________________________

Un día cualquiera me despierto y a mi espalda cargo con blog, myspace, flickr, fotolog, facebook… la mayoría ni los uso. ¿Aburrimiento?¿Falta de ego?¿Borreguismo? Ni idea oiga. Solo se que me alegra reírme con este video y no sentirme parte del saco. Peor me iría entonces…




Cualquier día me levantaré con un espacio del messenger. Escupidme entonces...