jueves, mayo 22, 2008

Introspección

___________________________________________________________

Estos son dos, se cae el de la derecha y dice el del medio: joder, para una vez que no me toca a mí.

Buenas o malas, lo que nos mueve por dentro y nos hace sentir cosas son las sensaciones nuevas, las inesperadas. Ese tío que aparece en mitad de un oscuro pasillo sin que tu lo esperases te hará gritar como hacía tiempo que no lo hacías. Un adolescente que se tropieza con una farola que no ha visto venir, te hará descojonarte sin saber por qué. Los aprobados que mejor saben son de esos exámenes por los que no dabas un duro y los suspensos que más duelen son esos otros que habías bordado. ¿El mejor regalo? Que no se lo espere, que cuando lo desenvuelva te mire a los ojos y se pregunte como has sido capaz de encontrar eso independientemente de cuanto te haya costado.




Hoy me ha dado por revisar el blog (vale sí, a veces lo hago) he pinchado en abril de 2006, he leído unos cuantos posts y he pensado “joder... ¡mola!”. Con la objetividad que produce el leerse al cabo del tiempo ya que lo escrito lo he visto con ojos de que lo ha podido hacer cualquiera, lo que se me ha venido a la cabeza es que la persona que ha escrito eso me caería bien. Acto seguido me he preguntado por qué no escribo tan fluido como antes y por qué tengo la sensación que a mi yo de dentro de dos años, si leyera lo que escribo ahora, no le despertaría esa simpatia. La respuesta es fácil y breve, tan breve como una sola palabra: Exigencia.



Y esto del blog no es una cuestión de demostrarle al mundo lo gorda que la tengo y lo bien que lo hago, porque siendo sinceros, si antes no me leía mucha gente, la inconstancia de los posts hace que hoy por hoy me lea mucho menos. Lo hago por mí. Exigencia, espiritú de superación, putada, llámalo como quieras, pero leerme a mi mismo hace un tiempo me ha hecho tener ganas de que desaparezca esta sensación.



Leo a Gonzalo y pienso, “que cabrón, que pedazo de post le ha quedado” y no ha escrito mas que una tarde en la que se ha ido a comprar unos vaqueros y se ha cruzado con un par de personas. Sin pretensiones, simplemente escribiendo y dejando a un lado intentos en vano de hacer de un blog minoritario el próximo guión de Tarantino. Y es que a veces la mejor forma de sorprender no es rebuscando en fondo del armario a ver donde está nuestro mejor complemento, a veces lo mejor es abrir el armario y contar qué cojones hay.

Cierro este post con el que me libero rescatando algo que dijo un tío que me cae bastante mejor que ahora:

Uno de los pequeños “miedos” que tenía al empezar el blog era llegar a tener la sensación de que las historias que contara pudieran, como decirlo… sudársela a la gente, bien porque resultara repetitivas o poco interesantes.

Con el paso de los post me he dado cuenta de que lo que puede conseguir que estos resulten un autentico coñazo es que esto me preocupe.

lunes, mayo 12, 2008

Siempre me gustó esta foto. Nunca me gustó madalena escrita con G.

___________________________________________________________




Hace ya un par de años, recorríamos ciudades entre trenes en los que, si hoy me montara en alguno de ellos, sufriría una de esas sensaciones que te hace creer que estuviste ahí ayer mismo.

Una marca: Senheisser. La de unos cascos que cubrían mi cabeza y conseguían que la música me envolviera de tal forma que, por una parte, impedía que entrase un solo ruido de fuera y por otra, me hacía prometer a mi mismo tener unos cascos parecidos algún día.

Meses después de que ese día llegara, me encontraba en el metro yendo desde un sitio hacia algún otro. Dos horas de sueño a mis espaldas me hacían no tener claro ninguno de estas dos cosas. En mi mano una madalena, en mis orejas unos Senheisser. Empezaba a sonar una canción en la que se escuchaba una fuente, un río, ruidos de alguna intro que me hacían agradecer no estar meándome. Sin prisa le quitaba el envoltorio a la madalena sin evitar, por supuesto, que algún trozo quedara pegado a él. Algún dia lo conseguiría, pero no iba a ser ese.

Una madalena, un envoltorio, unos cascos y una chica delante mia agitando de un lado para otro una botella de agua mineral. Parecía haber ensayado alguna coreografía con la música de mis cascos mientras yo salía de la hipnosis producida por el movimiento del agua para comerme el primer trozo de madalena.

De repente la música y la botella de agua cobraron sentido cuando el bolo alimenticio en el que se había convertido la madalena dentro de mi boca parecia hacerse más y más grande. ¿Habéis probado a tiraros un eructo en un concierto a todo trapo? Pues esa era la sensación. Unos cascos que desvirtuaban la realidad de un sonido, el de una boca seca amasando madalena, y le daban coherencia y necesidad a otro, el de la música del río, el agua, la fuente y de todas esas cosas que me hicieron desear arrancarle la botella de agua a la chica de enfrente mío.

Se acaba la intro, empezaba la canción, la chica se bajaba y yo me acababa la madalena.

Gracias por ella.

martes, abril 29, 2008

Una historia de Londres

___________________________________________________________

Andábamos Nerea, aquel tipo y yo por una calle peatonal cercana al metro de Notting Hill. Volvíamos de la agencia de trabajo arrastrando los pies, otra mañana más la camisa blanca, los pantalones negros y los zapatos habían sido en balde. El completely shaved que adornaba mi cara también. No teníamos trabajo, no teníamos dinero, estábamos jodidos.

A punto de entrar al metro nos cruzamos con aquel chico francés con el que habíamos trabajado en alguna ocasión y nos comentaba que venía de una agencia de trabajo mucho mejor que en la que estábamos apuntados nosotros. Una mañana libre y las ganas de no tener esa sensación de costreo dentro de nosotros nos hizo ir a esa otra agencia sin pensarlo dos veces. O bueno, quizá sí porque yo creí que había perdido la Oyster Card que estaba finalmente traspapelada en mi cartera y que me hizo mandarme a tomar por culo a mi, a Londres y al mundo.

Bajamos en Victoria Station, conseguimos llegar a la agencia preguntando en cafeterías y dando menos vueltas de las esperadas ya que las indicaciones del francés habían sido: Blue Arrow (Agou) en Victoria (victogia) Station. Entramos los tres y se acercó sonriente la única persona de las que trabajaba allí que no estaba buena. Ahora bien, cuando uno está buscando trabajo y alguien viene y te dice que vas a poder trabajar en seguida durante los próximos tres meses, ya puede ser Florinda Chico con sobredósis de ácido cítrico y ojeras, que el resto queda en segundo lugar. A pesar de las espectaculares tetas de otra de las trabajadoras que estaba allí sentada.


- Mamá
- ¿Sí?
- Tu tiraste la funda de mi abono verdad?
- Si, estaba hecha una mierda hijo
- Emmm, te fijaste si dentro había algo.
- Mmmm, yo creo que no
- No te fijaste si dentro había un papel
- ¿Por qué?
- Mierda!
- ¿Qué pasa?¿Qué había?
- Pues... Joder mamá, ¡me has tirado el tetadín!



Apuntados ya en la agencia y con noticias esperanzadoras sobre nuevos trabajos, estábamos sentados en el césped de un parque contiguo a la estación de Victoria. Nerea y yo sufríamos uno de esos ataques de risa de los que tienes que forzarte a parar para no morir asfixiado, el otro chico si bien al principio nos seguía la risa luego sentía como su silencio no era compartido. Supongo que el hecho de que él fuera el motivo de la mofa tenía algo que ver.

Horticual, Horticulal, horticuese
, como si uno de esos hipnotizadores le hubiera robado la palabra “Horticultural”, nuestro amigo se veía totalmente incapaz de decirla. Esta palabra en cuestión era un importante sitio donde tenía experiencia trabajando sirviendo vinos, pero la experiencia en servir vinos se va a tomar viento cuando no eres capaz de pronunciar el sitio donde lo hacías. Nerea y yo lo sabíamos, le forzábamos a que lo repitiera, no lo consiguía y nosotros nos descojonábamos hasta morir. Era una de esas veces en las que llorar merecía la pena.

- Joder Nerea, ¿has visto las tetas de la agencia? La que estaba sentada.
- Si tío, ya nos podía haber atendido ella que encima hablaba español
- Era maja
- Si
- Creo que me hubiera gustado tocarle una teta
- Jajaja
- Sí, debería crearse una norma. Una especie de contrato vitalicio... ¡un comodín de tetas!


Meses después y habiendo extendido la historia del tetadín por tierra mar y aire, un amigo tenía a bien regalarme esto por mi cumpleaños:



Meses después, mi madre lo tiraba a la papelera. Triste por el tetadín, contento por el recuerdo.

Especial dedicación a Nerea.

viernes, abril 18, 2008

Ford Focus on it

___________________________________________________________

A veces retengo los días. Alargo ponerles fin porque soy consciente de que va a merecer la pena las horas de menos de sueño respecto a las horas de más alargando lo inevitable.

Es fácil recordarme a mi mismo en escenas bochornosas. Una de ellas es estar en mi habitación a las cinco de la madrugada, sentado en la silla en calzoncillos, secándome el sudor con el dorso de la mano y echando reojos a mi cama como si fuera mi enemiga. ¡La cama mi enemiga! Ostias... Una almohada que se calienta por los dos lados en cuestión de minutos, recuerdos agradables que se convierten en agobiantes y los agobiantes en insoportables, esquivar el sueño cuando estoy cerca precisamente porque empiezo a pensar demasiado en el propio hecho de que estoy cerca de dormirme. Es entonces cuando voy a la cocina, me tomo unos cereales, veo unos cuantos teletiendas también a oscuras y lo vuelvo a intentar hasta que quedo dormido como si hubiera llenado un vaso de agua con un cuentagotas.

Rompo el silencio de tres semanas sin escribir en el blog revindicando estos momentos para que aunque el día haya sido grande, este momento sea el mejor, a veces solo es cuestión de ponerse un buen disco y focalizar la atención no en lo puteado que vas a estar a la mañana siguiente cuando te despiertes con ojeras y cara de maltratado, sino en la tranquilidad que se puede sentir cuando en el mundo no hay nadie más que tu y tus pensamientos.

De lo que viene siendo mi vida de aquí a hace tres semanas pues me quedaría con la primera lesión que he tenido en mi vida tras diez años jugando al baloncesto. Un esguince de tobillo que me ha tenido en cama la mayor parte del tiempo y que ha conseguido meterme en una dinámica de costreo que me ha consumido y me ha hecho sentir un verdadero despojo. Afortunadamente ya abandoné las muletas y puedo andar con los dos pies lo que supone no tener que ir a mear a la pata coja o dejarme la garganta en un grito para que quien sea me traiga un vaso de agua de la cocina.

A fin de cuentas, que ahora que vuelvo a no tener tiempo, volveré a escribir con más asiduidad. Contradicciones putas.

¡Ah! Se me olvidaba... Como dice el dicho, nunca está de más 18 sin 19, asi que aquí os dejo la dirección del nuevo blog musical que estoy llevando para mi trabajo:

Rockola.fm

Para los que no hayáis pinchado el enlace (es decir a todos) solo comentaros que el último post es una entrevista a El Canto Del Loco. No es broma.

sábado, marzo 29, 2008

Busted!

___________________________________________________________

Supongo que lo mejor que puedo decir de esta semana es que ya esta acabando. Eso para alguien que no cree en los calendarios, y sí en las rachas, poco sentido tiene. A pesar de todo, una especie de punto y aparte tuvo lugar el miércoles en la Sala Sol gracias al Antikaraoke.

Para poner en contexto comento que la intención era subirme al escenario y cantar con mis dos hermanos el Fight For Your Right de los Beastie Boys. Sentimientos enfrentados. No sé si puedo decir que disfruté de la noche porque lo cierto es que desde que entré a la sala hasta que nos tocó, prácticamente al final, aquello fue un puto sinvivir. Por una parte vino bien para conseguir relajarme y ver como difícilmente lo podría hacer peor que algunos que se subían, por otra cada nombre que decían y no era el nuestro si bien al principio era un pequeño alivio al final era como estar sufriendo una tortura lenta y dolorosa.

El nombre artístico de mi hermano Rafa (todo un pro de los antikaraokes dicho sea de paso) es Parker Lewis. Siendo así finalmente dijeron el de nosotros tres:

SARAH JESSICA PARKER LEWIS NUNCA PIERDE.



¿Os imaginais llevar dos semanas sin cagar y conseguir liberaros de golpe en una especie de orgasmo múltiple? Pues eso fue.

Y hasta aquí este post testimonial en el que aprovecho para saludar a Nuska y la sorpresa que me llevé al darme cuenta de que detrás de todo ordenador, blog o fotolog, existe una persona humana.

miércoles, marzo 26, 2008

Asesina las cervezas

___________________________________________________________

Una de las cosas buenas de ser un completo ignorante es que las citas que a menudo se me vienen a la cabeza no pertenecen a personas que murieron hace siglos y que el simple hecho de nombrarlas ya le dan a uno un tufo de pedantería que huele a leguas. Una frase que vengo teniendo en la cabeza estos días es de un entrañable personaje de una película de Asterix llamado Cilindric el Germano:

Cuantos más grandes son, más pesado caen – le decía el pequeño Cilindric a Asterix mientras le daba una sorprendente paliza a Obelix en una batalla cuerpo a cuerpo.

Muy acertado pero se te olvidaba concluir la frase, amigo Cilindric, apuntillando que si ademas de ser pesado el que cae, este no lo hace sobre un tatami con colchonetas acolchadas, sino sobre un duro asfalto lleno de pequeñas piedras que se clavan en todas las partes del cuerpo, el golpe es aun mayor.

Miro al suelo y veo una orilla. Sube la marea llegando a mojarme los pies por primera vez: Shhhhht. Me quejo pero aguanto firme. Vuelve a subir la marea: Ahhhhh.... Consigo no ponerme de puntillas a pesar de que el cuerpo me lo pide. Creo que ya me he aclimitado y la próxima tanda no será tan dura. Una vez más viene el resto de una ola rota en el suelo y acierto en mi pronóstico. Tengo los pies bajo el agua. Estoy a gusto. Antes de que vuelva a bajar esa ola empiezo a cavar con mis pies moviendo estos en foma de circulos. Mis pies quedan enterrados y el agua que viene de vuelta golpea la parte de atrás de mis tobillos. Dos olas rotas vuelven a golpearme para entonces salir del hoyo y repetir el mismo proceso una y otra vez. Miro al horizonte intentando buscar la linea que separa los dos azules. En mi cabeza una canción suena de forma tan clara que siento tener los cascos puestos: Hola, qué tal, cuanto tiempo, muy bien con el grupo y eso....Es perfecto.

Encuentro anécdotas en unas aceitunas recien sacadas de un árbol, unos dibujos animados de unas niñas de seis años que luchan por atrapar el corazón de un joven niño ciclista futuro chulo putas, una borrachera con ron del Dia jugando a un trivial para niños de 10 años que me hace sentir absurdamente inteligente a pesar de perder o un fantasma que aporrea ansioso la persiana para violarme o contarme un chiste.

No busco y sí encuentro.

Sevilla y Matalascañas. Que todo acabara tan rápido y que ahora sienta Madrid como un gran asfalto con piedras, pinchos, chicles y esputos, me hace recordar a pesar de esta sensación, que el viaje ha sido realmente grande.

miércoles, marzo 05, 2008

Ñej.

___________________________________________________________

Entro en la cocina y veo a mi hermana y a mi madre hablando entre risas sobre algo que parece relacionado conmigo. "¿Qué pasa?", pregunto.

Mi hermana y mi madre recordaban la forma en la que, cuando era bastante pequeño, me hipnotizaba y flipaba cuando veía coincidencias entre la ropa que llevaba yo y la que llevaba mi hermana. "Son iguaaaleees, SON IGUAAALEEES!" decía mientras señalaba los calcetines míos y los de mi hermana.

Un día como hoy entro al metro y me fijo en cada pequeño detalle de las personas. Miro a dos mujeres, una sentada al lado de la otra, y me fijo en los rasgos de la cara de cada una de ellas. Una tiene la nariz achatada, la cara redonda, mofletes pellizcables y el pelo recogido en un moño. La otra en cambio lleva el pelo suelto y rizado, tiene la cara alargada y fina y su nariz es puntiaguda lo que contrasta sin duda con sus ojos saltones. Ambas llevan una chaqueta parecida.

En un lado del vagón, sentado en el suelo hay un chico con pelo rapado, pantalones de pitillo, tirantes... al otro lado, de pie, otro que parece su hermano gemelo. Me fijo en las chapas que llevan en su chaqueta para saber de que pie cojean. Una raya roja que tacha una esvástica en un lado si y en otro no, me hace dejar de jugar a buscar las siete diferencias.

Oh, que buena idea
, ¡un piercing en el labio!- Visualizo el momento en el que esa chica con pantalones anchos y ropa cara de surf se cruza con aquella otra que lleva el piercing en el mismo sitio pero bañado en oro de la tienda de ultramarinos de su barrio. No puedo evitar que se me escape una carcajada.

Queremos destacar dentro de una conversación y no nos damos cuenta que navegamos una y otra vez en un mar de tópicos: Oh si, la universidad debería ser más exigente, luego salimos a la calle y no tenemos ni puta idea de nada/ Cerveza con limón... Eso es una mariconada ¿te estás volviendo gay o adulto?/ Puta SGAE/ Coge rutas alternativas, establece tus propios caminos/ Carpe Diem/ sal de FIESTA. Folla, sí, eso es, follate a un par este finde/ Vamos a emborracharnos. Hazte un porro/

Salgo del metro. Dos tíos feos igualmente pero de distinta forma hacen que aislarse de todo eso sea una utopía. Me piden que les vote. Uno en fondo rojo, otro en fondo azul, pienso en maquillaje, photoshop, asesores de imagen... todo eso y lo primero que me consiguen transmitir esos dos es que son bastante feos.


Joder, hubo un día en el que siendo un niño yo miraba al suelo y sabía que los calcetines míos y los de mi hermana eran iguales, eso era suficiente para hacerme feliz. He pensado en eso y se me ha hecho un nudo en el estomago.

lunes, febrero 18, 2008

Momentos

___________________________________________________________

Recuerdo un capítulo del Principe de Bel-Air en el que un imberbe Carlton tenía un especial interés por afeitarse por primera vez ante la oposición del tío Phil que aseguraba que aun no era necesario ya que aun tenía un solo pelo en la cara. Tras mucho insistir Carlton finalmente convenció a su padre para que le dejara una maquinilla.

- Ahhh! qué bien, mi cara ha quedado como el culito de un bebé

- Eso es porque tu maquinilla no tenía cuchilla


De una forma inevitable algo asi me pasa con las canciones, ¿que las afeito sin cuchilla? No. Sin quererlo hay un cierto prejuicio tanto para bien como para mal, y si un grupo que me encanta saca un nuevo disco seré menos exigente que una canción de un grupo al que le tengo asco o incluso al que no conozco.

Debido al tipo de trabajo en el que estoy en el cual tengo que escuchar distintas canciones de distintos grupos sin ningun tipo de relación entre ellos y entonces catalogarlas, esta barrera se viene abajo y de repente me sorprendo a mi mismo escuchando en más de una ocasión una canción que se supone que a un hardcoreta de pelo en pecho como yo no le debería gustar.

El ejemplo:



Hay una de esas memes con las que uno echa en la rato que me gustó especialmente, y consistía en poner un nombre de una canción a un momento determinado de tu rutina diaria. Si hoy volviera a hacer ese test sin duda alguna elegiría esta canción para despertarme. Encontrar algo que haga que salir de la cama a las ocho de la mañana sea más llevadero es algo que tengo que agradecer a las Pipettes.

Y si para despertarme eligiría esa, para justo antes de dormir elegiría esta otra:



Asi que eso, me voy a dormir.

viernes, febrero 15, 2008

Sevilla 2/2

___________________________________________________________

¿De qué Sevilla hablamos? ¿De la Sevilla de grandes avenidas, o la de los barrios obreros? ¿De la Sevilla tecnológica de la Expo, o de la que sufre el paro y la droga? ¿De la Sevilla aparentemente alegre, vibrante, joven, o de la Sevilla marginada,secretamente melancólica, escondida tras los trinos de pájaros enjaulados?

Lo que cose todas esas Sevillas es una palabra, un concepto que hilvana todo hasta el corazón de este laberinto tortuoso. Una palabra nebulosa, inconstante, pero precisa y dócil a la vez que sirve de referencia para muchas cosas. Esa palabra es… Arte.



De la última vez que anduve por el centro de Sevilla a este fin de semana pasaron dos personas. Una era un niño del que sus padres llevaban de la mano y lo único que quería era llegar al sitio donde le llevaban para sentarse, ver la tele y con suerte beberse un batido. Y a no ser que estuviera rodeado de videojuegos, tías en pelotas, o videojuegos de tías en pelotas, todo lo que alrededor hubiera pasaría desapercibido. Este fin de semana hubo otro yo con unos ojos más observadores, cual guiri palurdo que quiere aprovechar al máximo el tiempo que este allí y así poder llegar a su casa y decir lo bonito que fue todo aunque en realidad fuera un truño.

Lo cierto es que no lo fue. Me encantó Sevilla:


Centro Ciudad.



Puente de Triana.



Plaza De España



Esto no me acuerdo que era, pero me gustó como quedó la foto.


Carriles bicis por los que veías a familias enteras ir de un lado a otro de la ciudad, el criticado tranvía por lo inútil que se dice que es y por el contraste chungo que puede dar al lado de las iglesias, o los cientos de guiris que caminaban en manga corta (la manga corta nos delataba) me hacían tener la agradable sensación que aquella ciudad formaba parte de Europa pero sin dejar a un lado las raíces y costumbres tan características que hacen de Sevilla una ciudad especial.

Y cuando hablo de raíces, hablo de esto:


Viva el mundo. Viva el pescaito.


De vuelta a Madrid recordaba y me alegraba al darme cuenta de que era yo uno de esos locos que se reía solo andando por la calle.

Especial dedicación de estos posts a toda la familia a la que ví y que me trataron de forma increíble sin excepciones, y a mi amigo Juani que se encargó de hacer de el fin de semana algo más mítico aún.

lunes, febrero 11, 2008

Sevilla 1/2

___________________________________________________________

Una día cualquiera una especie de conciencia del futuro, sin disfraz de angel o demonio, aparecía encima de uno de mis hombros haciéndome esta pregunta:


¿Recuerdas aquel día que llegaste de trabajar, te sentaste en la silla, te conectaste a Internet, viste alguna serie y luego te fuiste a dormir?

La respuesta era un rotundo y evidente no.

Esta semana pasada se presentaba como una semana desahogada en la que me podría permitir algo de descanso ante la coincidencia de ausencia de entrenamiento y clases. Trabajar de 9 a 1 sería todo lo que me tendría ocupado en principio, pero entonces apareció esa conciencia con esa pregunta, y me hizo pensar. Pensé en que ante una semana libre descansar podría estar bien, sí, pero más interesante sería coger una ruta b, desviarme del camino marcado, dejar a la evidencia a un lado y salir a la calle a buscar historias, a cazar recuerdos. Vencer mi propia apatía sería el mayor obstáculo y es que, como dirían los Madball, tu peor enemigo, eres tú mismo.

Pasear por Madrid sólo o acompañado ocupaba mi tiempo. Llegaba el jueves y satisfecho de como habia ido transcurriendo la semana se acercaba un fin de semana sin más retos que el saber cuantos capítulos de series sería capaz de ver. Esa sensación la sentía por dentro con una especie de nudo raro en el estómago. Haciendo caso al impulso que había tenido unos días antes, compré entonces un billete de autobús de ida y vuelta con destino Sevilla. Reencuentros e historias que contar estaban garantizados independientemente de cómo me lo fuera a pasar. Hacía clic en “comprar billete” y a la vez notaba la mano de esa conciencia del futuro dándome en el hombro y asintiendo con la cabeza, como diciendo: bien hecho, Curro, bieeeen hecho.

Llegó el viernes a las cinco de la tarde y me fuí. Seis horas de autobús y en mi cabeza el pensamiento de por qué en los autobuses tienen la necesidad de poner siempre películas malas. La conclusión a la que llegué tras horas de darle vueltas fue que los conductores piensan en esa gente que, al no traer los auriculares, se plantee el suicidio al ver que la oportunidad de ver la película que tanto tiempo llevaba queriendo ver se había ido a la mierda por culpa de un trozo de plástico con esponjitas.

Y llegaba a Sevilla. La última vez que estuve allí fue de paso y estuve como media hora en casa de mis tíos. Ya hacía de eso casi cuatro años. Antes de eso habían pasado otros cuatro años desde que no me pasaba y eso a pesar de la familia que tengo allí y que en el dorso de mi DNI ponga que esa ciudad fue la que me vio nacer.

A partes iguales me acojonaba la lluvia de recuerdos que cada cierto tiempo me venía a la cabeza y los reencuentros con la familia que no veía desde hacía cuatro u ocho años. Y como las palabras se me quedan cortas pues me apoyo con documentos gráficos para explicar:


La calle Levante está en Reina Mercedes y es donde vivía mi abuela y donde siguen viviendo mis tíos y mi prima. Andando por Reina Mercedes mi hermano Alex y yo siempre nos gastábamos la paga de 200 pesetas semanales en una tarde jugando en las recreativas.



Mis primeras pesadillas de niño tenían como protagonista el hueco de estas escaleras y una caída lenta y agobiante que acababan en un brusco despertar momentos antes de estrellarme contra el suelo. A tres pasos de él se encontraba el que fuera ascensor más antiguo de la ciudad, pero ya lo habían cambiado. Toda una decepción.



El Benito o "Er Beni". Tres vienas, dos bollos y un mollete. Comprar el pan en Benito era un clasico que me saltó a la cabeza tan de repente que me llevo las manos primero a la cabeza y después al bolsillo para sacar la cámara y hacerle una foto.




Rias Gallegas. O el primer sitio donde comprobé que las personas humanas son capaces de comer caracoles absorbiendolos de su cascara y llevandolo de un tiento hasta casi el esófago. Con cierta edad eso da entre miedo y curiosidad.


Mañana sigo.

miércoles, febrero 06, 2008

Guardameta

___________________________________________________________

Hace poco terminé de leerme un libro el cual era la segunda obra de un escritor que ya me encandiló en su primer intento. Mi conclusión al acabarlo fue la misma que tuve con el anterior y que vino a ser una sensación de: realmente me importa una mierda de qué vaya la historia. En este libro el final (que no era brillante) no importaba, sentía curiosidad por ver como cerraba el argumento, por ver si dejaba cabos sueltos… pero se quedaba en eso, en curiosidad. Disfrutaba con el durante sin tener que acabar para hacer un balance de lo bien que me lo había pasado leyendo aquello.La forma de contextualizar, los diálogos, la fuerza de los personajes, esas cosas eran las que me hacían parar de leer durante un instante para ver la foto en el dorso del libro y así ponerle cara al puto genio que había escrito lo que tenía entre mis manos.

Con mi cabeza aún en el libro me pregunté que diría la gente en Internet sobre él. Leí una de las primeras críticas escogidas al azar de un tío que al parecer era guionista y que sabía de lo que hablaba. Con argumentos y de forma bien redactada, se iba cagando en la puta madre del escritor por haberle hecho perder el tiempo de una forma tan escandalosa con semejante bodrio. La crítica era buena, de verdad, muy buena, el tío hablaba de conjugaciones mal formuladas y cosas del estilo, de hecho me atrevería a decir que si hubiera leído la crítica antes de leerme el libro, lo hubiera leído con unos ojos mucho más sangrantes.

Y con una especie de cargo de conciencia por tener una opinión tan distinta, me puse a pensar en que fallaba, y entonces me acordé cuando en una clase de inglés en primero de bachillerato, escuché decir a una chica con un palestino y una camiseta del Che, lo mucho que odiaba las películas de humor absurdo. Me hizo levantar una ceja primero y llevarme las manos a la cabeza después cuando se animó a ejemplos de películas: Si tío, hablo de películas como Ace Ventura, Dos Tontos Muy Tontos, Espía Como Puedas...

Mierda puta, esto era algo así como lo mismo pero enfocado de otra forma. Encontrar la magia en ver las cosas desde un prisma mucho más vanal y sencillo, sin tener que pensar el por qué de esto o aquello. Simplemente ver que pasa y no hacerse preguntas, esperar a que las cosas vayan ocurriendo y sonreir sin pedir explicaciones.

O sentarse en un banco en plaza de España con una lata de cerveza y simplemente mirar alrededor.

domingo, enero 27, 2008

Voz en on

___________________________________________________________

Vale, venga, acabo de llegar del partido ¿qué menos que una ducha antes de ponerse a estudiar? La noche es joven. Estoy motivado.

¿Este gel? Gel de Avena Instituto Español. Huele bien, pero es muy grande. Joder, ya no hacen botes de gel a tamaños estándar, un día se me va a caer uno de estos al pie y voy a flipar. Mff Mff, huele bien, con esto y el desodorante dejaré de oler a chotuno durante rato al menos. Je je, soy la monda. La monda.

Que agusto… bueno, las once menos cuarto, creo que es una hora más que decente para cenar algo y entonces ya sí ponerme a estudiar, hacer algún esquema si acaso, algo no demasiado duro que tampoco hay que forzar. Vengo de un partido maldita sea, el simple hecho de tener pensado enfrentarme a un taco de apuntes ya me convierte en un héroe.

¿No está aun la cena? Mierda, casi las once y nada que cenar. Tendré que esperar un rato más. Tengo hambre y se me va a hacer tarde para la cosa esa de los esquemas. Pff…

¿Un yogurt de plátano? Me gusta, lleno un poco el estómago con algo que realmente me encanta. Sí. Me gusta el yogurt de plátano. Mira que buena idea esta de no llegar a quitar la tapa del todo, uno no tiene que tirar dos cosas a la basura después, sino el pack entero del yogurt. Soy la ostia. Tengo hambre. Voy a la cocina.

Espaguetis revueltos con huevos. Huele a la coliflor que se ha cocido hace un rato. Puedo respirar por la boca para evitar oler. Espaguetis, que bien, joder.

Bueno, ya me he duchado, me he comido un yogurt, he cenado. Son las once y media. Puedo escribir un post y entonces hacer los esquemas. O también puedo irme a dormir ya y estar fresco para mañana darlo todo. Bueno, voy a escribir esto y ya veremos.

Hey, yo me había llevado la cámara al partido. Descargo las fotos, escribo un post, cuelgo la foto más molona de las que haya hecho y entonces… entonces sí, me pongo a estudiar. O a hacer esquemas.

¿Qué coño siginifica esta foto? Ese de ahí es Guti!. De puta madre.



Y treinta seis: La vida en directo. Por el culo te la hinco.

martes, enero 22, 2008

Buffering 100%

___________________________________________________________

Dejando el metro atrás me cruzo con un señor mayor que lleva ambas manos cruzadas detrás suyo las cuales rebotan en su culo. Me parece inexplicablemente feliz a esas horas de la mañana mientras le veo silbar al aire algo que probablemente sea nada.

Dos rectas me esperan hasta llegar a la oficina, la primera de unos 200 metros y la segunda, en cuesta abajo, de unos 300. La primera recta pertenece a una tal calle Alcalá y mientras ando voy dejando atrás un gran concesionario Opel, un barril donde unos obreros han hecho una hoguera, unos chinos, un Opencor, una parada del autobús y alguna que otra cafetería. Ando sin prisa mirando a mi alrededor, ahueco la capucha para esconder más aun el pato enmascarado de mi gorro y caigo en la cuenta que “No, gracias” es lo primero que he dicho en esa mañana.

Segunda recta: toca torcer a la izquierda por la calle Alfonso Gómez. Es una calle aburrida llena de oficinas, talleres, carteles publicitarios y gente que anda con prisa que se parece bastante más a mí que al tío que silbaba hace un rato. Dos cosas me ponen mal cuerpo no solo esa mañana sino todas las que bajo esa cuesta llegando al trabajo:

- Un olor. A tostada quemada y rancia que parece venir hacia mí en forma de humo desde una tubería . Quizá no sea tan desagradable, pero entenderlo de esta forma me hace imposible darle otro punto de vista.

- Un sonido. Maná. De un taller que intuyo exitoso por la gran afluencia de coches hechosmierda que siempre hay alrededor, sale un sonido con un eco que se me hace especialmente desagradable y más cuando el 80% de las veces que pasó por ahí suena “Angel de Amor” o “Ay amor, tu eres mi salvasión”. Hay por ahí quien dice que son canciones distintas.

Unos siete minutos después de aquel “No, Gracias” mi voz hace su segunda intervención del día al llegar a la oficina en forma de un gangoso y no muy alto "Hola".

Y como esto de un blog no solo consiste en hacerse el interesante si no también contar un poco que hace uno son su propia vida a pesar de que cueste creer que a alguien le puede importar una mierda, pues comento sobre una de esas cosas que le contaría a alguien que hace un tiempo que no veo, mi trabajo:

Desde hace cosa de dos meses trabajo catalogando música para una página web que saldrá en su versión beta a finales de febrero y que en su contenido contará con emisoras de radio de distintos géneros musicales, los cuales mi compañero y amigo Litos y yo nos encargamos de seleccionar las canciones que en ellos habrá nutriéndolas de información: peso, álbum, año, acepción social…

¿Os suena Last Fm o Pandora? Pues algo así.

Por el horario a media jornada que se me hace perfectamente compatible con el resto de cosas que hacer a lo largo del día, por verme involucrado en algo que realmente me gusta y me interesa y en el que mi opinión se tenga en cuenta y no me sienta como un simple peón, por lo cerca que está la oficina de mi casa a tan solo cinco paradas de metro y por el buen ambiente que hay siempre donde ejerzo, no puedo decir otra cosa sobre el motivo que los posts ya no los escriba a las cinco de la madrugada que no sea que es perfecto.

La página irá bien. Seguro. Con estas dos personas llevando parte del peso de la catalogación de ella… ¿alguién lo duda?



Yo, un poco. (risas)

Gracias Litos.

miércoles, enero 16, 2008

Buffering 50%

___________________________________________________________

8.10

Suena el despertador a la misma hora de siempre, un corto y seco bip del móvil es suficiente para hacerme despertar. En ese momento no importa si me acosté a las 2, a las 10 o a las 12, tengo tanto sueño que no hay capacidad de contraste y la vida es una mierda de todas formas.

Me levanto, veo unos pantalones vaqueros tirados en el suelo y me sorprendo a mi mismo teniendo la ocurrencia de ponerlos en la calefacción para que no me de una hipotermia en cuanto salga por el portal (había sentido el frío que hacía ahí fuera a los dos pasos de salir de la cama). Procedo. Habitaciones vacías o bien ocupadas de gente durmiendo es todo lo que me encuentro a mi paso. Mi padre y Rey están en la calle teniendo el primero paseo de la mañana, como siempre. No hablo con nadie.

Me dirijo a la cocina, pongo radio Marca, me como unos cereales mientras escucho a un tío decir cuantos puntos metió Gasol la pasada noche y como está el tráfico en la península en ese momento. Acabo los cereales y apago la radio. Me visto, me pongo las lentillas, me lavo los dientes y entonces me lavo la cara más por un debo hacerlo que por ganas. La impaciencia a esperar a que el agua se ponga siquiera templada me hace lavarme la cara con agua helada y plantearme el suicidio por segunda vez esa mañana. Mañana lo volveré a hacer.

Me enfrento a la puerta de mi casa para salir a la calle siempre con un número en mi cabeza, el cuatro:

- Abono
- Cartera
- Llaves
- Móvil


Chequeo mis bolsillos, me enfundo el gorro dándole la vuelta para que el símbolo de ese pato enmascarado quede en mi nuca y salgo a la calle. El gorro que había elegido era el que más pinta de indigente me daba de todos los que podía haber elegido y además tenía un pato enmascarado bordado, pero que cojones, era el más calentito de toda la casa.

Salgo a la calle sin haberme cruzado con ningún vecino, hace frío. Sigo sin hablar.

Entro al metro y me siento donde siempre. Cinco paradas me esperan hasta el lugar donde trabajo, raro es el día que no soy consciente de la suerte que tengo por este hecho.

Aprovecho el trayecto para toquetear el móvil nuevo que me mandaron los de Movistar:

Ajustes-Mensaje de Bienvenida: Bienvenido a Movistar.

- Ñej, voy a cambiar esto.

Como si estuviera buscando nick para el Messenger empiezo a pensar en una frase que poner. Pienso en Standstill pero es por una parte demasiado profundo para una mierda de mensaje de bienvenida y por otra demasiado largo para los caracteres que tengo disponibles.

Levanto entonces la cabeza en busca que alguien ahí alrededor me de la solución, como cuando uno juega al veo veo y empieza a mirarlo todo detenidamente. Veo un par de colegialas de unos trece años una de ellas sosteniendo una carpeta en su mano y otra cargando una mochila a su espalda.

- Mochila de Corazones y Carpeta de…

Espacio insuficiente para la palabra peras:

- Corazones y Peras.

Perfecto.

Llego a Suanzes. Saliendo me cruzo con la misma mujer que siempre está vendiendo loteria en el mismo sitio. Pienso en comprarle uno boleto algún día, pienso incluso en hacer la quiniela. Fuera, en la boca de metro, la misma chica repartiendo el 20 minutos vuelve a recibir mi mismo “No Gracias” que todas las mañanas. Jamás he cruzado una palabra con ella aparte de eso, pero lo cierto es que me cae bien.

lunes, enero 14, 2008

88:88

___________________________________________________________

Tengo algo así como tres canciones que no paran de sonar una y otra vez en mi cabeza. No hay problema. Hace cinco minutos estaba tumbado boca arriba pensando en esas canciones, llevaba cerca de una hora en esa situación. No hay nada peor que estar cansado y no poder dormir. El reloj azul del equipo de música, ese que parpadea una y otra vez, me ha hecho corroborar este pensamiento al ir haciéndose más nítido según pasaba el tiempo, ¿no debería ser al revés?

Me he levantado entonces y me he puesto a escribir esto. Me he visto a mi mismo sentado en un muro de ladrillos naranjas, bebiéndome un zumo de naranja, balanceando los pies de adelante a atrás y mirando el cielo alante y no arriba.

Quizá el rosa no sea un color tan horrible
– pensé

Encontrar algo mágico en situaciones triviales del día a día me parece una oportunidad única para esbozar una sonrisa. Y que me tachen de loco, yo esa oportunidad no la voy a desperdiciar.

Hace un par de días me estaba bebiendo otro de esos bricks de zumo de naranja. Justo en el momento en el que daba un sorbo al zumo, un recuerdo fiel y exacto de un bocadillo de salchichas con ketchup se me venía a la cabeza. Noté el sabor de ese puto bocadillo que me jodía lo bien que me estaba sabiendo ese zumo, era como si hubieran exprimido el bocadillo dentro del zumo.

La ostia, no pienso beberme otro zumo hasta dentro de un mes.


Dos días después estaba sentado en ese muro naranja, esperando al autobús, balanceando los pies, bebiéndome un zumo y sonriendo. ¿Mañana? Mañana va a ser un día horrible, largo, interminable…

Acabo de meter un brik de zumo de naranja en la mochila.

martes, enero 08, 2008

Rey

___________________________________________________________



Un palo enorme es lo que nos separa. Él lo agarra con la boca, yo con las dos manos, una en cada extremo. Empiezo a tirar con todas mis fuerzas hasta que consigo levantarle sujetándose entonces con sus dos patas traseras.

Ya te tengo, cabrón – pienso.

Entonces Rey empieza a patalear con las dos patas delanteras. Un golpe seco en los huevos de esos que suben hasta el estómago me hace cambiar de opinión. Suelto el palo. Me agacho y me retuerzo y mientras Rey me busca para que vuelva a tirar del palo. Eso le encanta.

Rey, así se llama mi perro. Y alguna que otra vez cuando me lo ha preguntado algun alternativo de dos duros, al responderle se me ha quedado mirando con la frente arrugada como si la respuesta hubiera sido Moñordo.

¿Lo que a veces pienso en decir?: - Sí tío, soy monárquico. Estuve abrazando la verja de la iglesia donde se casó Felipe y Leticia y tengo tatuado en mis nalgas un orgulloso “porque no te callas”.

Lo que digo: - (a lo que añado un “es una historia muy larga” si tengo el día simpático).

Mientras Rey sigue buscando palos ajeno a tanto gilipollas. Si les entendiera le apoyaría con un sincero: - No te preocupes, amigo, me llamo Curro, mi infancia/adolescencia también fue difícil.

No saco a Rey muy a menudo, por falta de tiempo, por falta de ganas. No puedo evitar sentirme un poco egoísta cuando lo saco por pura conveniencia y es que en un buen número de ocasiones es él el que me saca a mi. Sea como sea, él disfrutará igual siempre y cuando encuentre un palo o algun otro perro con el que correr por el parque.

Y lo cierto es que eso lo llevo mal. Considero impagable el sacar a Rey sin tener que cruzarme con ningún otro perro y su dueño. De verdad, no se como actuar. Y es que ahí estan los dos perros emocionados, oliéndose el culo, la parte que Rey me patea o incluso a veces dándose amistosos movimientos de pelvis subidos unos a otros. Y mientras el sueño del otro perro y yo de pie, mirándoles. Regañándoles. La palabra Incómodo resulta insuficiente en esta situación.

Otra cosa sobre la que me moriré sin haberme acostumbrado es al pack, bolsa negra-cagada de Rey. En un alto porcentaje de ocasiones Rey tiene a bien cagar cuando hay gente alrededor. Es precioso. Él tirando de la correa queriendo ir hacia otro sitio mientras yo me encuentro de pie, con una mierda en frente de mis pies, y una bolsa que me lleva cinco minutos de media para conseguir abrir. Siento la mirada de muchos viejos cabrones en mi cuello acechando por si me da por irme sin recoger el pastel. Lo recojo manteniéndolo lo más alejado de mi nariz que puedo y lo tiro a la papelera.

Me gusta mi perro.

jueves, enero 03, 2008

Alameda de Osuna

___________________________________________________________



Siempre me ha parecido que las puertas del metro se abren con demasiada violencia, con más personalidad que mala ostia, pero con violencia al fin y al cabo.

Alameda de Osuna. Metro. Elegir donde sentarme me parece una suerte de las que muchos no parecen darse cuenta. Mi sitio suele ser ese con dos asientos del lateral del todo, puedo apoyar la cabeza y cerrar los ojos y no mucha gente me molesta. Hoy he entrado directo ahí. Un chico con orejas de soplillo y una bandera de España con el toro en el dorso de su móvil ha tenido a bien sentarse justo delante mía. Masticaba chicle con la boca abierta, me jodía el viaje.

Abro el libro por el capitulo doce, el tren todavía no ha arrancado cuando escucho a dos chicos de temprana edad hablar sobre como llegar a la calle Fuencarral.

- Y para llegar a Fuencarral entonces… – dice uno de ellos
- Pues yo creo que nos tenemos que bajar en Callao, sí
- No, no… ¿dónde está Montera?
- Gran Vía, tienes que bajarte en Gran Vía - pienso
- ¿Y si nos bajamos en Chueca?
- ¿Es ahí?
- No sé, pero para ver que ahí
- Gran Vía, Gran Vía… de verdad, Gran Vía.
- ¿Preguntamos a alguien?

Los chavales miran alrededor, yo me callo como una puta un poco por no alzar la voz de asiento a asiento en mitad de ese vagón, a pesar de que estuviera vacío, y un poco también por saber como lo resolverían por sus propios medios.

Sigo leyendo. Pasan un par de paradas y un buen hombre tiene a bien solucionarles la duda a los chavales. Me habían caído simpáticos ambos.

Ciudad Lineal. Capítulo trece. Una mujer que podría ser colombiana se sienta a mi lado y su amigo se pone justo delante suyo, de pie.

- Pues las clases de inglés van bien… el otro día en clase la profesora, que no sabe mucho español, nos preguntaba lo que íbamos a comer en nochebuena y le supe decir que iba a comer Cordero.
- ¿Y como se dice cordero? – responde la amiga.
- Pues, ostia, pues... ahora no me acuerdo!.
- Lamb – pienso
- Si es que lo sabía, si joder…
- LAMB
- Ahhh… ¿¿¿cómo era???
- LAMB, JODER, ¡¡LAMB!!
- Bueno, luego cuando llegue a casa te digo

Entonces me toqué la llaga de mi labio inferior con la lengua para que me doliera. El dolor me conseguiría evadir de aquello que sabía y no decía.


Unos rumanos se suben en Ventas con una armónica, tengo que releer los párrafos del libro tres veces. No les doy dinero.

Alonso Martinez, recibo un mensaje de Manolo.

- Llego a las siete.

Manolo hubiera llegado a la siete antes de ese mensaje porque habíamos quedado a menos cuarto, contaba con ello y no me importaba llegar antes a pesar de todo, su nuevo mensaje le haría llegar a y cuarto y me tendría esperando media hora.

Había quedado en Callao, bajo en Gran Vía para hacer algo de tiempo andando muy despacio. No fallo, Manolo llega media hora después. Siempre me abraza cuando han pasado menos de dos días sin que le vea. Esta vez había pasado más de una semana y además venía del Caribe.

Le abrazo.

- ¿Sabes que Lamb es cordero en inglés?

martes, enero 01, 2008

2008

___________________________________________________________

Abro los ojos. Intuyo el techo de mi habitación. Al otro lado de la pared escucho el concierto de año nuevo y me veo a mí mismo en años anteriores viendo la tele e imaginándome a un tipo medio de los del público saliendo de allí comentando con su CAMARADA como se lo pasaron de FÁBULA cuando el director de orquesta se dio la vuelta y dirigió los aplausos del público con su batuta.

De fábula.

Tengo el estómago como una centrifugadora y la boca como si hubiera pasado la noche masticando cartón. Voy a la cocina, bebo de la botella de agua y la dejo donde estaba. Doy dos pasos, vuelvo a la nevera y pienso “qué coño, me la llevo a la habitación”. Cierro la nevera no sin antes ver un langostino suelto. Aislado del mundo. Pienso entonces: “que coño, voy a escribir esto en el blog”.

Vuelvo, me siento, me planteo si lo que necesito es comer hasta reventar o vomitar, y escribo esto.

Vuelvo al blog porque de vez en cuando me ha venido apeteciendo escribir y porque creo que en su día me equivoqué al dejarlo tomándome el actualizar como una responsabilidad.

Quizá actualice una vez al mes, quizá tres veces por semana. De momento voy a escribir y ya veremos que pasa más adelante.

viernes, octubre 05, 2007

Esto no es un adiós...

___________________________________________________________

...es un hasta nunca.

Empieza una nueva etapa en mi vida y con ella acaba otra. La de este blog.

Poco sentido tiene seguir con algo que no me motiva y es que a diario se me ocurren cosas sobre las que escribir, ideas que se quedan en un simple recuerdo en forma de “ya no viene a cuento”. Lo poco que escribo no me apetece siquiera colgarlo y lo cierto es que desde que volví a Londres las actualizaciones han sido más por un debo que por un me apetece. No me apetece cargar con ese lastre aunque sea una gilipollez como la que viene a ser escribir cosas a veces tan íntimas que me replanteo la idea de si hice o no hice bien en postearlo.

Gracias a los que de vez en cuando os habeis pasado por aquí dando sentido al blog con vuestros comentarios.

Nos vemos amigos!

lunes, octubre 01, 2007

Momentos

___________________________________________________________

Eran las 7 de la mañana cuando llegaba a la estación de Bermondsey. No más de diez minutos la separaban de aquel muelle del Támesis donde me tocaba trabajar esa vez. Hacía un frío horrible, de los peores que recuerdo, por lo que el recorrido fue más rápido de lo previsto debido al ritmo rápido que pillé. Me frotaba las manos, subía la música de mis cascos e incluso maldecía en voz alta y en español el por qué de estar despierto a esa hora, con ese frío y yendo a trabajar.

Llegaba tarde. Me abrió Saba, el húngaro que me guiaba sobre lo que tenía que hacer dentro de las distintas posibilidades que ofrece el verbo limpiar. Pasar la aspiradora por una de las moquetas de uno de los barcos me hizo alegrarme de que me apeteciera empezar a quitarme ropa. Que esa fuera la mejor noticia que había tenido hasta el momento durante el día me hizo preocuparme no sin razón, y es que aquel día iba a ser realmente duro.

Un descanso de una hora, un buen almuerzo y se acababa un descanso que se hizo corto. Tocaba empezar a cargar cajas del almacén a los barcos. La noche asomaba y el ritmo de trabajo se hacía cada vez más rápido por ir con el tiempo cogido con pinzas. Cargábamos cajas de cerveza, quizá cientos de ellas, en un respiro lo dije a Saba lo mucho que me jodía tener que cargar con tantas cervezas y no poder beberme una siquiera, él sonrió y me dijo algo así como, veremos que se puede hacer luego.

Diez horas de trabajo, un tirón en mi antebrazo, un frío gélido convertido en un calor asfixiante. La jornada había acabado y cualquier cosa que no fuera morirme o dormir me parecía una idea horrible hasta que Saba me hizo cambiar de idea.

Daniel, eritreano, Saba y yo, nos dirigíamos a un barco vacío y a semioscuras guiados una vez más por Saba. Entramos al barco, cogió tres cervezas del mini bar y nos salimos los tres al camarote viendo desde ahí un oscuro Támesis y unos iluminados puentes alrededor. Abrimos las cervezas, le di un trago a la mía y mirando a mi alrededor me di cuenta que el madrugón, el frío, el esfuerzo... Londres, todo había merecido la pena. Sin casi decir palabra ninguno de los tres nos acabamos la cerveza, primero Daniel, luego Saba y finalmente yo. Tiramos el casco de la cerveza vacío al río lanzando este lo más lejos posible.

Es raro, creo que lo bueno y a la vez lo malo de este tipo de momentos, es que no se eligen, llegan sin avisar.

jueves, septiembre 27, 2007

Antikarao... que?

___________________________________________________________

Intentar meter la llave por la cerradura y ver que me cuesta tres intentos atinar con el objetivo es la enésima muestra a mi mismo de que, efectivamente, voy más borracho que Massiel en... que Massiel.

Intentar colgar las llaves en donde siempre y que se me caigan al suelo devela mi estado a mi madre aún despierta sin que ni siquiera me haya llegado a ver. Antes de pasar por el salón abro la nevera en busca de algo que haga a mi estomago callarse durante un rato al menos. Una olla de macarrones fríos como su puta madre son los elegidos para la ocasión. Cojo un tenedor y por no sacar la olla de la nevera me los como directamente de ahí aun sabiendo que dejar la nevera abierta durante un rato llevara a que esta empiece a pitar en señal de “eh, borracho, cierra la nevera que gasta luz”. Intento hacerlo rápido y sin que se me caigan los macarrones por el camino. Recuerdo entonces a la tía que al lado mío en el autobús de vuelta a casa se ha empezado a cortar las uñas saliendo estas disparadas a cualquier lado, incluyendo mi cara en el intento con su dedo indice. Hija de puta, hija de puta. Se me caen tres macarrones y la nevera empieza a pitar. Si mamá, tu hijo va pedo.

Cierro la nevera, abro el congelador y cojo un helado mitad de galleta mitad de crocanti con chocolate. Perfecto.

Paso por el salón, saludo a mi madre disimulando o yo que coño sé:

- Hola mamá.

Tras cinco segundos de mirada de madre...

- Hola hijo.


No me he acabado el helado y empiezo a escribir esto.

Mañana iba a comprarme unas zapatillas por la mañana. Miro el reloj para comprobar si la hora que es me dejará dormir tranquilo. En un día cualquiera las 3.45 que marca ahora mismo el reloj sería un chiste para superar mi insomnio o como cojones se llama el trasnoche que me marco dia sí dia también. Hoy da igual. Llevo un pedo como un camión y tengo sueño.

Deja de escribir, gilipollas, y ponte a dormir antes de que se pase.

viernes, septiembre 21, 2007

Título

___________________________________________________________

Las cinco y tantas de la madrugada. ¿Hoy?. Hoy he jugado un partido, hemos perdido, he metido un punto el cual he dedicado a mi madre. Me duele el codo. Sudo en mi habitación. Estoy en gallumbos y escucho ThomYorke. Creo que es un buen momento para escribir.

Había algunos videojuegos antiguos de plataformas, esos de ir dando patadas por ahí manejando a un tío de tirantes blancos o a una tia con las tetas grandes y el pelo azul, en los que a tu personaje le daban un numero limitado de superpuñetazo o superpatada que te quitaban algo de vida cuando lo hacía pero que mataba a todo aquel que anduviera cerca. No había cosa que más jodiera que te mataran o acabarte la pantalla y no haber usado el superpoder.

Cambio y pongo algo de Head Automatica. Bebo de la botella de agua de color naranja que hay encima de la mesa. Aún le queda cierto regustillo a sensación de melocotón. Sigo en calzoncillos.

Somos personas, tenemos necesidades. No me fío de las personas que no odian, que todo les parece de puta madre. No. Tampoco me fío de aquel tío con el que charlando durante un buen rato no me transmite la sensación de que en un corto espacio de tiempo le podré dar un codazo amistoso para decirle “ostias! Mira esa que pasa por ahí!”. Me fiaría antes del Señor Burns que de Ned Flanders.

Bebo agua. Pongo Standstill por enésima vez hoy. Sigo en calzoncillos.

Poco más de un mes y ya tendré veintitrés años. Sigo bebiendo KalimoTXo por bares de Malasaña. Veintitrés. Creo que los veintitrés es esa edad en la que cuando tu dices “me estoy haciendo mayor” como muletilla de mierda después de que te feliciten, la gente ya empieza a ser más escéptica a la hora de decir “andaa, que dices!”. O quizá solo es la edad en la que empiezas a usar la palabra escéptica.

Viernes 21 de Septiembre, se acercan las seis de la madrugada. La mañana ya llegó, hoy puede ser un gran día. Sigo escribiendo tonterías y además se me acaba el agua.





A través de tu risa la vida me pide perdón.

Vivalaguerra.

martes, septiembre 18, 2007

Grain of Salt

___________________________________________________________

Llego a casa un sábado por la madrugada y ante mi sorprendente lucidez a esa hora, en ese día, me da por encender la tele. Cambiando de canal me doy cuenta lo difícil que es que las cadenas no se estén llenando los bolsillos con programas de adivina nuestro crucigrama o teletiendas baratos, es por eso que de entre toda la caspa lo único que me llama la atención es la película que estan echando en Telemadrid, y que si es así es porque es una película, no porque es buena. Sin saber muy bien por qué, el Dual, ese botón que nadie sabe muy bien donde está en el mando y que pone algunas películas en version orginal, está enchufado.

Pongo la película de Telemadrid por segunda vez y un niño de unos siete años, con orejas grandes y cara de ratón dice algo así:

I don´t know how it feels. You think at the only person at earth who wakes up every morning waiting there is someone else?


Mi mandíbula ce al suelo y mis ojos salen de sus órbitas. Con esta frase empieza el primer disco de Poison The Well. ¿Y por qué escribo esto aquí? Porque para que yo me diera cuenta de que la frase de esta película coincidia con la intro del disco tuvo que darse que:

- Estuviera viendo la tele un sábado a las 5 de la madrugada en lugar de haberme ido a dormir la borrachera

- Que eligiera una película americana de adolescentes y niños gordos americanos de entre toda la programación en lugar del teletienda de marras.

- Que justo el niño dijera la frase en el momento que puse la película y que coincidiera que estaba el Dual estaba puesto para que me pudiera dar cuenta de que me sonaba esa frase.


Escribo esto y pienso en las casualidades. En el destino. En un tiro de un negro jugando en Rusia que entra rebotando tres o cuatro veces en el aro y en otro de un español con barba que se sale prácticamente de dentro. Se me pasa por la cabeza de todo, lo último, que el destino no quería que ganara España por algún motivo, que se yo, que si Gasol metía ese tiro el estadio se hundiría ante el estruendo del público y entonces morirían todos…

Y son casi las seis de la madrugada y sigo pensando en gilipolleces y lo que es peor, escribiéndolas, a pesar de que mañana me levante a las nueve de la mañana para ir a matricularme. Y eso suman tres horas de sueño.

Uf.

domingo, septiembre 09, 2007

Bala

___________________________________________________________

Un día cualquiera me despierto y a mi espalda cargo con blog, myspace, flickr, fotolog, facebook… la mayoría ni los uso. ¿Aburrimiento?¿Falta de ego?¿Borreguismo? Ni idea oiga. Solo se que me alegra reírme con este video y no sentirme parte del saco. Peor me iría entonces…




Cualquier día me levantaré con un espacio del messenger. Escupidme entonces...

martes, septiembre 04, 2007

Auch

___________________________________________________________

Niños obesos que se escapan del campamento para gordos para meter dos dedos a la vez en el tarro de la mantequilla de cacahuete, cuarentonas con cintas en la cabeza y mallas de color turquesa haciendo aeróbic delante del video de Jane Fonda, gente que desborda el ketchup y la mostaza del perrito cuando le dan un gran bocado a este...

TODOS. Todos ellos han pasado por mi mente a eso de las 8.45 de la tarde cuando aquí el que escribe le ha dado por retomar, tras un año en inactividad, la actividad física volviendo al equipo de baloncesto… al que pagan. He maldecido cada cerveza, cada alita de pollo grasienta que me tomaba en el Halal chicken, porque en el fondo sabía que evitar alguna de esas hubiera supuesto estar una milésima menos muerto de lo que estaba mientras echaba los pulmones por la boca.

Aún ahora tengo los ojos rojos de la cantidad de sudor que se me ha metido en estos, me duelen las piernas de las carreras que me he dado, los brazos de las flexiones, los abdominales de los…. abdominales y tengo rozaduras en las piernas por haber elegido mal el tipo de gallumbos para la ocasión.

Todo esto ha sucedido tras haber hecho un viaje de más de siete horas desde Barcelona durante el día, ¿y sabes lo mejor de todo? Que mañana repito.

Gritad conmigo:

¡¡¡BIEEEEEEN!!!



Y a mi hermano Rafa le dejo este presente en forma de foto que pude tomar andando por Las Ramblas en Barcelona.




Gloomy Sundaaaay…

viernes, agosto 31, 2007

Meaningless

___________________________________________________________

En mi casa, para ir de mi habitación a la cocina, tengo que pasar por el salón. Pocas cosas pueden hacer interrumpir mi paso cuando voy a por un yogurt de fresa. Algo lo ha conseguido esta vez, extraño teniendo en cuenta que ese algo venía de la tele. Cuando me he querido dar cuenta estaba volviendo sobre mis pasos, del salón hacia la habitación, porque sentía que el viaje ya había merecido la pena sin necesidad de abrir la nevera. En la tele: LA ESCOBA RECOGELOTODO.

Si y SI, por fín un teletienda que me hace recuperar la fe de aquellos días en los que Ovideo, entre saltos, nos anunciaba las plantillas para los pies, o en el que Martín Godián, ilustre médico, nos recordaba como el Slenderton llegaba no a miles, sino a millones de terminaciones nerviosas en nuestro cuerpo.

Debido a que el formato de los teletiendas son todos muy parecidos entre sí, resulta muy fino el hilo que separa un buen teletienda, de un teletienda mediocre. Así pues el mix presentador-producto juega un papel fundamental en estos anuncios de la vida real.

Puesto este producto tan jodidamente atractivo sobre la mesa, faltaba el otro factor determinante, el presentador: gordo, con ojeras y aburrido de si mismo… ese hombre nos enseñaba como la escoba recogelotodo llegaba a los rincones más complicados del hogar pulsando tan solo un botón. Impagable el momento en el que tenía que elevar la voz hasta el punto de gritar cuando le daba al botón para que se le oyera o como cuando barría se daba golpes en el micrófono haciendo de esta forma inútiles sus gritos.

- Y da igual moqueta, alfombra, parqué… sobre todas las superficies es efectiva nuestra escoba!

Que grande. Y mientras aquí sigo yo, con aún la resaca de lo que acabo de ver y una maleta sin terminar de hacer en mi espalda. Y es que mañana me voy un fin de semana a Barcelona casi de rebote aprovechando un hueco vacío en el coche de unas amigas que han tenido la equivocada idea de ajuntarme. Todo sea para que la gasolina les salga más barata. Je!.

Rellenando mi tiempo como buenamente puedo hace unos días un amigo me facilitó esta tarea dándome la solución para que jugar al Guitar Hero no conlleve pegarme un viaje de más de media hora hasta casa de Manolo.



A falta de videoconsola, el Guitar Zero emula la version de este gran juego para ordenador. Pero que cutre jugar con el teclado, ¿no? – pensarás tú. Pues sí, así sería sino fuera porque el teclado emula la guitarra, y cuando juegas al Guitar Zero, más allá de colocarte como si fueras a charlar por el Messenger, tienes que coger el teclado como si de una guitarra se tratara, siendo las efes las teclas, y el enter la “cuerda”.

Y ya está. Horas de perdición delante del ordenador creando conflictivas caras de extrañeza cuando entra alguien a mi habitación y me ve con el teclado en la mano como si lo estuviera meciendo…

En fín, merece la pena parecer un loco.

Hasta la vuelta.

lunes, agosto 27, 2007

Decisiones al filo

___________________________________________________________

Yo tenía unos trece años, el año anterior había estado en un equipo de atletismo gratuito y ya por entonces me daba cuenta que correr y ya se me quedaba corto. Animado por unos amigos me apunté entonces a un equipo municipal de baloncesto. Tuvieron que pasar unos ocho años e irme un año a vivir al extranjero, para pasar un año de inactividad.

Durante el tiempo que he estado viviendo en Londres siempre me rondaba por la cabeza comprar un balón y salir a echar unos tiros cualquier momento en el que mi cabeza necesitara algún rato de desconexión. Muchos contras hacían que esto fuera posible: Mis inestables horarios de trabajo; que para llegar a las canchas más cercanas tuviera que coger un autobús; la lluvia que hacía que estas estuvieran casi siempre mojadas o lo desconocido del baloncesto en un país donde el segundo deporte nacional es el, joder es que me da hasta vergüenza decirlo… el cricket y el tercero es el, ufff, venga tu puedesel rugby…pues me lo ponía más que difícil.

Otra vez aquí me encuentro con dos posibilidades ante mí:

- Volver al equipo de siempre.

Pros:

- Entrenar cuatro días a la semana jugando el domingo conseguiría que mi cuerpo saliera de esta carretera hacia la flacidez que entró en el momento que llegué al mundo de las alitas de pollo y las patatas fritas por 3 libras.

- Jugar en la liga autonómica. Jugar contra equipos competitivos en canchas la mar de decentes y todo con cierto ambiente de seriedad.

- Cobrar un dinerillo al mes.

Contras:

- Compromiso. Y en esa palabra tan jodida se resumen todos los contras, y es que, que todo sea más serio, hace que a su vez haya que comprometerse llegando puntual a los entrenamientos y partidos, faltar a los entrenamientos solo por una razón justificada y bueno como que etcétera o algo.


- Entrar en un equipo municipal.

Pros:

- Libertad: Sentir que juego al baloncesto porque me apetece y cuando me apetece, no porque en mi agenda ponga que el martes a las 9 tenga que ir a entrenar.

- Ambiente: Al no haber tanto presión sobre qué hacer, como hacerlo y cuando hacerlo, el ambiente sería más distentido. El equipo estaría formado por gente de barrio que piensa a partes iguales en el partido y en la cerveza de después de este.

Contras:


- El nivel del equipo es como para estar luchando entre los tres últimos. No me importa especialmente, pero bueno, el dato ahí esta.

- El nivel de la liga también sería bastante más bajo, las canchas, los arbitros, en fin, pijerio puro y duro señora, pero siempre esta ahí.

- Tendría que pagar.


Puestas las cartas sobre la mesa ahora es momento de elegir. Lo cierto es que mañana empieza la pretemporada con el equipo de autonómica y aún no tengo muy claro que cojones hacer.

¿A que todo esto os importa una mierda?

jueves, agosto 23, 2007

Élfico

___________________________________________________________

Y pasamos por Bilbao el fin de semana, ¿qué decir al respecto? Muy malamente se lo tiene que montar uno para que, juntándose con catorce individuos como con los que me junté, compartiendo hostal, risas y borracheras a partes iguales, se lo pase mal.

Siempre me ha dado algo de mala espina ese tipo de eventos en los que miles de personas tienden a juntarse con el fin de pasarlo bien, desfasar, emborracharse y todas esas palabras que usamos los jóvenes hoy por hoy. San Fermines, Festival de Ortigueira… Ibiza, me llaman tanto la atención como el último single de Avenged Sevenfold. ¿Por qué la semana grande de Bilbao iba a ser una excepción? Como ya dije en el anterior post, Bilbao siempre ha sido una ciudad que me ha llamado mucha la atención y que tenía muchas ganas de conocer independientemente de sus fiestas, si añadimos a esto la cuadrilla que nos juntábamos allí, todo principio que pudiera tener en mi cabeza se derrumbaba como un castillo de naipes, porque lo cierto es que con estos personajillos ya me podría haber ido a una maratón de cine polaco de autor, que seguro que lo hubiéramos pasado pirata de todas formas.

Dicho esto comentar que a Bilbao me he quedado con las ganas de volver porque solo he podido verla de noche, con mucha gente, y cuando digo mucha gente quiero decir mucha gente con rastas (olvidaos de aquella imagen de euskaldun con pendiente de plata colgandero, lo que allí se lleva son las rastas, cuatro en el cogote, por toda la cabeza, en el sobaco, donde sea) y también sin que dos de cada tres calles sean una riada de orín (quien no se ha acordado de Txumari Alfaro al leer la palabra “orín”?).

Aparte de Bilbao también estuvimos en Portugalete, pueblo con cuestas, cuestas y alguna que otra cuesta también. Resulto entrañable conocer el pueblo del que tanto hemos oído hablar a Javi y al día siguiente Bermeo, ¿qué decir? a veces darse una vuelta por un puerto pegado al mar es suficiente para quedarse con una muy buena impresión de un sitio, me paso con Bermeo.

Enésimo síndrome chungopostvuelta al que a base de repetirlo poco a poco me voy acostumbrando. Ahora Madrid hasta el final de las vacaciones, vuelta a la universidad en octubre y a buscar algo de trabajo para septiembre con la que poder ir saldando deudas.

Lo que me cuesta actualizar estos días oiga.

viernes, agosto 17, 2007

Makahierros

___________________________________________________________

Un tío anda sobre la linea amarilla del andén del metro, sin cascos puestos va silbando algo que creo reconocer. Me extraña hacerlo y es que yo creía que la gente que silbaba cosas lo hacían siempre eligiendo soplidos al azar, sin embargo ahí estaba él silbando la canción de Aladdín. Recuerdo algo y trago saliba. Acto seguido me cago en la puta.

Ya dentro del metro una chica se sienta delante de mí y empieza a hablar con sus amigos sobre un programa de modelos. Nada por lo preocuparse si no fuera que la chica estaba hablando en serio. Como sintiéndolo:

“¡Y bueno! Increíble cuando le pusieron un huevo a la modelo en un zapato sin tacón… tenía que andar sobre la pasarela sin romperlo!”


Que guay, tía.

Empiezo a pensar en toda esa gente con la que no acabo de conectar. Esa gente que a pesar de que me la han presentado ochocientas veces soy incapaz de mantener más de tres frases absurdas de conversación. Pienso en los amigos que ahora tengo y sonrío al darme cuenta en que no ando lejos de alcanzar una de las mayores virtudes que al ser humano se le puede conceder: el ser selectivo.

Ayer y antes de ayer han tenido a bien pasarse por mi casa Nerea, Tania y Nash. Compañera de piso, hermana de ella y amigo de Londres respectivamente. Dos jovenas de Barcelona y un joveno de Londres, me incitaban a hacer de guía de turístico de esta mi ciudad: Madrid.

Desde siempre he visto Madrid como una ciudad la cual visitar no era cuestión de, vente aquí, después aquí y luego allá. Siempre he considerado Madrid como una ciudad de ir descubriendo poco a poco, una de esas ciudades de las que aprendes más de las personas, tiendas o bares que de los edificios, de ahí que estuviera un tanto esceptico ante la idea de ser “guía” de alguién en esta mi ciudad y más habiéndola abandonado hasta hace poco durante un buen periodo de tiempo.

Puesto el reto sobre la mesa me llevé a Nerea, Tania y Nash por el centro: Parque del Retiro, Sol, Plaza Mayor, Palacio Real ,Jardines de Sabatini, Puente de Segovia, Puerta de Toledo... haciendo de guía durante tan solo dos tardes y con nuestra cabeza más puesta en el reencuentro con Ana, lo de hacer de guía alcanzaba un next level. Fuera como fuese me alegré de reconsiderar mi teoría sobre Madrid y es que las calles limpias y semivacías por la marcha de nuestros conciudadanos a las costas españolas hacían de Madrid un sitio más agradable y tranquilo por el que andar por sus calles me resultó verdaderamente agradable. La compañía siempre ayuda, pues claro.

Ahora toca decir adiós, cagarme otra vez en la puta y pensar que al menos un buen fin de semana se avecina y es que mañana sobre las cuatro de la tarde iré rumbo a Bilbao con un buen puñado de amigos a conocer esa ciudad que ya desde hace tiempo tanto me llama la atención.

Veremos que tal.

martes, agosto 07, 2007

How much is too much?

___________________________________________________________

En esta habitación, la mía, hace un calor que roza lo absurdo.

Un mes hace que volví de Londres. Cuatro semanas. Según va pasando el tiempo puedo ver las cosas desde un punto de vista más frío, menos sentimental.

La primera semana, me reencontraba con gente, con lugares... mientras mi cabeza solo podía pensar en lo que había dejado. Sentimientos contradictorios que en la mayoría de los casos siempre iban a parar a algun flashback, algun momento vivido en Londres. Se que no daba igual lo que pasara, pero si que daba igual lo que yo hiciera, mi cabeza seguía estando ahí. Una puerta abierta al final de semana me decía algo así como “aquí tienes la excusa perfecta para que todo esto que estas pasando ahora sea más llevadero”. Un campamento en La Rioja. Quince días conviviendo con mis amigos. La idea me hacía sonreir.

Segunda y tercera semana en La Rioja. Recuerdo un día en el que no paré de cagarme la puta. Uno. De no ser por ese montón de niños que me preguntaban cada diez segundos que había de comer, por esa vida semiprimitiva en mitad del campo o por los ya mencionados amigos, no quiero ni imaginarme por cuanto se habría multiplicado la cifra.

Vuelta de La Rioja con expectativa de no saber muy bien que iba a pasar. Mis salidas a Madrid ya no formaban parte de una toma de contacto sino más de una verdadera readaptación necesaria para por una parte ubicar mi cabeza de una vez por todas y por otra evitar quedarme en casa. Y vaya si lo hice. Tres años hacía que no me bañaba en una piscina y en una semana me baño en tres distintas, repito noches de dormir poco y hacerlo borracho, van saliendo planes que casi sin quererlo se van superando a los anteriores...

Hoy lunes me he pasado el día entero en casa y lo mejor de esta noticía es que de verdad me apetecía hacerlo. Releo lo escrito y creo que el proceso “vuelve a la realidad si tienes cojones” ha sido bastante positivo. Miro hacia delante con optimismo.


T - Deberías apuntarte en un cuaderno todas las cosas que quieras hacer

P - Para luego torturarte por ver que la mayoria no las has hecho

martes, julio 31, 2007

Tócala otra vez, Joe

___________________________________________________________

Me marcho de la cocina corriendo con el zumo de naranja en la mano, en la Kiss Fm están poniendo el “You can´t leave your hat on” de Joe Cocker, otra vez la puta canción del stripteasse en la Kiss FM, otra vez la Kiss FM. Ya sentado en la silla de mi habitación aún puedo escuchar el eco de la voz de mi madre diciéndome que me tome el zumo rápido “antes de que se le vayan las vitaminas”.

La realidad golpea fuerte y lo hace deprisa. No da tiempo a excusas del tipo “que acabo de llegar, joooodeeeeer”. Se la suda. Me pongo música, me bebo el zumo de naranja en dos tientos y empiezo a escribir esto.

Echando la vista hacía atrás contemplo mi vida más como un reality show que como cualquier otra cosa:

En Noviembre me voy a vivir a Londres.
Vuelvo a casa por Navidad una semana.
Me marcho a Londres de nuevo a seguir viviendo allí durante seis meses más.
Dejo Londres para siempre para a volver a Madrid… una semana.
Me voy a La Rioja durante quince días a hacer de cocinero en un campamento.
Vuelvo a Madrid.
Escucho a Joe Cocker.
Me tomo un zumo de naranja.
Escribo esto.

Me siento como si alguien estuviera haciendo un experimento conmigo con el fin de que la palabra DESUBICADO adquiera el máximo sentido posible dentro de la cabeza de una persona. Grff.

¿El campamento? Pues muy bien, gracias.

Escogí la fecha de vuelta a Madrid tras Londres teniendo en cuenta el poder irme estos quince días. He cocinado, he trabajado en cosas que en principio no me correspondían sin cobrar un duro, me han picado miles de bichos en miles de sitios, me he duchado con regaderas, agua fría, bañador y chanclas, he dormido en una esterilla y un saco teniendo por almohada cualquier sudadera… Sacar una conclusión positiva del campamento a pesar de todos estos contras, me deja sin la necesidad de escribir todos los pros para entender lo bien que me ha venido esta escapada. Suena fuerte eso de que un parque perdido en La Rioja me haya ayudado a recuperarme del shock “comebacktothereality” consiguiendo que esos nudos en el estomago vayan apretando un poco menos.

Y ahora llega Agosto y según lo escribo ya sudo por el calor mental y físico que me entra. Es tiempo de reflexionar, de coger el toro por los cuernos y de conseguir que Madrid me empiece a motivar por cualquier razón por estúpida que sea.

Y ahora si me disculpais me voy a dormir en una cama, a ver que tal.

miércoles, julio 11, 2007

Poluciones Nocturnas

___________________________________________________________

Van pasando los días sin darme un pequeño descanso para asimilar. Mi sentimiento en cuanto a la nostalgia tras los primeros momentos de volver de Londres está cambiando de una sensación de ahogo mezclada con constantes nudos en el estómago a una especie de alegría porque de alguna forma ese sentimiento va unido a Londres y es de las pocas cosas que aún me atan a esa ciudad que tantas patadas en el culo me ha dado.

Ayer estuve en el barrio de Manoteras, inyección de realidad a la que no me preparé lo suficiente. Carnicería Carmela, un sol de justicia pegando en parques desérticos y edificios de ladrillos naranjas, ese bar de tapas al que nos sentamos a tomar unas cervezas, personas tan jodidamente españolas por todos lados. He perdido la cuenta de las veces que he repetido lo extraño de escuchar todo el mundo hablando en español a mi alrededor, poder entender todo lo que dicen y que a su vez puedan entender las burradas que digo sobre ellos o entrar a unos chinos y decirles “¿Cuanto es?” y que te respondan en español.

Esta semana está siendo algo así como un puente de preparación y es que este mismo Domingo vuelvo a hacer de cocinero en el campamento que llevan mis amigos. Londres, Madrid, La Rioja… en cuestión de una semana voy a convivir en tres sitios distintos de formas totalmente diferentes, algo así como una prueba para aprender a salir de esto que físicamente ahora mismo no es más que una habitación con música que echaba de menos, pero que emocionalmente va cargado de demasiadas cosas como para pensar en ellas sin volverme loco en el intento.

Vuelvo a Poluciones Nocturnas.

miércoles, febrero 07, 2007

A veces

___________________________________________________________

A veces, que no pase nada es bueno, porque eso significa que no está pasando nada malo.

martes, enero 02, 2007

¿Noche qué?

___________________________________________________________

Sentado en la cocina de casa me fijo en el microondas, en la bitrocerámica, en esas cosas que casi ni te das cuenta que existen cuando te acostumbras a ellas y que volveré a echar en falta dentro de unas horas cuando este en Londres. Me resulta curioso despertarme en un país y acostarme en otro. Esta sensación se multiplica cuando, además, ese mismo día me despertaré en un año y me acostaré en el siguiente.

Repaso en mi cabeza lo que ha dado de sí esta semana que he pasado en Madrid. He visto a casi todas las personas que necesitaba ver, he jugado al baloncesto después de meses (uno de siete en triples, uf) he descansado y me he divertido. Me doy cuenta que a veces no puedo evitar decepcionarme con ciertas cosas a pesar de ser consciente que probablemente el problema no este en la acción, sino en la interpretación. ¿Qué puedo decir? Si me dieran una lista de defectos y tuviera que elegir uno, este sería posiblemente el primero.

No me he afeitado en toda la semana en Madrid siendo el periodo de tiempo más largo que dejo crecer pelo en mi cara (hablo de barba, no de perilla).

Me voy de Madrid cerrando este paréntesis vacacional dentro de este gran corchete que esta siendo la etapa en Londres.

Me pica la “barba”.

Llego con el tiempo justo al aeropuerto. Facturo la maleta sin casi recordar como era esta posponiendo un posible pequeño sufrimiento cuando tenga que reconocerla en Gatwick.

En el control policial me hacen tirar el desodorante que tengo en la mochila y sacar el café rebuscándolo entre mis cosas para demostrar que aquello no era un termo con el que pretendía inmolarme durante el vuelo.

Corriendo entro al avión y me alegro al ver que me toca ventanilla y espacio suficiente delante de mis piernas para poder estirarlas. El avión despega y en cuestión de minutos sobrevuelo las nubes. Me gusta poder verlo y me gusta que llueva debajo de mis pies.

Hora y cuarenta de viaje. Aterrizo en Londres...