martes, julio 31, 2007

Tócala otra vez, Joe

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Me marcho de la cocina corriendo con el zumo de naranja en la mano, en la Kiss Fm están poniendo el “You can´t leave your hat on” de Joe Cocker, otra vez la puta canción del stripteasse en la Kiss FM, otra vez la Kiss FM. Ya sentado en la silla de mi habitación aún puedo escuchar el eco de la voz de mi madre diciéndome que me tome el zumo rápido “antes de que se le vayan las vitaminas”.

La realidad golpea fuerte y lo hace deprisa. No da tiempo a excusas del tipo “que acabo de llegar, joooodeeeeer”. Se la suda. Me pongo música, me bebo el zumo de naranja en dos tientos y empiezo a escribir esto.

Echando la vista hacía atrás contemplo mi vida más como un reality show que como cualquier otra cosa:

En Noviembre me voy a vivir a Londres.
Vuelvo a casa por Navidad una semana.
Me marcho a Londres de nuevo a seguir viviendo allí durante seis meses más.
Dejo Londres para siempre para a volver a Madrid… una semana.
Me voy a La Rioja durante quince días a hacer de cocinero en un campamento.
Vuelvo a Madrid.
Escucho a Joe Cocker.
Me tomo un zumo de naranja.
Escribo esto.

Me siento como si alguien estuviera haciendo un experimento conmigo con el fin de que la palabra DESUBICADO adquiera el máximo sentido posible dentro de la cabeza de una persona. Grff.

¿El campamento? Pues muy bien, gracias.

Escogí la fecha de vuelta a Madrid tras Londres teniendo en cuenta el poder irme estos quince días. He cocinado, he trabajado en cosas que en principio no me correspondían sin cobrar un duro, me han picado miles de bichos en miles de sitios, me he duchado con regaderas, agua fría, bañador y chanclas, he dormido en una esterilla y un saco teniendo por almohada cualquier sudadera… Sacar una conclusión positiva del campamento a pesar de todos estos contras, me deja sin la necesidad de escribir todos los pros para entender lo bien que me ha venido esta escapada. Suena fuerte eso de que un parque perdido en La Rioja me haya ayudado a recuperarme del shock “comebacktothereality” consiguiendo que esos nudos en el estomago vayan apretando un poco menos.

Y ahora llega Agosto y según lo escribo ya sudo por el calor mental y físico que me entra. Es tiempo de reflexionar, de coger el toro por los cuernos y de conseguir que Madrid me empiece a motivar por cualquier razón por estúpida que sea.

Y ahora si me disculpais me voy a dormir en una cama, a ver que tal.

miércoles, julio 11, 2007

Poluciones Nocturnas

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Van pasando los días sin darme un pequeño descanso para asimilar. Mi sentimiento en cuanto a la nostalgia tras los primeros momentos de volver de Londres está cambiando de una sensación de ahogo mezclada con constantes nudos en el estómago a una especie de alegría porque de alguna forma ese sentimiento va unido a Londres y es de las pocas cosas que aún me atan a esa ciudad que tantas patadas en el culo me ha dado.

Ayer estuve en el barrio de Manoteras, inyección de realidad a la que no me preparé lo suficiente. Carnicería Carmela, un sol de justicia pegando en parques desérticos y edificios de ladrillos naranjas, ese bar de tapas al que nos sentamos a tomar unas cervezas, personas tan jodidamente españolas por todos lados. He perdido la cuenta de las veces que he repetido lo extraño de escuchar todo el mundo hablando en español a mi alrededor, poder entender todo lo que dicen y que a su vez puedan entender las burradas que digo sobre ellos o entrar a unos chinos y decirles “¿Cuanto es?” y que te respondan en español.

Esta semana está siendo algo así como un puente de preparación y es que este mismo Domingo vuelvo a hacer de cocinero en el campamento que llevan mis amigos. Londres, Madrid, La Rioja… en cuestión de una semana voy a convivir en tres sitios distintos de formas totalmente diferentes, algo así como una prueba para aprender a salir de esto que físicamente ahora mismo no es más que una habitación con música que echaba de menos, pero que emocionalmente va cargado de demasiadas cosas como para pensar en ellas sin volverme loco en el intento.

Vuelvo a Poluciones Nocturnas.

miércoles, febrero 07, 2007

A veces

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A veces, que no pase nada es bueno, porque eso significa que no está pasando nada malo.

martes, enero 02, 2007

¿Noche qué?

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Sentado en la cocina de casa me fijo en el microondas, en la bitrocerámica, en esas cosas que casi ni te das cuenta que existen cuando te acostumbras a ellas y que volveré a echar en falta dentro de unas horas cuando este en Londres. Me resulta curioso despertarme en un país y acostarme en otro. Esta sensación se multiplica cuando, además, ese mismo día me despertaré en un año y me acostaré en el siguiente.

Repaso en mi cabeza lo que ha dado de sí esta semana que he pasado en Madrid. He visto a casi todas las personas que necesitaba ver, he jugado al baloncesto después de meses (uno de siete en triples, uf) he descansado y me he divertido. Me doy cuenta que a veces no puedo evitar decepcionarme con ciertas cosas a pesar de ser consciente que probablemente el problema no este en la acción, sino en la interpretación. ¿Qué puedo decir? Si me dieran una lista de defectos y tuviera que elegir uno, este sería posiblemente el primero.

No me he afeitado en toda la semana en Madrid siendo el periodo de tiempo más largo que dejo crecer pelo en mi cara (hablo de barba, no de perilla).

Me voy de Madrid cerrando este paréntesis vacacional dentro de este gran corchete que esta siendo la etapa en Londres.

Me pica la “barba”.

Llego con el tiempo justo al aeropuerto. Facturo la maleta sin casi recordar como era esta posponiendo un posible pequeño sufrimiento cuando tenga que reconocerla en Gatwick.

En el control policial me hacen tirar el desodorante que tengo en la mochila y sacar el café rebuscándolo entre mis cosas para demostrar que aquello no era un termo con el que pretendía inmolarme durante el vuelo.

Corriendo entro al avión y me alegro al ver que me toca ventanilla y espacio suficiente delante de mis piernas para poder estirarlas. El avión despega y en cuestión de minutos sobrevuelo las nubes. Me gusta poder verlo y me gusta que llueva debajo de mis pies.

Hora y cuarenta de viaje. Aterrizo en Londres...

martes, noviembre 07, 2006

Nos vamos

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En este último post mi intención es por un parte reflejar que será de mi vida bloggera y todo a lo que ella rodea a partir de ahora y por otra dejar una despedida intentando estar a la altura de unas circunstancias tan altas que casi ni las puedo ver.

Siempre he creído que el que haya vida después de la muerte, tiene que ser toda una jodienda, y es que si lo pasamos mal cuando se muere un conocido nuestro, ¿cómo lo tendremos que pasar cuando todos nuestros conocidos mueran de repente? Al fin y al cabo esto es lo que implica morirse. Yo por mi prefiero quedarme enterrado sin enterarme de nada o si acaso reencarnarme en Pitita Ridruejo o Pau Gasol.

Irme a Londres sería algo así como morirme, y es que abandono una vida para meterme en otra donde no está toda esa gente que me hace sentirme tan orgulloso de hacer lo que he hecho y de la forma en que lo he hecho, y como ya dije, este enorme handicap me hace coger fuerza y moral para seguir adelante. Que si, que la metáfora de la muerte es un poco hardcore, pero si no hago una metáfora en este mi último post sería como despedirme sin decir algún chiste malo.

Agradezco a todas aquellas personas que han apoyado mi decisión y me han dado alas para seguir hacia delante casi tanto como a aquellas que creen que he escogido mal el momento y que hago mal yéndome ahora. Este tipo de cosas hay que hacerlas por motivaciones totalmente personales, pero el hecho que haya apoyos y “pruebas” exteriores siempre incentiva de alguna manera las acciones propias.

Escribo esto a falta de unas cuantas horas de estar en Londres y la palabra que resumiría mi estado ahora mismo sería expectativa. Son tantos los sentimientos concentrados que tengo ahora mismo dentro del cuerpo, que debe ser que se han reunido todos en un mismo punto y han decidido esconderse sin armar mucho jaleo. Al menos de momento. Desde los nervios (estoy como si me hubiera tomado tres tilas) hasta el sentimiento ese de saber que vas a echar mucho de menos a la gente de aquí. Soy consciente, pero aun no lo asimilo.

Y bueno, hablando ahora del blog, definitivamente lo voy a cerrar de forma temporal. ¿Por qué? Porque yéndome lo que quiero es dejar atrás Madrid y todo lo que ello conlleva. Poluciones Nocturnas sería un “lo que ello conlleva” bastante importante para mi. Ahora bien, el hecho cambiar de ciudad no significa que me deje de gustar escribir. Cierto es que muchas veces, cuando más cosas me pasan, más me cuesta escribir por aquello de saber sintetizar todo lo vivido, pero una vez conseguido es cuando más satisfecho me quedo con el resultado obtenido. Siendo asi, si dejara de escribir en un blog con todo lo que se me viene encima lo acabaría pagando caro:

Pompas y Circunstancias

Este será el blog que compartiremos Gonzalo y yo en nuestra estancia en Londres y en principio la idea es reunir lo que bien pudiera ser un cuaderno de bitácoras y un mail de esos que se reenvían a cien personas, contando las andanzas.

Sin mas este blog queda ahora cerrado hasta que vuelva a Madrid. Me despido con la frase de un grande y con el agradecimiento de todos los que os pasáis a leerme de vez en cuando.

Esto no es un adiós, es un hasta nunca. – Leslie Nielsen

viernes, noviembre 03, 2006

Penul

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Finalmente nos vamos el martes día 7 de Noviembre. Gonzalo en un avión que saldrá a las 8 de la mañana aproximadamente, yo en otro que saldrá a las 3 de la tarde, también, también aproximadamente.

Para explicar porque volamos en vuelos distintos podría inventarme una tortuosa historia diciendo que nos hemos enfadado porque su novia le puso los cuernos conmigo y debido a esto él había prendido fuego a toda mi colección de cromos de El Rey León, pero la realidad es que lo que mueve nuestros intereses no es más que la misma mierda de siempre a la que nos tendremos que agarrar como un clavo ardiendo: la pela.

¿He dicho que nos tendremos que agarrar a una mierda?

Y es que Gonzalo vuela en Easyjet y cuanto más temprano saliera el vuelo, más barato salía la broma. Por mi parte gracias a que mi padre ejercía jornada laboral en la compañía de Air Plus, me consigue un billete de esos gratuitos en los que solo pago las tasas. Lo cierto es que me voy a Londres por 12,75 euros. La borrachera de este fin de semana doblará esa cantidad.

Así que al bueno de Gonzalo le toca esperar unas cuantas horas en el aeropuerto de Gatwick, mientras yo hago lo propio en el aeropuerto de barajas, o en mi casa, vete a saber.

De momento al aeropuerto nos viene a recoger un amigo de mi tía que se ha ofrecido a acercarnos a “donde sea necesario”. Un buen rollo de tío al que probablemente invitaré a una generosa bolsa de risketos. Ese “donde sea necesario” será el hostal Acacia en South Kensington donde hemos reservado un par de camas para pasar las cinco primeras noches y ya una vez en Londres buscar piso como condenados, porque lo cierto es que desde Madrid esa tarea es complicada hasta decir basta. El hostal barato, en buena zona y además dan desayuno continental.

Hace un par de días Gonzalo me mandaba este mensaje:

Acbo d ablr cn 1amga dl pueblo k sta n london trabajndo n sout knsnton,dce k todo dbuti y k ns invita a sangria cndo llegms.es una tia gnial,ya veras,mola!


Dos lagrimones se deslizaban por mis mejillas. El primero de ellos por el hecho de recibir un mensaje y el segundo por lo que en él decía. Yo que ni siquiera sabía que existía la sangría en Londres.

Mi actividad laboral allí sigue siendo una incógnita. Tras hablar con el amigo de mi tía, ese al que voy a invitar a los risketos, me comentó que conoce una agencia en el que pagando 50 libras, te consiguen trabajo en dos o tres días de camarero probablemente. Un 1 en la quiniela, a pesar de lo de las 50 libras.

Y bueno, hasta aquí el penúltimo post preLondres. En el último Y SOLO en el último diré que es lo que ocurrirá con el blog una vez me vaya.



Lo cerraré hasta mi vuelta a Madrid.

lunes, octubre 30, 2006

Si. Me tiemblan las rodillas.

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El otro día echaron en telecinco “Una mente maravillosa” de Russel Crowe. En esta película hay una escena en la que se muestra una costumbre a la hora de mostrar el orgullo o admiración que se tiene hacia un profesor por su labor a lo largo de su carrera. La escena en cuestión muestra como distintos profesores van dejando los bolígrafos encima de la mesa donde se sitúa aquel a quien rinden reconocimiento. Un bolígrafo al lado del otro. El homenajeado observaba como gente con prestigio le mostraba su admiración por algo que había hecho y con lo que probablemente habría disfrutado.

Este viernes me sentí un poco como ese profesor al que homenajean.

En un parque, gracias a un tiempo de preaviso, logré concentrar a varios amigos que formaban parte de distintos ámbitos de mi vida. Siempre se me ha hecho un poco raro ver como intercambian palabras el típico amigo que conoces del barrio desde que te sonabas los mocos con la manga de la camisa con aquel que conociste en la facultad unos años atrás. Esta mezcla salió tan bien que casi hasta me asustaba. Amigos del barrio, del equipo de baloncesto, del instituto, de la facultad… Aquello era como el All Star Game de la NBA. En un momento dado miré a mi alrededor y me di cuenta de la suerte que he tenido en cuanto a amistad se refiere. Y si, es cierto, todos los jugones sonríen igual.

Tras unos días de destrucción, me encuentro a falta de poco más de una semana para dar un vuelco absoluto a todo esto y lo convencido que estoy de querer hacerlo, a pesar de ver y comprobar todo lo que aquí dejo, es lo que me hace coger fuerza y moral para tirar con todo hacia delante.

Esta noche he quedado con aquellos amigos con los que hice uno de los dos mejores viajes de toda mi vida. La reunión tenía como excusa ver por fín, el vídeo que grabamos en ese viaje y es que Jesús, el dueño de la cinta y también de mi alma, realizó unos montajes de música y texto que le han llevado unos cuantos meses.

Ha habido partes realmente emocionantes por un lado por la lluvia de recuerdos que quedaban olvidados en un rincón de mi oxidada memoria, y por otra por ser hacerme caer en la cuenta, abrirme los ojos y comprobar lo mucho que este tipo de experiencias forma la vida de una persona.

Por esto y por el comienzo de las despedidas con algunas personas que por diferentes motivos ya no podré ver hasta saber cuando, la cuenta atrás ha empezado en mi cabeza y de esta forma ya no me quedan domingos… ni lunes, ni miércoles, solo existen los días que faltan para que todo acabe.

Para que todo empiece.

miércoles, octubre 25, 2006

Tito Valverde y La Sexta

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Ayer fue domingo, hoy es domingo, mañana será domingo. No hay nada peor que tener sueño y no poder dormir. Hace un rato he ido a lavarme la cara porque estaba con un dolor de cabeza de los que duelen. De esos que sientes palpitar el corazón en tus sienes. Después de lavarme la cara y mirar en el espejo como caían las gotas de agua por la punta de la nariz, he ido a ver la tele al lado de la ventana, para despejarme o yo que sé.

He estado un rato viendo la serie de “El comisario” y en mi letargo he caído en la cuenta de lo importante de unos actores medio decentes para una serie, y es que debido a lo pésimo de los actores, la predisposición me ha llevado a ver en vez de un cuartel de la policía, una escenario con paredes de cartón y un decorado lleno de inscripciones que alguien se habría bajado del google y en vez de policías, a pesar de que iban con sus uniformes, he visto a padres que iban a buscar a sus hijos al colegio y actrices a las que no le llegaba ninguna otra oferta que no fuera de esa mierdaserie.

He cambiado a La Sexta. Y a pesar de no haber escuchado ningún “cabrón de mierda” o “niñato cobarde”, he sentido como la presentadora rumana de ese concurso absurdo me insultaba irremediablemente por no coger el teléfono y llamarla para solucionar esa sencilla adivinanza. Admiro la capacidad de esta presentadora de no volverse esquizofrénica, y es que repetir durante dos horas lo mismo una y otra... y otra vez sin más compañía que ese exceso de cerumen al que suelen llamar pinganillo, tiene mérito.

Tras un rápido zapping he apagado la tele y me he ido a la cocina a tomarme unos cereales. No tenía hambre, tampoco importaba. Me he tomado unos cereales de chocolate, rellenos de chocolate y a la leche le he echado choco instant (o nesquik). He puesto la radio. En La Ser estaba “Hablar por Hablar”, he tardado en darme cuenta porque por primera vez desde que lo escucho en ocasiones esporádicas, el presentador era un hombre. Pero la realidad es que sea un hombre, una mujer o un caracol, no importa y es que para ser presentador de “Hablar por Hablar” solo hace falta decir “Ju Jummm”. Este programa es algo así como un consultorio en el que la gente llama y cuenta lo que le viene en gana, desde sus perdidas de orina a sus lios con las azafatas en los aviones. Algo así como la versión radiofónioca de El Diario de Patricia solo que en lugar de la presentadora preguntar, hace esto: “Ju Jumm”. Una vez conté un silencio de veinte segundos después de ese “Ju Jumm”.

En el programa de hoy un señor ha preguntado si existía alguna página en Internet que dijera a que hora se iba a poner el sol. ¿La respuesta?

Ju Jumm.

Después el presentador, animado, se ha arrancado y ha dado el nombre de la página:

El nombre de la pagina es “UVE-DOBLE-UVE-DOBLE- SANPACH- PUNTOCOM”, deletreo. Ese, U, Ene, Pe, A, Te, Hache.

Cuchara en mano escuchaba al presentador deletrear y en mi aún dolorida cabeza no encajaba el nombre de la página con el deletreo.

Repito: El nombre de la pagina es “UVE-DOBLE-UVE-DOBLE- SANPACH- PUNTOCOM”, deletreo. Ese, U, Ene, Pe, A, Te, Hache.

Joder, otra vez. Como es “Supath” o “Sunpach”. Y lo que es peor, ¿para qué cojones quiere saber una persona la hora exacta a la que se pone el sol?

Lo entiendo casi igual que el funcionamiento de la pagina: SUNPATH.

Y bueno, siguiendo un hilo argumental respecto al post de ayer, decir que finalmente no fui a la KDD. Me quedé dormido a pesar de que esta era a la una y es que me acosté a las siete de la mañana. Como hoy.

Ayer fue domingo, cumpleaños de Sara, hoy es domingo, cumpleaños de Litos, mañana será domingo, cumpleaños de mi hermana Miriam y el mío propio. Felicidades a los agraciados.

Cierro este post animando a todo aquel que se preste a que vote por la cuña nº 19:

http://www.premiosondas.com/encuesta/encuesta.html


Esta cuña es de mi hermano Rafaé y ha quedado finalista de los premios ondas.Votad, malditos, que es realmente buena.

martes, octubre 24, 2006

This is call: KDD

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Hoy he enseñado a mi madre a usar el Emule. Delante de mí tengo el folio donde ha cogido apuntes:

Abrir Emule (burrito)
Aparece Lista de Servidores
Coger=Donkey Server nº2 (62…)
Hacer doble click

BUSCAR

Escribir nombre
Dar al Enter o Comenzar
Mirar el mayor número de disponibilidad (+ arriba)
Hacer doble click en las canciones o disco que quiera

IR A TRÁFICO (Se está bajando)

Cuando este listo, la barra azul se pone en verde.
Luego ir a Incoming (escritorio)
Buscar el disco bajado y descomprimir = extraer en y aceptar. Va a incoming en orden alfabético.
Luego Cortar y Pegar o arrastrar al lápiz.


A veces cuando mi madre me pide que le enseñe algo con el ordenador no puedo evitar perder un poco los papeles. Leyendo esta hoja me he dado una colleja a mi mismo y me he dado cuenta de que las cosas que doy por supuestas, a ella le cuestan más.

Una de las cosas buenas de estar buscando piso es que últimamente la mayoría de los mails que me llegan al correo poco o nada tienen que ver con el mundo del forward como venía siendo habitual, y son mensajes que cuentan algo que me puede interesar y en cuyo asunto no hay una FW:, un RW: o las dos cosas a la vez.

Esta mañana me ha llegado un mail de una chica con la que vengo hablando desde hace unos días sobre la posibilidad de ser compañeros de piso en Londres. En el mail me proponía hacer un kdd (quedada no me pega) mañana a mediodia, junto con otras personas que están en situaciones parecidas a la nuestra, para así ayudarnos y comentar cada uno nuestra situación en plan terapia de grupo.

A estas alturas de la madrugada aún no he decidido que hacer y es que por una parte mi timidez se manifiesta y me hace afirmar a mi mismo “beh! Si seguro que no sirve de nada que quedemos mañana, ¿acaso no podemos hablar por Messenger?”. Por otra, quizá si podemos sacar algo en claro sobre nuestros futuros planes y también me invade un poco la curiosidad. Y joder, así salgo de casa.

Y para acabar voy a poner un video que me ayudará a tomar mi decisión lo que queda de noche. He aquí el video de la canción en directo más acojonante que mis ojos han podido ver:



El que este video este colgado aquí hace de un blog corriente, un buen blog y de un post de mierda, un post decente. Por eso lo cuelgo.

lunes, octubre 23, 2006

domingodomingodomingodomingo

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Llueve. En las marquesinas de las paradas de autobús de media ciudad, nos anuncian el próximo estreno de “Yo soy La Juani”. Fernando Alonso gana otro título mundial, Federer otro de tenis y Rosendo va a sacar nuevo disco.

Si nada falla el 6 de Noviembre nos marcharemos para Londres. El otro día me preguntaron que ahora que no tengo ocupaciones, que hacía durante el día. La respuesta es tan simple como preocupante: NADA.

Mañana es lunes, ayer fué sábado y pasado será martes. Todo esto me dejó de influir hace unas semanas y es que hoy por hoy, al igual que Bill Murray con su día de la marmota, yo vivo encerrado en un mismo día: El Domingo.

En este último mes las horas que acumulo encerrado en mi habitación se han disparado y lo que en un principio debería ser la causa para animarme a salir y hacer algo de provecho, resulta todo lo contrario y de una forma asquerosa, cuanto más tiempo me paso sin hacer nada, menos ganas tengo de hacer algo.

Ayer sábado le compré a Chus el cd de uno de sus grupos: Hybrid. Nada más llegar a casa por la noche, fui a la cocina, conseguí quitar el plástico que envolvía la caja del cd con las manos algo que no ocurre muy a menudo, y ansioso metí el disco en el equipo de música para escuchar algunas canciones. El rótulo digital indicaba que lo que yo había metido tenía 16 canciones y duraba 74 minutos cuando lo que yo esperaba era un cd con seis canciones que en total durara unos 20 minutos.

Play.


Sentado en la silla estaba escuchando una intro de flamenco moderno de ese. Tras dos minutos y medio deseché la posibilidad de que aquello fuera una excentricidad de aquel grupo de metal extremo y empecé a pasar canciones en busca de algún doble bombo. Nada: más y más flamenco.

Me fui a dormir un tanto molesto por la idea de que aquel disco que llevaba tiempo con ganas de oir, se pareciera tanto a uno de esos discos que tanto le gusta a mi hermana.

Esta tarde he leido un mensaje de Chus que decía: “¿tienes tu mi abrigo?”. Accidentalmente lo cogí del montón de ropa que había en el asiento de atrás de su coche y que yo creía que toda era mía. Insaciable que es uno.

Bueno, pues quedo con él, me cambia el disco, le doy su abrigo y así salgo un poco de casa. Puta madre. – pensé.

Tras mandarle un mensaje comentándole lo que había pasado con el cd y que si tenía su abrigo, fui a la cocina a guardar dicho cd en su caja. Cual es mi sorpresa que al querer sacar el disco de Hybrid del equipo de música saqué un disco apilado encima de otro.

La palma de mi mano chocó de manera irremediable contra mi frente.

El cd de arriba era el de Hybrid, el de abajo un cd verbatim en el que con edding verde y la letra de mi hermana ponía: “Varios Isa”

Esto pasa porque es domingo. Claro que mañana y pasado también lo serán. Yo que sé, al menos abren las tiendas.

El disco de Hybrid me ha encantao.

lunes, octubre 16, 2006

Flashback

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Este fin de semana he estado de acampada con el mismo grupo scout con el que compartí quince días de campamento y vivencias allá por el mes de Julio. El lugar escogido para pasar este día y medio fue un parque al lado de un pueblo de Ávila llamado Navas del Marqués en el cual había un refugio donde podríamos pasar la noche embutidos en nuestros sacos.

Había quedado con Mónica en Avenida de América a las ocho y cuarto de la mañana. Tras una de mis innumerables noches de insomnio, fui para allá con tan solo una hora de descanso a mis espaldas y con menos ganas de hablar que de costumbre, razón suficiente para que Mónica tardara algo más de la cuenta en llegar y en mi espera, aprovechara un testigo de Jehová para intentar encasquetarme una revista sobre como influyen la televisión en la sociedad.

Su puta madre. Oriental, encorbatado, con acento andaluz y testigo de Jehová, no veía tal combinación de atributos desde aquella piña de Los Fruitis que se llamaba gazpacho y hablaba en andaluz, como el chinorris.

Tras deshacerme de él de la forma más educada que podía a esas horas y en mi estado diciéndole que no era religioso y que no me interesaba su revista, llegó Mónica.

En algo más de hora y media ya estábamos allí. Faltaban muchos de los chavales con los que me apetecía reencontrarme pero aún así me alegró mucho ver a esa multitud de niños correteando de un lado para otro como si les persiguiera el diablo y es que también había nuevas incorporaciones al grupo bastante interesantes.

Una vez allí, nos encontramos con un grupo de jóvenes en el refugio y nada más verlos uno de los niños con los que íbamos se puso a gritar fuera de sí: “TIENEN DROGA, Y SE LA ESTÁN FUMANDO EN PAJILLAS!” . Not bad.

Aquel lugar estaba realmente bien. A los alrededores había más vacas que personas y por la cantidad de árboles que allí había daba la sensación que en cualquier momento saldría Laura Palmer de detrás de alguno.



Si bien en el campamento que hicimos en Junio teníamos un río al lado, lo que en principio puede parecer una desventaja por la tranquilidad que este produce y las ventajas que se puede sacar de él, en esta acampada no había ninguno cercano y fue este detalle lo que distinguió algo de lo que no pude disfrutar la vez anterior: El Silencio.

Ya por la noche, hablando con los amigos rodeados de un gran campo abierto y sin ningún niño alrededor, les dije que se callarán un momento, que estaba intentando recordar algo que quería decir. Cuando se callaron, el silencio fue tan sepulcral que me desconcentré por completo y me fue imposible acordarme de la tonteria que seguramente iba a decir.

Cansado después de un día intenso me fui a dormir. Iluminado únicamente por una linterna, me metí al refugio sin hacer ruido ya que había niños durmiendo, por esta razón tuve que poner la esterilla en el primer hueco que vi. El hueco no fue otro que al lado de una chimenea apagada la cual, lógicamente, estaba rodeada de ceniza. En un primer momento le quité importancia a esto e hice mal. Pero mal de cojones, y es que una vez metido en el saco y esperando caer rendido a los tres segundos, empecé a notar como el polvo inundaba mis pulmones por cada aliento que daba.

Una vez me desperté, cerré la boca y note como entre mis dientes no había otra cosa que polvo, ceniza o las dos cosas a la vez. Mi cara estaba que parecía un deshollinador, personaje que recordamos por aquel cabronazo de Mery Poppins y mi esterilla la he tenido que tirar nada más llegar a Madrid.

Así pues el viaje de nuevo ha sido muy enriquecedor a pesar de los pesares, y espero que el próximo Julio pueda compartir de nuevo, a mi vuelta de Londres, otra experiencia del mismo tipo con estos mis hermanos:



Litos, devuélveme mi moco.

jueves, octubre 12, 2006

Esta vez iba a ser diferente

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El contexto y la predisposición van dadas de la mano, como esas parejas de novios a las que les encanta presumir de lo bien que les va la vida juntos.

Así pues, un monologuista del Club de la Comedia, en cuanto sale al escenario; con un simple “buenas noches”, un arqueo de cejas y un silencio prolongado puede empezar a provocar las primeras carcajadas. Creo que este fenómeno puede verse claramente reflejado en los programas de Los Morancos y como ese público de marujas con flores estampadas en el vestido, comienzan a gritar, que no reírse, con los chistes de mierda que a mi parecer estos cómicos hacen en la mayoría de las ocasiones.

Entre los muchos ratos que tengo libres en estos días a lo que más me dedico es a mirar el teléfono para ver si tengo alguna llamada de un posible trabajo temporal, me recuerdo a esos personajes de series americanas en los que el protagonista espera la llamada del chico/a que le gusta e incluso llega a descolgar el teléfono, dándose cuenta que en la otra línea solo hay un esclarecedor “tuuu tuuu tuuu”. A estos términos aún no he llegado, pero eso de coger el teléfono a toda ostia esperando que al otro lado esté mi chic... mi trabajo, ya lo creo que si.

Por un lado mi teléfono (que diría el gran E.T.) y por otro Youtube son los dos protagonistas que ahora mismo colapsan mi vida, y viendo monólogos, a pesar de que me gustan, también tengo mis momentos de apretar el culo cuando en uno de los chistes que consiguen colar con el tema seleccionado, a pesar de que el monologuista sigue hablando sin dejar casi espacio entre el final de su chiste y la siguiente frase, se oyen tres aplausos, y después cuatro más fuertes… y entonces el monologuista se calla pero la ha jodido porque se ha callado a la vez que uno de los que aplaudían ha dejado de aplaudir y quedan otras vez esos tres insulsos aplausos dentro de todo ese silencio, por lo que el monologuista decide a hablar otra vez, pero horror, otros dos desalmados del público se han decidido a aplaudir con más fuerza a la misma vez y finalmente toda la sala aplaude interrumpiendo al monologuista que había probado, en vano, hacerse oír alzando más fuerte su voz. El monologuista desiste con una carcajada, un sorbo al agua y un formal “gracias”.

Y bueno, viendo este ejemplo quizá valores la importancia de un regidor (ese que controla al público y dice cuando este tiene que aplaudir), pero no sé, quien en alguna ocasión no habrá visto en el Diario de Patricia en todos estos incontables años que lleva ya en antena, o en algún programa sucedáneo, ese momento en el que el invitado dice algo así como: “y eso, que mi afición viene desde pequeñito, desde que llevaba pañales, vaya”. Al regidor, esta frase la ha parecido una joya y por sus santos cojones da tres aplausos tan fuertes que resuenan en todo el plató con un eco propio de un programa de televisión local y resuena en todo el plató, y en toda tu cabeza y entonces al público no le queda otra que dar un tímido y porculero aplauso.

Y yo me veo en la obligación de colgar, otra vez, el vídeo de Los Volcanes.



Hace no mucho, por razones que nunca llegué a conocer, el modem de mi ordenador dejó de funcionar, no durante mucho tiempo, pero el caso es que yo no tenía Internet. Eso es, no tenía Internet y delante de mi ordenador, con el fondo de escritorio de Neurosis, y tras seleccionar con el puntero en este haciendo cuadraditos y rectangulitos por todo el escritorio, de mí surgió una pregunta:

¿PARA QUÉ COJONES SIRVE UN ORDENADOR?

Tras unos minutos de sudores fríos caí en la cuenta de que tenía un juego; EL juego: EL BUSCAMINAS (así en mayúsculas, para que acojone más)

...pero nada, en cuanto conseguí hacerme la puntuación máxima en nivel medio (vale que no había más puntuaciones) y me mataron en el nivel máximo cuando me faltaban cinco minas porque al elegir una al azar, le di a la que no era, caí en la cuenta de la importancia de Internet. Y ahora haré un copia pega de un diálogo de una película de Kevin Smith, “Jay y Bob el Silencioso contraatacan”:

- ¿Qué coño es eso de Internet?

- Es una herramienta de comunicación, se usa en todo el mundo y la gente se conecta para despotricar sobre las películas y compartir pornografía.


Y bueno, todo esto había empezado con una frase que no ha tenido mucho que ver con el desarrollo del post, pero que cuanto menos (me) da que pensar. Como experimento un día habría que trasladar al público de el Club de la Comedia a un funeral a que escucharan al cura y a unos familiares de luto por su ser querido, de público al Club de la Comedia. ¿Qué macabro, no?.

Y bueno, felicito a las personas que hayan conseguido leerse toda la parrafada, que no ha sido corta, pero más me felicito a mi, que la he escrito, me la he releído y encima voy a seguir leyendo ahora a la loca de Cinco Horas con Mario. Ojala Mario despierte y le suelte dos buenas patadas y suenen risas enlatadas en mi habitación justo en ese momento. Sería bonito.

martes, octubre 10, 2006

Wake up the dead

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Creo que una de las palabras que más me gustan, no como suena, sino lo que significa, es la palabra subjetivo. Destapando uno de esos secretos que un tipo de mis características debería llevarse a la tumba, confieso que me gusta mucho, es más, diría que me encanta el disco “Morning View” de Incubus y el hecho de que tenga que explicar el por qué es lo que da sentido a estas líneas.

Era el último lunes de vacaciones que me pasaba en la playa de Matalascañas. Estaba viendo la tele y asqueado giré la cabeza y pude ver el discman de mi hermano suplicando que alguien lo usara. Como hombre de bien que soy, hice caso a las suplicas y ya de paso aproveché y le hice un favor a mi saturada cabeza. Cogí la sudadera gris, en la misma habitación donde buscaba un disco tranquilo para darme un paseo por la orilla de la playa. Tras desechar varias opciones llegué a ese disco amarillo en el que con edding y en cursiva ponía: Incubus “Morning View”.

“Pfff, no me mata, pero es tranquilo: le daré otra oportunidad”

Ya en la playa, paseando descalzo (como lo pudiera estar Jaime Cantizano en un reportaje del Hola) y con mi sudadera gris en cuyo único bolsillo llevaba metido el discman, puedo recordar como si hubiera pasado hace cinco minutos, que lo que se me pasó por la cabeza fue: “Me parece increíble que esto sea gratis”.

La banda sonora de ese paseo la ponía ese disco mientras andaba contra el viento y tras las notas esuchaba las olas del mar en una playa completamente solitaria e iluminada únicamente por las farolas que de lejos llegaban desde el paseo marítimo.

Las pocas noches que allí me quedaban repetí la misma operación, día sí, día también y a pesar de que escuchaba otro discos, el que estuvo por primera vez es el que recuerdo de mejor gana por eso de lo especial de las primeras veces y más cuando estas llegan sin avisar.

El otro día, hablando con un amigo salió una duda y era saber si son las situaciones las que componen nuestra personalidad, o la propia personalidad provoca que sucedan ciertas situaciones. Por poner un ejemplo, me pregunto: ¿Me gustaría la misma música si hubiera nacido en Eslovaquia en los años 70?¿Me impresionaría lo mismo los mates de Jason Richardson si viviera en una familia Amish al norte de Estrasburgo?, vamos que, ¿hasta que punto importa la genética en nuestros gustos o preferencias?.

Supongo que en algún libro de texto de psicología social dará la respuesta a todas estas tonterías que me dan por pensar, pero como ya dije una vez, profético, en plan señor Miyagui, las mejores lecciones son las que carecen de maestro.

Ojala en el techo de mi habitación encontrara las respuestas, porque es tumbado en mi cama cuando más preguntas me hago. Hoy la mayoría de ellas empiezan en “por qué”.

Otro post chungo.

La mujer de Mario (el de las cinco horas), está como una puta cabra.

jueves, octubre 05, 2006

Cinco horas con Zalo

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Una vez más me encuentro en la parada del autobús, pero no en la de siempre, sino en la que está más cercana al estanco y es que tuve que ir antes a comprar un metrobus porque se habían agotado todas las existencias en casa. Tras quince minutos esperando saco el móvil. Siempre siento una especie de inhibición en el momento de sacar del bolsillo mi móvil, no sé si es porque no consigo quitar ese fondo de pantalla de Homer Simpson que tan poco me gusta o porque la forma del móvil me gusta casi tan poco como el fondo de pantalla, el caso es que ocurre.

Selecciono Nuevo Sms, ¿tendré saldo suficiente?:

“l pto bus no psa. Llgo tard”


Cuando voy a buscar en la agenda el número al que tengo que enviar el mensaje, frunzo el ceño y recuerdo que Gonzalo hace tiempo que no tiene móvil. No se que me pasa para escribir mensajes con el móvil, pero me siento como un abuelo usando el Photoshop y es que los escribo realmente despacio, es por esto y por el hecho de tener puteado a Gonzalo esperándome lo que hace que me cague en la puta doblemente. Bien.

Al día siguiente, abro mi correo y veo tres nuevos mails: dos ofertas de piso y un muchacho que se ofrece a compartir piso con nosotros.

Emocionado cojo el móvil para mandar un mensaje y comienzo un diálogo conmigo mismo:

- Mierda, ¿tendré saldo suficiente?
- ¡Ah, si! Si al final no mandé ayer ningún sms
- Nuevo sms
- Tnmos 3 mails: 2 ofrtas d pso y 1 xa cmpañro. Yeah!.
- Vale, ¿cual era el numero de Gonzalo?
- Gilipollas, GONZALO NO TIENE MOVIL.

Aclarar que siempre que puedo evito el lenguaje sms, pero para ilustrar mejor el mundo del celular lo he puesto cual adolescente evitando faltas de ortografía graves, los que quitan las haches en los mensajes merecen una muerte lenta y agónica, desde luego que sí.

He empezado a leerme un libro:



Empecé ayer mismo y escogí este libro desconociendo completamente el argumento, guiado solo por el título, el autor y la portada: Cinco horas con Mario, Miguel Delibes, persona con manos, ojos y creo que también tiene una nariz.

Cuando era pequeño afrontaba los libros con mayor optimismo cuando en ellos había unos cuantos dibujos que si bien eliminaban toda capacidad de imaginarme a los personajes como me saliera de la entrepierna, sentía una especie de mayor fluidez a la hora de leer.
Hoy me pasa lo mismo pero en vez de con los dibujos, con los diálogos. Me gustan mucho los diálogos en un libro, y es que de alguna forma también quitan densidad a todo ese montón de párrafos con algún que otro punto y aparte suelto.

Si de pequeño una vez empezado el libro, empezaba a pasar páginas para ver cuando llegaba el primer dibujo, ayer, con Cinco horas con Mario, empecé a pasar páginas para ver si encontraba en suerte algún diálogo.

Ni uno solo.

El argumento del libro consta de una mujer que se queda viuda y habla al féretro de su marido durante las 256 páginas: sin diálogo. 256 páginas de monólogo, o al menos de eso tiene pinta, ya veremos si me equivoco más adelante. De momento el libro me está gustando aunque no haya dibujitos, ni sms, ni diálogos putos.

lunes, octubre 02, 2006

Mucho guiri, mucho gay... mucho guirigay.

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¿Cuántas veces en un concierto se os ha puesto delante un tipo de uno noventa?
Bien, yo soy ese tipo.

De vez en cuando miro hacia atrás a ver si estorbo a alguien y normalmente siempre encuentro a alguien buscando campo de visión entre mi cabeza y la de la persona que tengo al lado. No puedo evitar sentirme mal a pesar de que lo único que pueda hacer al respecto sea echarme a un lado para acabar molestando a otra persona.

El otro día iba sentado en el metro con unos cuantos asientos libres a mi alrededor. Cuando aún me quedaban unas cuantas paradas para llegar a mi destino, un hombre de estatura media y unos 150 kilos de peso, subió al vagón y, como no podía ser de otra forma, se sentó a mi lado. Mis piernas pasaron de una espatarrada V, a una I cursiva bastante acojonada. A los pocos segundos de entrar ahí, mi pierna izquierda, la que estaba en contacto con la pierna derecha del señor, empezó a sudar sintiendo ese peso que no le correspondía. Esta experiencia me hizo sentir como si midiera uno cincuenta en un concierto, la sensación esa de, me estoy jodiendo y poco puedo hacer para evitarlo.

Pido disculpas a los afectados.

Esta historia me ha recordado a hace unos cuantos años, en el metro de Moncloa. Me subí a la vez que un hombre de unos cuarenta años y complexión generosa, el cual se sentó también a mi lado a pesar de que, también, había unos cuantos asientos libres, de hecho yo diría que el metro estaba prácticamente vacío. Este hombre respiraba muy fuerte y muy profundamente, como si estuviera durmiendo. El tren había recorrido una parada cuando el compañero me habló:

- ¿Tú tienes novia?- su respiración seguía llevando el mismo ritmo. Hablaba como el colega negro que va en silla de ruedas en la serie de Malcolm.
- No
- Yo tampoco
- Ajá
- Mi madre si tiene novio – en este momento empecé a buscar miradas cómplices dentro del vagón, pero las pocas que podían haber ya se habían bajado- Si, y yo hay veces que les espio cuando follan

-

- Si, pero ella no se entera- Su respiración era más intensa a medida que avanzaba la historia y en mi mente se pasaba la posibilidad de bajarme del metro en ese mismo momento, pero quedaban pocas paradas para llegar y el tren en el que iba podía ser de los últimos en pasar.
- También hay veces que le cojo las bragas, cuando no puedo espiarles. – El tiempo pasaba demasiado despacio. Jamás había sudado tanto en el metro.
- ¿En qué parada te bajas? – me dijo
- Esto… dentro de poco.
- No, ¿pero en cual?
- Diego de León (por ejemplo)
- Vale pues te acompaño hasta entonces.

Mi memoria selectiva ha hecho que me olvide de la mayor parte del enfermizo monólogo que el colega me brindó durante seis paradas de metro lo cual agradezco enormemente.

Como iba diciendo, ayer estuve en el concierto de Mogwai.



Todo un recital que dieron los escoceses mezclando momentos ambientales en los que uno se perdía, con bofetadas en forma de explosión de las guitarras acompañadas de la iluminación y la contundencia de los preciosos ritmos de la batería, que ponían los pelos de punta en más de una ocasión.

Muchas veces en los conciertos tengo momentos de sentirme mal cuando sin darme cuenta me he puesto a pensar en historias que no tienen que ver con lo que está ahí. Mi cerebro me dice “Tío, ¡tu eres gilipollas!, deja de pensar tonterías y atiende, que están tocando Mogwai” y también me siento mal cuando bostezo y pongo excusas en mi cabeza como si alguien me estuviera escuchando “ No pasa nada, es normal que bostece, si me acabo de levantar de la siesta como el que dice”.

El próximo concierto al que iré será en Londres a uno de mis grupos favoritos, sino el que más, con Jorge y Rafa: Neurosis.

Un 1 en la quiniela.

lunes, septiembre 25, 2006

Dos hombres y un semáforo

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Me he quitado las gafas para frotarme con el dedo pulgar y el dedo índice de mi mano derecha, la zona donde viene a recaer todo el peso de estas. Hay días que parece que las gafas pesan más. Luego he ido al cuarto de baño y tras lavarme la cara me he frotado las sienes porque me dolía la cabeza. Supongo que lo que quedaría de persona interesante en un blog, sería contar que me he ido al Retiro a leer una novela de Hemingway mientras veía como los padres remaban en las barcas con sus hijos y a la vez podía oler a césped recién cortado, pero la realidad es que me duele la cabeza por haberme pasado la mayor parte de la tarde jugando una liga con el Sevilla en el Pro 5. Por lo menos he fichado a Henry.

A principios de este mes dejaba el equipo de baloncesto. Fue el primer paso importante que di en cuanto a mi decisión de irme a Londres una temporada. Por una parte me dio pena por todo lo que significa y ha significado el baloncesto para mí, retirarme (momentáneamente) con 21 años del baloncesto era algo impensable hasta hace unos meses, pero por otra parte sentí una especie de alivio por haber oficializado mi decisión e ilusión porque sentía que ese era el primer paso de un largo camino.

Tras haber hablado con mis padres y dejar en el olvido la matrícula de la universidad de este año, la cosa está encauzada y falta empezar a poner los cimientos de este viaje para que no haya desagradables imprevistos.

La idea viene siendo irnos a principios de Noviembre. ¿He dicho irnos? Así es. Este viaje lo comparto con el compañero de fatigas (unas cuantas ya) Gonzalo. El muchacho, aplicado donde los haya, ha conseguido diplomarse este año y aprovecha el tirón para intentar intimar con el que escribe, pero ya le he advertido que no soy un tipo fácil. Nada de tocarme las tetas en la primera cita.

La realidad es que la idea se la copié yo a él, así que mejor no sacar conclusiones.

Al haber bajado del tren en el que viajaba mi rutina, ahora mismo me encuentro en una situación un poco extraña. El tiempo que me queda aquí estoy más cerca de Londres en cuanto a haceralgoconmivida, pero la cuestión es que físicamente estoy en Madrid. Al estar a medio camino de un sitio y otro he decidido dejar mi mente reposar en Portugalete: Hola Javi.



Y como me he desviado mucho en el párrafo anterior, pues me desvío del todo y comento que me gusta como suena la palabra “sienes” siempre que se refiera a la parte de la cabeza en la que los gangsters amenazan con quitar la vida a los blancos, y no a como diría “cienes” un canario. Y puestos a gustar, no me gusta escribir la expresión “finde”. Puedo decirla y no muero, pero cuando la escribo siento como si tuviera 14 años y un mini de Kaliway en mis manos.

Retomando…

El año pasado, en los días previos en los que iba a hacer el viaje a Nueva York, tenía la sensación de que todo el mundo hablaba de Nueva York, que en la tele solo echaban reportajes de Nueva York y que todos los grupos que me apetecía escuchar eran neoyorquinos. Me vuelve a pasar lo mismo esta vez con Londres y me doy cuenta de que lo que cambia no es lo que pasa, sino la percepción que tengo sobre todo lo que me rodea.

Ayer escuché a un tío al lado mío como hablaba sobre Candem Town, si no me fuera a Londres ese tío se hubiera perdido en uno de mis infinitos huecos de mi cerebro-memoria. Es como la sensación esa de que vemos a más parejas empalagosas en el metro, cuando nuestra pareja nos acaba de mandar a tomar vientos.

¿La foto del semáforo? La hice el otro día en mitad de un atasco. Me gusta y no encontraba algún buen motivo para ponerla excepto este: Ninguno.

jueves, septiembre 21, 2006

Más chufas = Más sabor

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Me encontraba hace un rato en la cocina de mi casa a punto de empezar a cenar. Me levanté a encender la radio y me volví a sentar esperando que de lo que allí saliera fuera algo medianamente interesante, porque de no ser así mis pocas ganas de levantarme a cambiar de emisora me tendrían escuchando basura el tiempo que tardara en engullir la cena.

La emisora que estaba en ese momento era Radio Marca y en ella se podía escuchar al locutor leyendo una cantidad ingente de mensajes a móviles lo que hacía que acelerara su ritmo y no dejara separación entre mensajes. Aquello parecía un único mensaje. Si acaso el punto final lo indicaba un mensaje diciendo algo así como “Laura TQ cariño, eres mi vida.”

Aguanté como un campeón, o como un gilipollas, escuchando la emisora con mi plato de arroz por delante y mi botella de horchata destapada a mi derecha. No le puse el tapón para ahorrar energía y es que por cada tiento al arroz, acompañaban un par de tragos a la horchata. Medio litro en una sola cena es el resultado de beber a base de lingotazos.

Se me acabó la botella aún sin haber acabado el arroz y entonces, mire frente a frente a la botella vacía, la chica de la etiqueta me desafiaba... ¿me desafiaba a qué? Me desafiaba a recordar y asi lo hice, recorde su ley:

La ley de la botella.



Dios santo, la ley de la botella. ¿Como algo tan simple ha podido llegar a cotas tan altas?. Recordemos:

A la ley de la botella, el que la tira va a por ella.

Esta poesía creo que solo está a la altura de Luís Solera y alguno que otro más, aun con esas, acojonante me parece como todos los niños de España y me atrevería a decir que también de Hispanoamérica, se acogen a la ley de la botella cuando un balón en mitad de algún partido (de fútbol habitualmente), sale despedido varios metros fuera del campo y nadie se decide a ir.

Pero un momento, ha llegado el avispado de turno, el que se quiere hacer respetar y no va a por el balón más por una cuestión de status que porque no le apetezca ir a por él. Este muchacho, sagaz y ávido como pocos se acogerá a ella.

La ley del vaso.



Quizá esta sea más independiente y no todos las pandillas hispanohablantes la conozcan. Esta es:

A la ley del vaso, el que la tira no hace caso.

Sin palabras.

Contando esto no es que quiera incidir en el nivel de absurdez de estas leyes, al fin y al cabo están hechas para los niños de ayer y hoy. La conclusión a la que llegué en la cena, desafiado por la chica de la etiqueta de la horchata, fue a la capacidad de difusión que puede llegar a tener ciertas paridas.

Otro ejemplo:




No sé si este estará tan difundido como la ley de botella, pero desde luego yo he conocido a gente de distintas ciudades, culturas y pandillas de la muerte, hacer este gesto con la mano. Por si alguno anda despistado explicar que este divertido juego consiste en que el sujeto A, pone la mano tal y como se ve en la ilustración cerca del campo de visión del sujeto B, el cual no sabe que la mano del sujeto A esta rondando por ahí. Entonces, agarraos a vuestros faldones, el sujeto B mira la mano del sujeto A sin que este le hubiera dicho que lo hiciera (!!!)

Y una vez más insisto no en el hecho de que esto exista, desde luego cosas peores se han visto, sino al hecho de que esta subnormalidad haya llegado a extenderse por distintas zonas sin que nadie puede pararlo.

Creo que en algún momento del relato tuve que hablar del momento Ricky Martin y la nocilla (mermelada, mantequilla, fuagrás, philadelphia…) pero no he sabido colarlo en ningún otro momento que no sea este.

miércoles, septiembre 20, 2006

Youtube

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Si hasta hoy no he colgado ningún video en el blog, no ha sido porque tenga alguna intención de ir de underground, es que simple y llanamente no tenia ni idea de como hacerlo, no porque resulte díficil (copiar + pegar), sino porque era de esas cosas que solo se me ocurría preguntar como se hacía cuando no había nadie cerca que me pudiera ayudar. Y esto me pasa con tantas otras cosas que ahora mismo no me acuerdo de ninguna.

Para empezar, para mí uno de los mejores videos que he visto en Youtube hasta la fecha. Increible de principio a fín. Los volcanes. Olvídame.

Un himno.



¿Las palmadas aleatorías?¿Los trajes de ambos?¿Los espasmos que le dan en los hombros al colega de gris?¿El biombo de detrás?¿La intervención final del presentador?. Son tantas cosas brillantes en tan poco tiempo que desde luego no sé con cual quedarme.

El segundo vídeo es un fragmento de un capítulo de Padre de Familia, serie que desde aqui ánimo a todos a que veáis, descarguéis, pidáis o robéis, ya que me atrevo a decir que es mi serie de dibujos favorita. ¿Mejor que Los Simpsons?. Mejor que Los Simpsons.



Hasta aquí este interludio y recordad, la música, evidentemente, ha venido en una cintita, en un com... en un compat.

lunes, septiembre 18, 2006

Restando

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Cuando era pequeño, justo en los momentos previos a las campanadas de fin de año, tenía como costumbre pensar cosas como “esta es la última meada del año”, “esta es la última vez que veo mi habitación este año” o “esta es la última vez que pienso que esta es la última vez, este año”.

Hoy mismo, justo antes de hablar con mis padres, he ido a mear y un pensamiento parecido se me ha venido a la cabeza.

Una vez he acabado de miccionar (que me encanta esta palabra), he reunido a mis padres en el salón, mi hermano Rafa estaba también allí para prestarme su agradecida colaboración fraternal, y justo después les he dado un texto a cada uno. Este es:

Tenía una profesora de Historia en 1º de Bachillerato que acostumbraba a preguntarnos algunas cosas que había explicado en clases anteriores. Recuerdo que cuando llegamos a la lección de la primera guerra mundial, tenía como costumbre preguntar “¿Cuál es la chispa que originó la primera guerra mundial?”.Hacía especial hincapié en eso de “la chispa” porque siempre que hacia esta pregunta alguien le respondía dando las causas lo cual era muy distinto.

La chispa que originó la primera guerra mundial fue el asesinato del archiduque Fernando, heredero de la corona austrohúngara. Aquel que a la pregunta de la profesora respondía “rivalidades territoriales, económicas o políticas” era recriminado por la profesora con vehemencia ya que eso eran las causas y ella “no había preguntado eso”.

El otro día hablando con Gonzalo sobre nuestra vida, nuestro futuro, de mi salió una chispa que no fue otra que expresar una idea transformando así esta de idea remota a posibilidad muy real. ¿Y cual era esta idea? La idea era (y es) pasar este año en Londres, dejando aparcada la carrera y todo lo que la vida en Madrid conlleva.
Lo considero la chispa porque la idea viene rondando por mi cabeza desde hace bastante tiempo, pero nunca lo llegué a plantear como posibilidad hasta aquella conversación. Así que me decidí a pensar en ello y la ilusión por llevar esta idea a cabo se multiplica a partes iguales por un lado por lo que me desmotiva seguir aquí en Madrid y por otro lo mucho que me ilusiona vivir una experiencia allí. Para que os hagáis una idea, me ilusiona más estar trabajando limpiando vómitos allí que seguir con la vida en Madrid tal y como se me plantea en este momento. Y cuanto más lo pienso, más claro lo tengo.

Desde pequeños siempre hemos seguido el mismo estilo de vida que nos han impuesto el cual siempre he sabido sobrellevar, con más o menos solvencia, pero sobrellevándola al fin y al cabo. Por distintas circunstancias de la vida hoy por hoy me siento muy desmotivado con el tipo de vida que llevo y me veo como un títere en manos de lo que el destino le de la gana hacer conmigo sin yo ser capaz de tomar ninguna decisión sobre él ni tener fuerzas ni ganas para hacerlo, es por eso que quiero, no quiero, NECESITO cambiar el rumbo aunque sea de forma temporal para sentir que tengo las riendas de mi vida. Necesito tomar decisiones, madurar y coger aire para poder seguir buceando.

Desgraciadamente no he nacido con ninguna vocación. Cuando intento verme a mi mismo dentro de un tiempo no tengo claro que será conmigo, la incertidumbre es un lastre que pesa mucha a estas alturas y es por eso que esto me ilusiona especialmente, porque tengo muy claro que es lo que quiero y lo que me ilusiona.

Si con todo lo escrito sigue pareciendo que lo que quiero vivir no es más que un capricho de juventud, entonces es que no he sabido expresarme bien y es que si bien esta carta empezaba contando la chispa de todo, lo que he querido desentrañar han sido las causas, y estas no son un simple capricho. Lo juro.


Expresarme hablando no ha sido nunca uno de mis puntos fuertes, así que la razón de que les diera esta carta era para soltar todo de un tirón y que no se me quedara nada en el tintero. Además, por escrito no se puede tartamudear.

Su reacción ha sido la esperable dentro de lo que cabe. Lógicamente no me iban a abrazar y besar una vez hubieran leído la carta, pero sin llegar a esos límites, lo han entendido. Mi madre más que mi padre, dicho sea de paso.

Y bueno, ahora para creerme de verdad que me voy, solo falta ponerme una de esas cuentas atrás en el nick del Messenger que tanto me gustan. Que dolor.

viernes, septiembre 15, 2006

It's the Hard Knock Life

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No sé exactamente el número de personas que tienen a bien pasarse por esta página de vez en cuando para descubrir que por fin hay una nueva actualización. Sean una, dos o tres personas, no puedo evitar sentirme un poco mal por tirarme varios días sin colgar una mierda porque al frecuentar bastantes blogs, sé de buena tinta lo que jode encontrarse con el mismo título ante tus ojos y con el mismo número de comentarios de un post que hace una semana que leíste (aprovecho para increpar a todos aquellos que os sintais identificados a que actualiceis, cabrones).

Y si escribo esto es para que a esas dos o tres personas, no les pase lo que acabo de contar.

Llevo varios días, que coño, varías semanas acostándome no antes de las 4, y aprovecho estos momentos para escribir algo, la cuestión es que lo que escribo lo acabo o bien borrando, o bien guardando para colgarlo en un futuro. Colgar esas cosas que escribo sería como si el día del 11S, en la portada de mi periódico yo hablara del tiempo que hace en Alpedrete (me parece que esta metáfora ya la leí por ahí). Algo así como que tengo la cabeza tan ocupada en un tema que no me siento cómodo contando otras cosas y al no ser así creo que lo que escribo sale bastante peor.

Espero que a partir del próximo post, ya pueda poner en portada el 11 – S. (Siempre con las metáforas…)

Y bueno, para cerrar pongo un trozo de la película de Traffic, que vi el otro día y aprovecho para pedir que me recomendéis películas y es que últimamente no paro de devorar una tras otra.

Lo de Traffic:


Cuando echaron a Kruchev, se sentó, escribió dos cartas, se las dio a su sucesor y le dijo:

- Cuando se encuentre en una situación de la que no sepa salir, abra la primera carta y estará salvado. Y cuando se encuentre en otra situación de la que no sepa salir, abra la segunda carta.

Aquel hombre no tardó demasiado en encontrarse en un aprieto así que abrió la primera carta que decía: - Écheme la culpa de todo. Siguió su consejo y asunto arreglado.

Cuando se encontró en otra situación de la que no pudo salir abrió la segunda carta. Decía: - Siéntese y escriba dos cartas.


Esto es algo así como copiar y pegar la letra de una canción como hacen en los fotologs para rellenar espacio, pero bueno, yo lo hago con las pelis, que molo/a más.

Las 4.03. ¡Auch!.